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Extractos - Robert Adams

Todo es Conciencia

Por Robert Adams
Consciousness is all

La conciencia no es una cosa
que se pueda describir.
No es lo contrario al mundo,
ni es un objeto,
y no existe el sujeto para poder verla.
Conciencia es sinónimo de ser.
Ser ¿qué?
Ser Nada.
TODO ES CONCIENCIA

La Conciencia es amor, es Dicha suprema

Todo es Conciencia. Todo. Si me preguntáis: “¿Qué es la Conciencia?”, no existe ninguna respuesta válida. Si alguien me pide que escriba un libro o que dé una conferencia, entonces tengo que servirme de cincuenta palabras distintas para explicar lo que es, y cada una de esas cincuenta palabras necesita, a su vez, de otras tantas, las cuales también necesitan cada una de otras tantas; y así es como acaba escribiéndose el libro que piden. ¿Y qué es lo que dice ese libro? “Todo es Conciencia”. Podría haberlo escrito en una única página y, en medio de esa página, pondría: “Todo es Conciencia”, y todo el resto de la página en blanco. Por eso no escribo libros, porque no hay nada más que decir. ¿Os dais cuenta de lo confuso que es todo eso? Os pasáis una semana leyendo un montón de libros y, por lo general, no os acordáis de lo que habéis leído y, si os acordáis de algo, es a nivel intelectual, porque lo que estáis usando son las palabras de otra persona y no tenéis vuestra propia experiencia.

Yo no sé qué es la Conciencia pero yo soy Eso. Si yo supiera qué es la Conciencia, seguro que no sería Eso porque, entonces, tendría que utilizar una palabra y esa misma palabra estaría ya limitada por el mero hecho de tener que pronunciarla. Por lo tanto, la Conciencia es “Nada” No es algo que pueda definirse. No es algo que pueda describirse. No es algo sobre lo que pueda escribirse. La Conciencia es silencio. A veces digo que la Conciencia es la Realidad absoluta, lo cual son más palabras y, entonces, tengo que explicar qué es la Realidad absoluta. La Conciencia de la Unidad suprema, es pura inteligencia. La Conciencia es todas esas cosas juntas. ¿Pero qué son todas esas cosas? ¿Lo veis? No son más que palabras también. Hay veces que digo que la conciencia es Amor, Dicha suprema, Sat-Chit-Ananda (conocimiento, existencia, ser). Pero no son más que palabras y, aunque esas palabras os dejen un buen sabor de boca, esa sensación dura poco porque no las habéis digerido, porque no os habéis convertido en la personificación de la Conciencia.

Me estoy refiriendo a vuestro verdadero Ser

Vosotros sois un valor activo para la humanidad. Un valor activo para vuestro Ser. Un valor activo para Dios. ¡Sois personas maravillosas tal y como sois! ¡Tal y como sois! No juzguéis según las apariencias. Ni tan siquiera os juzguéis a vosotros mismos. Sois personas maravillosas tal y como sois. Y cuando digo: “Tal y como sois”, me estoy refiriendo a vuestro verdadero Ser, a la Conciencia.

Sois hermosos tal y como sois, pero no lo que pensáis que sois. No lo que parecéis ser. No lo que os muestra el mundo sino tal y como sois ahora mismo.

Mantened la cabeza bien alta. Dejad de tener miedo. Nada os puede hacer daño. No hay nada en este mundo que os pueda hacer algo realmente. ¡Sois libres! Sois el sustrato de toda existencia. Todas las cosas son imágenes proyectadas sobre la Conciencia. La totalidad del universo, todos los planetas, todas las galaxias... todo eso son imágenes proyectadas sobre la Conciencia. Y vosotros sois Conciencia. ¡Descubrid vuestro propio Ser y sed libres!

Solo hay una forma de traer la paz al mundo. Solo hay una forma de que tengáis paz. Solo hay una forma de superar los problemas. Solo hay una forma de descubrir el propio Ser interior – y esa forma es tomando conciencia de que todo es Conciencia.

