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Colaboraciones - Medardo Rivera

Comprendiendo el Advaita

(Tercera Parte)
Por Medardo Rivera 17 de diciembre de 2022 Versión PDF
Nisargadatta
Nisargadatta Maharaj

2) Dinámica del proceso

2.1. El supuesto descenso

Imagínese que usted es el “yo” de la siguiente escena:

Yo me encuentro en una habitación totalmente obscura de la cual no sé nada ni tengo la más remota idea de estar en ella; de pronto, se enciende una linterna con su rayo de luz apuntándome directamente al rostro. Lo primero que siento es que estoy siendo alumbrado por esa cegadora luz y me doy cuenta de que estoy en la escena, e instintivamente llevo mis manos a los ojos para protegerlos. Como no puedo mirar directamente a la linterna que me deslumbra ni verme a mí mismo, abro levemente mis ojos y trato de reconocer algo de mi entorno, entonces me fijo en alguien muy cercano a mí al cual también le llega algo de la luz de la linterna que me alumbra, y llama mi atención su apariencia, sus gestos y sus movimientos. Finalmente, se encienden las luces de la habitación, la linterna ya no es una molestia y me siento a gusto en la escena.

Se puede establecer una analogía de lo narrado con lo que se ha estudiado hasta aquí, así:

Yo me encuentro en una habitación totalmente obscura (lo Absoluto) de la cual no sé nada ni tengo la más remota idea de estar en ella (no hay un “yo” para saberlo); de pronto, se enciende una linterna (la consciencia) con su rayo de luz apuntándome directamente al rostro. Lo primero que siento es que estoy siendo alumbrado por esa cegadora luz (sé que «yo soy», pero no sé «lo que soy») y me doy cuenta de que estoy en la escena (sé que «yo existo»), e instintivamente llevo mis manos a los ojos para protegerlos (anhelo volver a mi estado anterior, lo Absoluto). Como no puedo mirar directamente a la linterna que me deslumbra (la consciencia no puede ser percibida como tal) ni verme a mí mismo (como Purusha), abro levemente mis ojos y trato de reconocer algo de mi entorno (la presenciación), entonces me fijo en alguien muy cercano a mí (un jiva) al cual también le llega algo de la luz de la linterna que me alumbra (la auto-consciencia), y llama mi atención su apariencia (la yoidad), sus gestos y sus movimientos (el ego). Finalmente, se encienden las luces de la habitación (el estado de vigilia), la linterna ya no es una molestia (no me interesa nada de lo anterior) y me siento a gusto en la escena (soy el cuerpo-mente).

2.2. Los velos de la ignorancia

La analogía anterior sobre el supuesto descenso trata de resaltar cómo la consciencia es obscurecida por los velos o las capas de ignorancia (una nueva capa sobre la anterior) las mismas que se evidencian por los diversos “yoes” con los que, a fuerza de repetición, la persona común se familiariza y los asume como su ser verdadero, constituyéndose así en su fardo existencial.

Los velos o capas de ignorancia que constituyen el fardo existencial de un individuo son:

  • El primer velo muestra al “yo” como el testigo de su propia existencia (“yo soy”).
  • El segundo velo muestra al “yo” como un ente que existe (“yo existo”).
  • El tercer velo muestra al “yo” como el presenciador de la creación (“yo soy presencia”).
  • El cuarto velo muestra al “yo” como un individuo, una persona (“yo soy así, ¿y qué?”).
  • El quinto velo muestra al “yo” como el dueño de sus pensamientos, sus emociones, etc. (“yo pienso ...”).
  • El sexto velo muestra al “yo” como si poseyera libre albedrío (“yo actúo”, “yo respiro ...”).
  • El séptimo velo muestra al “yo” como si tuviera control sobre su vitalidad y su salud (“yo soy fuerte”).
  • El octavo velo muestra al “yo” plenamente identificado con el cuerpo físico (“yo soy bello/a ...”).

