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Extractos - Sri Ramana Maharshi

Atma Vidya Kirtanam

Pallavi*

Por Sri Ramana Maharshi / Comentado por Sri Sadhu Om
Ramana Maharshi

¡Ah, es tan fácil atma vidya (la ciencia del auto-conocimiento)!
¡Ah, tan fácil!

Incluso para una persona ordinaria (o de mente débil), el Sí mismo (la consciencia «yo soy») es tan real que (en comparación con ella) un fruto amalaka en la palma recede como irreal. (Por lo tanto, ¡es tan fácil la ciencia del sí mismo! ¡Ah, tan fácil!)

  1. Aunque el Sí mismo existe siempre indudablemente (o indestructiblemente) como la (única) realidad, el cuerpo y el mundo, que son (en verdad) irreales, surgen y aparecen como reales. Cuando los pensamientos irreales y oscuros (que son la causa de la apariencia irreal del cuerpo y del mundo) sean destruidos sin que sobreviva ni un ápice (de ellos), el Sí mismo, el sol (de la consciencia pura), brillará espontáneo en el espacio del Corazón real, (con lo cual) la oscuridad (de la ignorancia) se desvanecerá, la miseria cesará, y la Felicidad surgirá. (Por lo tanto, es tan fácil la ciencia del Sí mismo! ¡Ah, tan fácil!).

Nota: Aunque el Sí mismo es muy real incluso para una persona ordinaria (como se declara en el Anupallavi), su naturaleza real está velada aparentemente por la apariencia irreal del cuerpo y el mundo. Puesto que el cuerpo y el mundo son meros pensamientos, la causa para su aparición es solo la mente, que es el primer pensamiento y la raíz de todos los demás. Esto es explicado por Bhagavan con más detalle en «Nan Yar» como sigue.

Lo que es llamado mente (manam) es un poder extraordinario que existe en el Sí mismo (atma-swarupam). Ella proyecta todos los pensamientos. Si dejamos de lado todos los pensamientos y vemos, no habrá ninguna cosa tal como la mente permaneciendo separada; por lo tanto, el pensamiento mismo es la naturaleza (o forma) de la mente. Aparte de pensamientos, no hay ninguna cosa tal como el mundo. En el sueño profundo no hay pensamientos, (y por consiguiente) no hay ningún mundo; en la vigilia y el sueño con sueños hay pensamientos, (y por consiguiente) hay el mundo también. Lo mismo que la araña produce el hilo desde dentro de sí misma y nuevamente lo retira adentro de sí misma, así también la mente proyecta el mundo desde dentro de sí misma y nuevamente lo absorbe dentro de sí misma. Cuando la mente sale (surge) del Sí mismo, aparece el mundo. Por lo tanto, cuando el mundo aparece, el Sí mismo no aparecerá y cuando el Sí mismo aparece (brilla), el mundo no aparecerá.

Del mismo modo el conocimiento de la cuerda, que es la base, no será obtenido a no ser que el conocimiento de la serpiente, la sobreimposición, desaparezca, así también la realización del Sí mismo (swarupa-darsanam), que es la base, no será obtenida a no ser que la percepción del mundo (jagat-drishti), que es una sobreimposición, cese.

Si la mente, que es la causa (y la base) de todo conocimiento (todo conocimiento objetivo) y toda acción, se sumerge, la percepción del mundo (jagat-drishti) cesará.

Tanaiyadu también puede ser dividido como tan + aiyadu; aiyadu significa «sin duda (indudablemente)».

  1. El pensamiento «Solo este cuerpo carnoso es “yo”», es en verdad el «único hilo» en el que los (demás) múltiples pensamientos están ensartados. Por lo tanto, si uno va dentro (escrutando agudamente) «¿Quién soy yo?» y «¿Cuál es el lugar (del que surge yo)?», los pensamientos perecerán (todos) (junto con su raíz, el pensamiento «yo soy este cuerpo»), y el auto-conocimiento brillará espontáneamente en la caverna (del Corazón) como «yo-yo». Solo este (estado de auto-conocimiento) es silencio (mouna), el único espacio (no-dual de existencia-consciencia), la morada de la felicidad, (Por lo tanto, ¡es tan fácil la ciencia del Sí mismo! ¡Ah, tan fácil!).

Las palabras «nan ar idam edu» que son traducidas aquí como «¿Quién soy yo y cuál es el lugar?», pueden ser traducidas también como «¿Cuál es el lugar donde yo moro?».

Las palabras «nan nan», que son traducidas aquí como «yo-yo», también pueden ser tomadas como «yo soy yo», puesto que en una frase tamil tal como «yo soy esto» (nan idu irukkiren) la palabra «soy» (irukkiren) usualmente no se pone.