¿Qué quiero decir con esto? Fijaos en todo lo que hay en esta sala: los cristales, la lámpara, las sillas, el sofá, la alfombra, la luz y vuestro cuerpo. No son reales porque son Conciencia. No quiero decir que la Conciencia haya producido todo esto. No quiero decir que primero existe la Conciencia y que, entonces, todas estas cosas salen de ella. Al contrario. Lo que quiero decir es que todo lo que da la sensación de aparecer, todo lo que escucháis con los oídos, que saboreáis con la boca y que palpáis con las manos, es Conciencia.

No sois lo que parecéis ser. Vuestra
auténtica naturaleza es la Dicha suprema

Existe un sustrato de existencia que se llama Conciencia. También se le puede llamar Dicha suprema. Está en todo y por todas partes. Cuando uno empieza a fusionarse con él, se convierte en ti. Es vuestra verdadera naturaleza. No necesita de nadie más. El mundo y el universo no surgieron de él. Vuelvo a repetirlo porque hay enseñanzas que explican que el mundo es una modificación de la Conciencia y que tenemos que regresar a la Conciencia. Pero no hay nada a lo que regresar. La Conciencia está plenamente despierta de por sí y es consciente de que es Realidad absoluta. El mundo es como la imagen que se refleja en un espejo. ¿De dónde proviene ese reflejo? De ninguna “parte”, porque, en realidad, no existe.

Es inútil intentar agarrar con la mano la imagen de un espejo, porque lo único que podrás coger es el espejo. Cuando se produce el despertar, comprendes que eres el espejo y que el reflejo del mundo es como el agua que se ve en un espejismo, o como la cuerda que parece una serpiente, o como que el cielo es azul. ¿Por qué sucede eso? Pues es que no sucede. Da la sensación de suceder. ¿Por qué da la sensación de suceder? No la da. Parece que se produzca esa apariencia. Parece que parece que parece que sucede – y nos podríamos pasar así toda la noche. Para la mente humana resulta muy difícil comprender que uno no es lo que parece ser; que la mente no es lo que parece ser. No es dualidad. Recordad lo que estoy intentando transmitiros. No es que existan la Conciencia y el mundo. La Conciencia es lo único que existe y Eso es lo que sois. Una paradoja. Una contradicción. Sois la paradoja. Sois la contradicción. No sois lo que parecéis ser. No sois lo que veis. No hay nada en este mundo, en este universo, que sea lo que parece ser.

La Conciencia. La pantalla de la realidad

Ahora bien, ¿qué es la Conciencia? Podríamos decir que la Conciencia es una fuerza que se reconoce a sí misma; que es Realidad absoluta completamente autosuficiente. En otras palabras, Conciencia es lo único que existe. No es que existas tú y la Conciencia, o el mundo y la Conciencia. No hay más que Conciencia. La Conciencia, podríamos decir, es la pantalla de la Realidad y todas las imágenes de todo el universo son proyectadas sobre dicha pantalla de la Realidad.

Cuando vamos al cine y empezamos a ver la película, la pantalla queda recubierta de imágenes y nos olvidamos por completo de que existe. Ni se nos pasa por la cabeza pensar en ella porque lo que miramos son las imágenes, con las cuales nos identificamos. Así es cómo disfrutamos de la película y la pantalla se nos olvida. Sin embargo, si intentáramos coger esas imágenes con la mano, ¿qué pasaría? Que cogeríamos la pantalla, pero no las imágenes. Las imágenes no han existido nunca y lo que tendríamos entre las manos sería la pantalla. Pues con nosotros sucede lo mismo. Nos olvidamos de que somos imágenes proyectadas sobre la pantalla de la vida y lo cierto es que somos la pantalla, la cual es la Conciencia. A lo largo de muchas encarnaciones, nos hemos creído que somos la imagen, que somos la persona y que existen otras personas y cosas externas a las que nos tenemos que enfrentar en este mundo. Pero os digo una cosa: todo eso es falso. Las imágenes son como el agua que se ve en un espejismo; como la serpiente que creemos ver en una cuerda; como que el cielo es azul y, sin embargo, el cielo no existe y no hay color azul. Y cuando nos damos cuenta de que la serpiente, en realidad, no es más que una cuerda, nunca más volverá a asustarnos. Quien intenta alcanzar el agua del espejismo se desilusiona porque no recoge más que arena. En otras palabras, se trata de ilusiones ópticas. Este universo, amigos míos, es una ilusión óptica.