De lo mencionado hasta aquí puede inferirse que lo único real es el SER (la acción de SER). Todos los velos señalados solo son “roles” asumidos por un supuesto “yo” en el desarrollo de la comedia cósmica, como lo que ocurre con la aparente realidad de un sueño con ensueños donde todo lo que allí aparece (escenografía y personajes, incluido el “yo” onírico) son proyecciones de la consciencia del mismo soñador sobre sí misma. En cuanto usted deje de identificarse con esos “yoes”, liberándose así de su fardo existencial, se mostrará su verdadero y original estado de plenitud, porque el SER jamás ha dejado de ser lo que es. Todos estos velos tienen que ser quitados, incluyendo la “yosoydad”, el “yo soy”. Una vez que usted rechaza lo que usted no es, lo que queda finalmente es usted mismo, su naturaleza verdadera.

2.3. Jnana Yoga, el camino de la sabiduría

La esencia del Jnana Yoga o el camino de la sabiduría es ir descubriendo la ilusoria realidad de cada uno de estos velos para ir desechándolos uno a uno y poder “mirar lo falso como falso” (todos los velos están sujetos al tiempo, son irreales); es como dejar de confundir un pedazo de soga con una serpiente peligrosa que se ha metido en tu jardín. De aquel que alcanza ese estado se dice que es un jnani.

«Con los conceptos de otros usted ha construido tantas cosas a su alrededor que usted está perdido. Usted está decorado y embellecido con los conceptos de otros. Deshágase de todos estos muros construidos alrededor suyo por los dichos y los conceptos de otros»

«El "despertar" consiste en la comprensión de que no existe un individuo que percibe el mundo fenoménico, sino que el propósito y la naturaleza esencial de todo fenómeno es sólo percibirlo; es decir, mirar su funcionamiento en el aquí y ahora; en comprender que todo ser sensible es la fuente potencial de toda experiencia, y que experimenta de manera objetiva el universo aparente por medio de un aparato psicosomático. El primer paso para entender qué quiere decir todo esto es abandonar la idea de un "yo" activo y con voluntad, como entidad separada, y aceptar la posición pasiva de percibir y funcionar como un proceso»

«Cuando este “yo” muera, sabré quien soy»

3) Comentarios y puntualizaciones

Considerando lo expresado hasta aquí, es necesario hacer algunas puntualizaciones, así:

3.1. ¿Quién soy? ¿Qué soy?

Lo Absoluto es un estado de mí mismo del cual nada puede decirse por cuanto allí no hay un “yo” ni hay consciencia y, por tanto, no puede ser conocido, percibido o expresado; la acción de SER es lo único real. Así, la misma pregunta ¿quién soy? o ¿qué soy? es un absurdo, ya que implica la idea de un “yo” irreal capaz de conocer la realidad.

«No hay absolutamente nadie que esté siendo el conocedor de usted; al contrario, usted es el conocedor último de todo. Ese estado que es verdaderamente usted, él es solo, sin identidad, sin atributos. A no ser por esta sensación “siendo”, usted no sabría que usted es»

«En lo Absoluto no hay percepción y, por lo tanto, no hay consciencia; solo se es»

«Sólo el individuo que ha perdido su individualidad se ha sumergido en el Parabrahman, que es plenitud y nada; el círculo está completo. Si esta consciencia de que “yo soy”, de que “yo existo” se ha convertido en nada, debe ser nada total. No puede haber un “individuo” que está fuera de ella y que todavía puede decir “no hay nada”; estos conceptos son incompatibles»

«El Tao que puede ser expresado no es el Tao verdadero»

«No intente conocer la verdad [lo Absoluto], pues el conocimiento por la mente no es conocímiento verdadero. Con la mente solo se puede conocer lo que no es verdadero, y esto es suficiente para cuidarse de abrazar falsas creencias. La idea de que usted sabe lo que es verdadero es peligrosa, pues la mente le mantendrá a usted aprisionado en la mente, y esta es la principal causa de esclavitud»

«No puede haber ninguna cosa tal como conocimiento de sí mismo, pues lo que usted es no puede ser descrito, excepto como negación total. Todo lo que puede decir es: “yo no soy esto”, “yo no soy eso”; usted no puede decir a sabiendas “esto es lo que yo soy”, eso es una insensatez»

«Usted tiene que reducir a nada todo lo que usted sabe y todo lo que usted ha leído, y tener una firme convicción sobre Eso de lo cual nadie sabe nada, lo Absoluto. Usted no puede tener ninguna información sobre Eso, y sobre Eso usted debe tener la más firme convicción»

Nota: Recuerde lo señalado en el apartado 1.3. respecto a las escenas y los personajes de un sueño con ensueños.
3.2. Samadhi, Turiya o el cuarto estado

La existencia, la creación y todo lo señalado hasta aquí solo son proyecciones transitorias de la consciencia sobre sí misma y, por lo tanto, irreales y ajenas al SER (a la acción de SER); y es en ese trasfondo de consciencia “yo soy” donde experimentamos los estados de vigilia, sueño con ensueños y sueño profundo. Es también gracias a ese trasfondo que sabemos que estamos despiertos, que hemos soñado, o que hemos dormido plácida y profundamente. El principio que presencia el sueño profundo no duerme.