Nota: Aunque el sí mismo, la existencia-consciencia «yo soy», es conocido claramente incluso por la persona más ordinaria, no brilla como él es, debido a la mezcla de adjuntos (upadhis), que ocultan su naturaleza real y lo hacen aparecer en la forma de la mente, la sensación falsa de primera persona «yo soy este cuerpo», «yo soy fulano». Esta sensación falsa de primera persona es un mero pensamiento, y de todos los pensamientos es el primero. Todos los demás, incluyendo el cuerpo y el mundo, surgen solo debido a este primero, y son conocidos como si existieran solo por este primer pensamiento. Mientras que todos los demás son solo objetos insencientes, conocidos por el primer pensamiento «yo», solo este primer pensamiento está dotado de una consciencia aparente. ¿Cómo? Este pensamiento es una mezcla de la consciencia real «yo soy» y lo irreal, los adjuntos insencientes tales como «este cuerpo» y «fulano», y, por consiguiente, es llamado el chit-jada-granthi o el nudo entre el Sí mismo, que es consciencia, y el cuerpo, que es insenciente.

Por lo tanto, puesto que no puede haber ninguna existencia sin una consciencia de ella, todos los demás pensamientos dependen para su existencia aparente de este primero «yo soy este cuerpo». Cuando este pensamiento está ausente, como en el sueño profundo, todos los demás están también ausentes, y cuando surge en la vigilia y en el sueño con sueños, todos los demás surgen también. Por esto es por lo que Sri Bhagavan dice en este verso: «Los pensamientos —están ensartados». Es decir, lo mismo que las flores de una guirnalda son mantenidas juntas por un único hilo, así también todos los múltiples pensamientos que constituyen la supuesta vida (que es meramente una corriente de ellos sin fin) existen dependiendo de esta sensación de primera persona «yo soy el cuerpo». Y lo mismo que todas las flores se desparramarán cuando se quite el hilo, así también todos los demás pensamientos se desvanecerán cuando este primero «yo soy el cuerpo» sea destruido.

¿Cuál es el medio por el que podemos cortar este hilo, el pensamiento de primera persona «yo soy fulano», que es la causa-raíz de todas las miserias? ¿Es difícil o fácil conseguirlo? Ningún arma poderosa ni ninguna gran fortaleza son requeridas para cortar este hilo. Si simplemente volvemos la atención hacia dentro y escudriñamos agudamente la mera sensación «yo» para encontrar «¿quién soy yo?» «¿de dónde surgió esta sensación yo?», eso será suficiente, debido a que al momento la sensación-ego «yo soy fulano» comenzará a sumergirse, y finalmente desaparecerá por completo sin dejar rastro.

  1. Sin conocer el Sí mismo, ¿cuál es la utilidad si uno conoce todo lo demás? Si uno ha conocido el Sí mismo, entonces ¿qué (más) hay que conocer? Cuando ese Sí mismo, que brilla sin diferencia (como «yo soy») en (todos los) diferentes seres vivos, es conocido en uno mismo, la luz del sí mismo brillará dentro de uno mismo, (como «yo soy lo que yo soy»). (Esta experiencia del sí mismo es) el brillo de la Gracia, la destrucción de «yo» (el ego), y el florecimiento de la felicidad. (Por lo tanto, ¡es tan fácil la ciencia del Sí mismo! ¡Ah, tan fácil!).

Nota: Todos los objetos de segunda y tercera persona son meros pensamientos que vienen a la existencia aparentemente solo después del surgimiento del ego, el pensamiento de primera persona «yo soy este cuerpo». Cuando el ego no surge, todos los demás objetos son no-existentes (de Ulladu Narpadu vv. 14 y 26, y «Sri Arunachala Ashtakam» v.7). Por lo tanto, puesto que el ego surge solo debido a no conocerse uno mismo, conocer todo lo demás (cualquier objeto de segunda o tercera persona) sin conocerse uno mismo, es solo ignorancia (de Ulladu Narpadu, vv.11 y 13). Cuando uno se conozca a sí mismo, el surgimiento del ego se encontrará ser una apariencia irreal, y, por consiguiente, la existencia aparente de otros objetos, será conocida también como irreal. Por eso es por lo que Sri Bhagavan dice en este verso: «Sin conocer el Sí mismo, ¿cuál es la utilidad si uno conoce todo lo demás? Si uno ha conocido el Sí mismo, entonces ¿qué más hay que conocer?».