Es un sueño, igual que cuando tenemos sueños por la noche. Mientras estamos soñando, no hay nadie que pueda avisarnos de que eso es un sueño. Seguimos luchando por nuestros derechos y decimos: “¡Qué va a ser esto un sueño! ¡Mira todas las revueltas que hay en Los Ángeles, los incendios, la gente que matan! ¿Cómo me puedes decir que esto es un sueño?”

Y, sin embargo, cuando te despiertas, te das cuenta de que ese sueño nunca existió. Que surgió de ti y regresó a ti. Meditad en eso. El sueño surge de vosotros, se proyecta desde vosotros. El sueño no tenía límite alguno, ¿no? No soñasteis que solo estabais en un espacio, sino que soñasteis con todo el universo y con todos los tipos de cosas que tienen lugar en él. Viajaste en avión hasta África, fuiste al Congo Belga. Fuiste un niño y te hiciste mayor. Fuiste una niña y te hiciste mayor. Todo eso forma parte de tu sueño y, en el sueño, seguirás luchando por tus derechos. Incluso puede que mates a alguien en el sueño, pero, cuando te despiertes, el sueño se esfumará. Ese sueño nunca existió.

Os puedo asegurar, amigos míos, que llegará el día en que despertaréis a la Verdad. Este mundo en el que vivimos es lo mismo. No hay absolutamente ninguna diferencia. Estáis viviendo el sueño de ser mortales. Esa es la razón por la que los sabios nos dicen, desde siempre, que tenemos que identificarnos con la Conciencia, con la Realidad absoluta en vez de con las cosas que suceden. La única libertad que tenemos es la de no reaccionar ante nada y, en su lugar, dirigirnos hacia nuestro interior y conocer la Verdad.

Pero ¿cómo es esto posible? Nos vemos los unos a los otros. Vemos las cosas del mundo. Sufrimos, sentimos pena, sentimos alegría, sentimos felicidad. Sin embargo, os digo que nada de todo eso existe. Solo existe la Conciencia, pero eso solo puede saberse cuando se experimenta. Entonces me decís: “¡Pues qué bien por ti, Robert! Pero, y yo, ¿qué? Yo siento el mundo. Soy una persona sensible y me afectan y preocupan muchas cosas. Al ver lo inhumano que es el ser humano en el mundo, me pongo triste. ¿Cómo puedes decir que todo eso no existe? ¿Cómo puedes decir que solo existe la Conciencia y que todas esas cosas no existen? ¿Cómo puedes decir que la Conciencia es lo único que existe cuando yo tengo que afrontar todas estas cosas cada día?”

Sumérgete hasta el fondo de tu Ser interior

Eso es todo. Tenéis que estar dispuestos a abandonar vuestro interés por las cosas del mundo. Tenéis que estar dispuestos a sumergiros hasta el fondo de vuestro Ser interior, a bucear por vuestro interior más profundo al tiempo que, por así decirlo, “no le hacéis caso” al mundo exterior durante un rato, lo cual no implica que tengáis que renunciar a nada. Significa que, mientras estéis haciendo las tareas del hogar, o vuestro trabajo en el mundo, simplemente toméis conciencia, de vez en cuando, de que todo es Conciencia.

Con el simple hecho de ser conscientes de estas cosas que digo basta para alcanzar el despertar y que os liberéis. Simplemente siendo conscientes, simplemente por el hecho de pensar por la mañana, al levantaros: “Aunque todo esto me parezca una realidad, no es más que Conciencia. Todo es Conciencia. La Conciencia es espacio, es Percepción pura sin predilecciones ni prejuicios".