«Cuando usted va a dormir, piensa que la consciencia también duerme, pero la consciencia universal y el prana están operando incluso cuando usted está dormido. Es la consciencia individual en la personalidad [la auto-consciencia] la que duerme. Por lo tanto, la personalidad no se da cuenta de que la consciencia universal y el prana están operando siempre [haciendo que su cuerpo-mente esté funcionando]»

«Puesto que usted conoce el estado de vigilia, usted no es el estado de vigilia. Usted conoce el estado de sueño profundo; por consiguiente, usted no es el estado de sueño profundo. Todo lo que puede ser comprendido o percibido no puede ser nunca la verdad eterna. Lo no-conocido es la Verdad»

«[Hablando del sueño profundo y/o de la pérdida de la consciencia] ¿No experimenta usted, aunque esté inconsciente? ¿Puede usted existir sin conocer? ¿Un lapso en la memoria es una prueba de no existencia? ¿Y puede usted hablar válidamente sobre su propia “no existencia” como una experiencia efectiva? Usted no puede decir siquiera que su percepción no existía. ¿No se despertó usted al ser llamado? Y al despertar, ¿no fue la sensación de “yo soy” lo que vino primero? Alguna semilla de consciencia debe haber estado existiendo incluso durante el sueño profundo o el desvanecimiento»

En el sueño con ensueños es la misma consciencia del soñador la que crea el mundo del sueño y el personaje que lo percibe (un “yo” onírico), pero ese mundo soñado aparece como si fuera externo a ese “yo” onírico que interactúa en él, a pesar de que «todo en el sueño eres tú mismo». Lo mismo ocurre en el estado de vigilia: percibimos al mundo como si fuera externo a nosotros a pesar de que el mundo, nuestro cuerpo-mente y nuestro “yo” (lo que asumimos ser) son creados y sostenidos por la misma consciencia cósmica. De allí que no puede darse una percepción del mundo sin su respectivo percibidor, el “yo” que usted cree ser. Su mundo y su “yo” son como las dos caras de una misma moneda.

«En este concepto de espacio y de tiempo hay manifestación total; en esa manifestación usted se considera como algo separado. No hay nada separado, usted es parte del espectáculo de la manifestación total»

«¿Dónde ve usted el mundo sino en su sí mismo, en la consciencia “siendo” [“yo soy”]? Si no hay consciencia, la sensación “siendo”, ¿dónde puede el mundo ser visto, y por quién? El mundo no es nada sino la imagen de su propia consciencia en su propia consciencia»

«Usted se ve a usted mismo en el mundo, mientras que yo veo al mundo en mí mismo. Para usted, usted nace y muere, mientras que, para mí, el mundo aparece y desaparece. No hay nada malo en nuestros sentidos, es su imaginación la que a usted le extravía; ella cubre al mundo tal cual es con lo que usted supone que el mundo es, haciéndole ver como algo que existe independiente de usted, a pesar de que se ajusta estrechamente a los patrones heredados o adquiridos por usted mismo»

«Cada uno crea un mundo para sí mismo y vive en él, aprisionado por su propia ignorancia [su fardo existencial]. Todo lo que tenemos que hacer es negar la realidad de nuestra prisión»

Nota 1: Ver lo expuesto sobre la manera de cómo usted se percibe a sí mismo, o lo que usted cree ser, en el apartado 1.11.

Además de los tres estados de consciencia ordinarios (vigilia, sueño con ensueños y sueño profundo) en los textos sagrados de la India también se habla de un cuarto estado de consciencia llamado Turiya; es un estado que podría equipararse con el del sueño profundo, pero consciente; o con el de la vigilia, pero sin percepciones. En otras palabras, turiya (el cuarto estado, “donde la consciencia es”) es un estado de consciencia libre de los tres estados ordinarios en el cual solo se revela la eseidad, el “yo soy”; en todo caso, este cuarto estado es el que se vivencia en la eseidad, y es el preámbulo del samadhi.

