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Artículos - Mark West

Encuentros con Nisargadatta

Una entrevista con Mark West


― ¿Por qué fue a la India en primer lugar?

Mark West

Bien, yo estaba interesado en la espiritualidad. Hubo una suerte de crisis en mi vida. Sentía un gran vacío y, en los primeros años de la década de los setenta, hubo experimentos con drogas psicodélicas con fines experimentales y nosotros las usábamos y adquirimos una visión en una dimensión que era mayor que lo que normalmente conocíamos. Para nosotros, en aquella época, era como una experiencia religiosa. Fue eso, supongo, lo que comenzó la supuesta búsqueda espiritual en mi caso.

En aquella época, había un gurú indio visitando Australia llamado Swami Muktananda. Fui por su darshan en North Sidney en casa de Helen Argent. Según entré en la habitación con Muktananda, hubo una especie de conocimiento directo. Incluso la piel del swami parecía brillar. Y hubo una suerte de sentimiento de amor incondicional que aparentemente estaba siendo transmitido.

Así que desde ahí, fui a estas reuniones un par de días y él dijo que podía, si quería, unirme a él en su Ashram. Me dio la iniciación y el permiso para ir allí y permanecer en Ganeshpuri. En aquella época, alrededor de 1973, yo tenía 25 años y tenía suficientes ahorros para sobrevivir allí, unos pocos miles de dólares. En aquella época, en 1973, no costaba nada permanecer en el ashram de Muktananda. No había que pagar. Por supuesto, más tarde llegó el dinero allí, fue una situación diferente.

Así pues, fui allí en 1973 y permanecí en el ashram hasta mediados de 1976. Y vivía la vida de un monje ― una vida de monje completa y era como si yo hubiera renunciado al mundo. Y mirando atrás, una persona de veinticinco años que renuncia al mundo ― antes de renunciar al mundo, uno tiene que saborearlo. Pero esa era la situación entonces, y en 1976 yo estaba en Ganeshpuri Ashram.

Un compañero australiano estaba allí conmigo, Bob Adamson ― bastante conocido como "Sailor Bob". Sucedió que él se hizo con una copia de un libro llamado Yo Soy Eso de Nisargadatta. Descubrimos que Nisargadatta vivía a un corto trayecto de tren, en Bomhay. Nosotros vivíamos en Ganeshpuri, a 80 kilómetros al oeste. Bob y yo acordamos ir allí y ver a Nisargadatta. Y lo hicimos. Hubo allí una gran sintonía entre Bob Adamson y Nisargadatta e incluso conmigo mismo.

Mark y Bob
Mark con 'Sailor' Bob Adamson

En aquella época, yo no me daba cuenta de que la espiritualidad era una suerte de juego. Yo sabía ciertas cosas, como hacer seva (servicio desinteresado a Dios o al gurú) y cómo ser espiritual, amable, y bueno y todas esas cosas, pero, como señalaba Nisargadatta ― yo no sabía quién era.

Así pues, me di cuenta entonces, en ese punto, que era un juego y que para mí era tiempo de dejar de ser un buscador. Y él nos dijo que nosotros no somos lo que creemos ser, que deberíamos tratar de descubrir quién somos. Dijo "Su búsqueda ha terminado. No ha lugar que permanezcan más en ese sitio. Ustedes también pueden venir aquí". Y entonces pensamos, "bien, dejamos a Muktananda como nuestro gurú, y hacemos a Nisargadatta nuestro gurú". Y él dijo, "no, ustedes no harán eso" (Risas).

Él dijo, "ustedes pueden venir aquí como a un amigo (un amigo espiritual)". También dijo "yo no juego a ese juego". Yo no sabía que ello era un juego, sabe usted. Y él lo aclaró. A pesar de que de una cierta manera Nisargadatta era un gurú, él no jugaba ninguno de los juegos de los gurús tradicionales. Y esa era la grandeza del hombre.

Alquilé una pequeña habitación en Bombay por un par de meses, e iba tres o cuatro veces a la semana a los darshans de la mañana y la tarde. Yo tomaba algunas notas. Sucedieron ciertas cosas y sentí que comprendía lo que Maharaj decía. Recibí el mensaje que exponía.

Nisargadatta me dio todo lo que pudo. Incluso la iniciación que habitualmente no daba a la gente porque la iniciación es de hecho para principiantes en la vía espiritual. Visiblemente, mi mente debía estar suplicante en aquella época. Yo tenía solo veintiocho años entonces.