Eso que brilla sin diferencia en los diferentes seres vivos es solo el sí mismo real, la mera existencia consciencia «yo soy». Para conocer la naturaleza real de esta consciencia «yo soy», todo lo que se necesita es prestarle atención dentro de uno mismo. Puesto que el Auto-conocimiento brillará automáticamente cuando se preste así atención a esta consciencia «yo soy», y puesto que ésta existe y brilla en los seres en todos los tiempos, nunca es difícil para nadie prestarle atención. Por lo tanto, esta consciencia, que siempre es fácil para cualquiera obtenerla, es la forma misma de la gracia divina, y experimentarla como ella es, es el brillo de la Gracia. Cuando ésta brille así en la forma del Autoconocimiento verdadero, el ego será destruido y la felicidad suprema será obtenida.

Para conocer cualquier otro objeto, se requiere la ayuda de la mente y los cinco sentidos. Pero para conocerse a uno mismo, no se requiere ni la mente ni los cinco sentidos, debido a que el sí mismo real está en verdad conociéndose siempre por su propia luz de consciencia. Puesto que esta verdad será conocida cuando la mente se sumerja, conocer el Sí mismo se encontrará natural y mucho más fácil que conocer cualquier otra cosa.

  1. Para desatar los lazos de la acción (karma) y demás y para provocar la destrucción del nacimiento y demás, mejor que ninguna (otra) vía, ¡esta vía (de la autoindagación) es extremadamente fácil! Cuando uno meramente permanece en quietud, sin la más mínima acción del habla, la mente y el cuerpo, ¡ah (qué maravilla será)! La luz del Sí mismo en el corazón será la experiencia eterna, el miedo no existirá, y solo el océano de felicidad (permanecerá brillando). (Por lo tanto, ¡es tan fácil la ciencia del Sí mismo! ¡Ah, tan fácil!)

De acuerdo con el Vedanta, la «acción y demás» (karmadi) denota los tres karmas, a saber: agamya, prarabdha y sanchita, y las aflicciones que siguen en su estela, mientras que de acuerdo con el Saiva Sidhanta, karmadi denota las tres impurezas, a saber: el ego (anava), la acción (karma) y el engaño (maya). El nacimiento y demás (janmadi) denota las miserias de la vida tales como el nacimiento (janma), la enfermedad (vyadhi), la vejez y la muerte (mrityu); remitirse a la Bhagavad Gita, 13.8, donde se da la última clasificación.

Nota: Todas las sadhanas aparte de la auto-indagación implican alguna acción a realizar por la mente, el habla o el cuerpo, y por consiguiente uno puede experimentar alguna dificultad al usar estos instrumentos. Pero en la vía de la auto-indagación enseñada por Sri Bhagavan, no se necesita realizar ninguna acción por ninguno de estos tres instrumentos, y por consiguiente esta vía es la más fácil de todas.

Conocer el Sí mismo no es una acción. Puesto que el Sí mismo está conociéndose siempre, conocerlo no es nada sino serlo (de Upadesa Undiyar v.26), y, por consiguiente, no se requiere ninguna acción de la mente, el habla o el cuerpo para conocerlo. Si uno meramente permanece en quietud sin realizar ninguna acción por estos tres instrumentos, el auto-conocimiento brillará automáticamente.

Puesto que todas las acciones de la mente, el habla y el cuerpo son debidas solo a la aparición de los pensamientos, puesto que todos los demás afloran solo debido al surgimiento del primero «yo soy este cuerpo», y puesto que (como se explicó en el verso 2) este primer pensamiento se desvanecerá junto con todos los demás cuando uno vuelva su atención hacia él, para permanecer en quietud todo lo que necesitamos hacer es volver la atención hacia la mera sensación «yo». Por lo tanto, conocer el Sí mismo es muy fácil.

  1. En la mente que presta atención interior a como ella es (es decir, que se presta atención a sí misma como la mera existencia consciencia «yo soy») sin pensar en otro, el Sí mismo será visto, el cual es llamado Annamalai, la única realidad (no-dual) que brilla como el espacio para la mente-espacio y como el ojo para la mente-ojo, que es el ojo para los sentidos tales como la vista, que iluminan (los elementos físicos tales como el espacio). (Para obtener esta experiencia) también se necesita la Gracia; (para obtener esa Gracia) ten amor (por el Sí mismo); (entonces) la Felicidad florecerá. (Por lo tanto, ¡es tan fácil Atma-Vidya! ¡Ah, tan fácil!).
* El Pallavi fue comenzado por Sri Muruganar y Sri Bhagavan lo completó.
Fuente: Sri Ramanopadesa Noonmalai - Sanz y Torres, 2009