«El verdadero conocimiento [de uno mismo] es ese que uno tiene en ese segundo en que uno no está dormido y tampoco está despierto»

«Ambos, sueño y despertar son nombres o términos equivocados, incongruencias, porque solo estamos soñando; soñamos que estamos despiertos, soñamos que estamos dormidos. Solo el jnani [el conocedor del conocimiento] conoce el estado verdadero de estar despierto y de estar dormido. Lo ve todo como un sueño y permanece fuera de él»

«La comprensión última es eso que hace posible que la comprensión tenga lugar, y ella misma [la comprensión] deviene tan sutil, tan fina, que desaparece. Y cuando esta consciencia surge de nuevo, entonces se rompe el Samadhi y esta “yosoydad” comienza de nuevo»

Nota 2: Samadhi es cuando la fuerza vital se establece o solo se enfoca en la consciencia y, por consiguiente, el cuerpo deviene inerte. No es que el cuerpo ha dejado de funcionar, solo ha dejado de percibir. El “yo estoy” ha devenido en “yo soy” y, finalmente, solo queda el “soy”; el “yo” ya no está presente. Esto es, la sensación de ser un cuerpo (un mecanismo que ocupa un espacio) ha devenido en la sensación de una presencia sin forma, pero manteniendo la idea del tiempo (que comenzó con la sensación de “yo”); y, finalmente, solo queda el SER o la acción de SER; la sensación de “yo” ya no está presente. En ese estado no hay ninguna objetivación. (Ver nota 1 en 1.3.)

Puede establecerse la siguiente analogía:

Cualesquiera de los que habitan en una casa puede encender o apagar una bombilla eléctrica pulsando el interruptor correspondiente; pero, si por alguna razón se quiere que todas las bombillas permanezcan apagadas, el vigilar que nadie accione los interruptores no es la mejor opción; en este caso, lo óptimo será desconectar la palanca principal de la entrada de electricidad a la vivienda. Así también es posible prestar atención o no hacerlo a las percepciones que recibe el cuerpo a través de los sentidos, los cuales están siendo accionados indistintamente y casi de forma permanente; pero, para entrar en el estado de samadhi, será necesario acallar todas las percepciones, y la única posibilidad de lograrlo es cortando el flujo de la fuerza vital que hace que funcionen los sentidos que las captan. Las técnicas de pranayama (entre ellas el Kriya Yoga) están diseñadas para desarrollar el control de la fuerza vital. [https://www.ananda.org/es/kriya-yoga/]

Nota 3: Se dice que el jnani está fuera del tiempo, ha trascendido la consciencia; ya no es un individuo. Por lo tanto, no se plantea que un “alguien” haya devenido un jnani por cuanto, en ese estado, un jnani está más allá de toda idea de personalidad y de todas las cualidades y conceptos tales como el bien, la bondad, la justicia, etc.

«Todas las acciones que se hacen ―ya sea a través de usted o de mí― se hacen originalmente dentro del estado de sueño profundo. En el sueño profundo usted sueña que está despierto, este es el sueño primario [la vigilia]; el sueño dentro del sueño de estar despierto es el sueño secundario; es la transformación del sueño primario. En este estado de consciencia, en el sueño primario, se crea el universo entero y cuando uno se da cuenta de que [toda la creación] es un sueño, entonces uno está verdaderamente despierto. En el sueño primario el actor no sabe que está soñando y eso es exactamente la belleza de Maya, todo su secreto. Comprenda que la base de todo lo que es en el sueño, es la consciencia; ambos sueños son consciencia»

«Debido a la luz de la consciencia, nosotros llamamos a una cosa estado de vigilia, a otra cosa el sueño, pero en esencia ambos son aconteceres que están ocurriendo en la consciencia y, esencialmente, no son diferentes»

«La magia y el arte de esta consciencia es que no sólo ha ocultado el hecho de que ella es la fuente de toda la miseria, sino que se ha hecho a sí misma la fuente de toda la aparente felicidad»

3.3. El despertar o la expansión de la consciencia, los libros sagrados

Es de suma importancia resaltar que en las percepciones solo hay un percibidor, usted; todo lo demás (incluidos su “yosoydad” o su “yo soy” (Purusha), su consciencia y su fardo existencial, así como las otras personas) es lo percibido, es algo externo a usted, no le pertenecen ni tiene nada que ver con la realidad, lo Absoluto. En otras palabras, los pensamientos, los sentimientos, las emociones, las luces, las visiones, los sonidos astrales, la supuesta “voz interior” o “voz de la consciencia”, las sublimes vivencias o visiones espirituales, el Atman o Purusha, etc. son transitorios y pertenecen al ámbito de lo percibido, al de la consciencia, y no pueden revelar el imperceptible presenciador que está más allá de ella; y esto también atañe a las experiencias extrasensoriales o estados alterados de consciencia alcanzados por medio de ciertas drogas, prácticas esotéricas, ceremonias iniciáticas, hipnosis, etc. que buscan una supuesta “expansión” o un “despertar” de la consciencia. Para el verdadero buscador espiritual, todo lo señalado solo son distractores que deben ser evitados a toda costa. (Ver 1.1. y 1.2. y la nota 1 en 1.3)

«El buscador espiritual ideal debe ser independiente de todas las fuerzas externas; no debe aferrarse a las faldas de nadie, sino que debe depender sólo de sí mismo»

«Yo, como un objeto [el cuerpo-mente], percibo e interpreto a todos los demás objetos, y asumo que yo soy el sujeto [de la percepción], y la presenciación consciente tiene lugar»

«No hay distinción alguna entre presenciar cuerpos, astros o universos y presenciar visiones, pensamientos, emociones o sensaciones; todo es presenciación; lo que importa en la presenciación es el presenciador»

«Al intentar comprender sus experiencias, cualquier significado que sus palabras y conceptos le den, será aceptable para usted, pero eso no es el conocimiento de lo Absoluto. En el momento en que usted dice “conocimiento” está también la idea de cualidad y, con ella, la dualidad. Aquel que dice que ha comprendido o que intenta comprender todavía mora en el reino de la consciencia»

«En lugar de aceptar este conocimiento como un funcionamiento total, uno quiere cortar el conocimiento en pedazos, tomando una parte para sí mismo, basado en algún concepto. Un conocimiento basado en conceptos no es un conocimiento verdadero»

«En un sueño lúcido, usted puede soñar que está despierto, pero, en realidad, sigue soñando; la sensación aparente de que yo me he despertado, eso mismo crea la continuidad del estado de sueño. De igual manera, en el estado de vigilia, usted puede pensar que “ha alcanzado lo Absoluto” pero, en realidad, su pensamiento sigue en el plano de la consciencia»

«Las supuestas cosas espirituales que usted aspira a conocer [como, por ejemplo, un “encuentro” con su mismísimo Dios], todas ellas están aconteciendo en este mundo objetivo [en lo percibido]; todas sus actividades, materiales y espirituales, están en la ilusión. Cualquier sensación o vibración que tenga es solo el producto de los cinco elementos»

«Todas las experiencias están en el tiempo, están sujetas al tiempo, y serán un medio de sufrimiento si no ha sido realizado que ellas solo son experiencias en las cuales está siendo revelado el sentidor de ellas; la verdad no está sujeta al tiempo. En el nombre de la espiritualidad muchas gentes cometen un montón de atrocidades con el cuerpo [flagelaciones, mortificaciones, penitencias, ascetismos, peregrinaciones, abstinencias, limpiezas o purificaciones, ayunos, etc.], pensando que [con ellas] obtendrán algún conocimiento superior. ¿De dónde y de qué? ¿Qué van a ganar con eso?»

«El reino de la consciencia no es eterno. La consciencia es un engaño y todas las cosas en su reino son ilusiones; cuando finalmente lo comprenda entenderá que todo esto, cualquier cosa que usted haya comprendido, no es la verdad»

«Todos están interesados en estas experiencias, pero nadie dedica ningún pensamiento a ese estado antes de que la experiencia diera comienzo. El que tiene una clara comprensión de la necesidad de llegar a ese estado no puede dar ninguna importancia a ninguna experiencia»

«El conocedor no es nada perceptible o imaginable ni puede verse a sí mismo, solo puede ver y pensar y analizar algo diferente de sí mismo; sin embargo, sin el conocedor no puede haber ni percepción ni imaginación. El acto mismo de percibir muestra que usted no es lo que percibe. Usted no es lo que usted conoce, usted es el conocedor»

Nota: Como analogía se podría pensar en lo siguiente: El sol no puede “verse” a sí mismo, solo puede “ver” lo que es iluminado por su propia luz; pero sin él nada puede ser “visto”. Nada de lo que es iluminado por la luz del sol es el mismísimo sol.

«No hay nada que deba hacerse, nada que deba abandonarse. Solo mire y recuerde: perciba lo que perciba, eso no es usted ni es suyo»

«Nada de lo que usted presencie permanecerá con usted»

«Haga usted el esfuerzo que haga, siga usted el método (sadhana) que siga, eso solo generará más experiencia, pero no le llevará a usted más allá. Leer libros tampoco le ayudará a usted [en el conocimiento de su verdadera esencia]; enriquecerán su mente, pero su identificación con la persona que usted cree ser permanecerá intacta»

«La frecuencia o la intensidad de las preguntas [que usted se haga sobre usted mismo y Lo Absoluto] debe ir cada vez de más a menos. Si sus preguntas se multiplican, algo debe ir mal en alguna parte. Si usted busca las respuestas en los libros y en las palabras, no en la experiencia intuitiva, eso no es conocimiento. Todo lo que a usted se le ha dicho o usted ha leído no le llevará a ninguna parte. El conocimiento brota de la consciencia, sin esfuerzo, espontáneamente. Descubra primero ¿qué es eso debido a lo cual, sé que yo existo? Eso es la consciencia»

«Todas las preguntas existen porque el “yo soy” está allí; esta es la raíz. Después de que el “yo soy” ha desaparecido, no surgen más preguntas; la raíz ha sido cortada» [Ver la nota 2 de 1.7 y la nota 2 de 3.2.]

«Generalmente, los grandes o pequeños objetivos que usted se plantea para su vida nada tienen que ver con su verdadero SER, lo Absoluto; ¡la vida es incierta! Lo que sea en lo que intente convertirse, eso no es usted; antes de que las palabras “yo soy” fueran dichas, eso es usted. La indicación del progreso espiritual de uno se muestra por su desinclinación a asociarse con la gente supuestamente “normal”. Sus deseos y expectativas deben ir cada vez de más a menos»

«Lo que quiera que usted ame más, finalmente, va a ser lo más dañino para usted, aunque sea el Parabrahman. Todo lo que aparece en usted como conocimiento, y usted intenta comprenderlo y lo ama, va a ser una causa de gran dolor para usted. Cuando usted llega al estado de Parabrahman no hay deseos, no hay agrados ni desagrados. Eso es Nishkama Parabrahman [sin la idea de Parabrahman]»

«Leer las escrituras está bien para el ignorante. El siguiente paso es abandonarlas e intentar comprender lo que usted es, aplicando su discriminación. No es de ninguna utilidad aceptar ciegamente lo que han dicho las escrituras. Acéptelas solo hasta una cierta etapa; después, usted debe ser lo suficientemente fuerte o lo suficientemente maduro para usar su discriminación»

«Las escrituras tradicionales no son capaces de localizar o encontrar al SER; lo Absoluto está más allá del alcance de los Vedas, los Puranas, la Biblia, el Corán, etc. debido a que no es conceptual»

«Todo lo que puede ser descrito por el intelecto es parte de lo conocido; no tiene nada que ver con la realidad y no es el conocimiento de sí mismo. La verdad no tiene ninguna forma, ningún nombre; así pues, ¿cómo puede ser comprendida?»

Ordinariamente, cuando se habla de una expansión de la consciencia se hace referencia a una ampliación o profundización de conocimientos o, a veces, a un refinamiento de las capacidades receptoras (mentales o físicas); pero, en el Advaita, con esta expresión se hace referencia a la posibilidad de percatarse de elementos más sutiles de Maya para ir apartando o retirando, uno a uno, los velos de la ignorancia (Ver lo referente a jnana yoga en 2.3.). En este caso, sería mejor hablar de buscar una mayor interiorización, sutileza o refinamiento de la consciencia.

«Puesto que la consciencia es sin límites, ¿cómo puede haber algún cambio en la naturaleza o medida de la consciencia?»

© Medardo Rivera, 2022