Así pues, recibí todo lo que pude y entonces partí para Australia. Pero antes de eso, le pregunté a Maharaj todo lo que pude y él me tranquilizó: "el secreto le será revelado", dijo. Le será revelado, pero no dijo cuando. No es una cuestión de tiempo tal como sé ahora, pero en aquella época, yo era muy inmaduro espiritualmente, o como quiera usted llamarlo.

Volví entonces a Australia en 1977 y, debido a una falta de amigos espirituales, o así podríamos decirlo, volví a caer en una vida mundana. Casi caí en el sueño de nuevo. Caí de nuevo en el sueño de los opuestos ― en la ilusión o la idea de separación. Cosas diversas: adicción, fumar marihuana, cosas comunes en la vida occidental.

Pero por debajo de ello, eso siempre estaba ahí. Ese mensaje, esas semillas que habían sido plantadas por él. Él dijo "mis palabras no pueden fallar, mis palabras romperán los conceptos de cualquiera que las escuche".

Yo le amaba muy, muy tiernamente. Mi enfoque era muy devocional. Y también le adoraba como gurú y él sabía eso y lo permitía pero no le daba ninguna importancia.

― ¿Le permitió permanecer por mucho tiempo?

Sí, él no dejaba a la gente estar mucho tiempo allí, pero mi enfoque era muy devocional, completamente humilde. Tenía un montón de preguntas. Era muy respetuoso y devocional hacia él. Me dejaba tomar notas. A muchas gentes no les dejaba tomar notas, pero en mi caso me dejaba.

No tenía ideas preconcebidas. Y aún así, después de volver a Australia en 1977, aparentemente perdí lo que había ganado. Pero entonces, pienso que fue más o menos sobre 1995-1997, este despertar aconteció para mí y sus palabras se prueban ahora como verdaderas. En mi caso, ello llevó aparentemente veinte años Aunque el tiempo es una ilusión.

Según veo por la lectura del libro de mi amigo Bob, con quien he perdido el contacto, él dejó la India unos meses antes que yo y cuando salió de aquel lugar, en el 10 de Lana Khetwadil, nunca necesitó ayuda desde aquel día en adelante. El salió de allí como un hombre libre.

Mirando atrás, veo que yo fui siempre libre también. Pero para mí, no fue un amanecer completo hasta hace probablemente seis u ocho años Ahora que ese despertar ha sucedido para mí, puedo ver su simplicidad y su verdad. Y sus palabras han resultado ser verdaderas.

Recientemente, he retomado las notas que escribí y las he leído. Un amigo mío las leyó conmigo también y las pasó a máquina. Y entonces tuve la fortuna, hace solo unos meses, de encontrar a un buen amigo, Gilbert Schultz, quien las ha leído también y ha visto en ellas un gran valor. Dice que resuenan con sus enseñanzas y que parecen ser enseñanzas nuevas de Nisargadatta ― nuevo material auténtico.

Desde la muerte de Nisargadatta, ha habido unos cuantos libros. Por supuesto, Yo Soy Eso ha sido el principal. Están los libros de Jean Dunn y Robert Powell y algunos otros. Y ahora quizás otro gracias a Gilbert. Él piensa que podemos publicar un pequeño libro con las notas que recogí allí durante los nueve meses con Nisargadatta. (1)

― Usted ya ha respondido a algunas de mis preguntas. Nisargadatta decía a menudo "neti neti", ¿cómo comprende usted eso?

Su enseñanza es Yo Soy Eso. Tat Tvam Así que significa "Tú Eres Eso". Y en ese discurso, el sabio fue preguntado por un discípulo, si sería tan amable de señalarle la verdad; y el sabio dijo neti neti: "esto no, esto no" ― nada que pueda ver, oír, oler, saborear, o tocar. Y el discípulo presionó al sabio y dijo que si podía darle una pista más clara. Y el sabio dijo: "Usted es eso".

Neti neti es la negación, desechar todo. Y lo que él dice es que permanezca usted en la sensación de ser y cualquier cosa que aparezca ― cualquier pensamiento, cualquier concepto, deséchelo. Diga "esto no, esto no" y permanezca en la sensación de ser. Todo lo que aparece ahí, decía, "es un concepto, deséchelo". Cualquier cosa con la que alguien viniera, él no estaba de acuerdo, "es un concepto, deséchelo".

Todo lo que aparezca en el flujo de la mente, no se identifique con eso y déjelo ir. Permanezca en su estado natural que está en todos siempre y que nunca nos deja.

― A la luz de todo eso, ¿qué ha ganado usted con las enseñanzas de Nisargadatta?

Bien, realmente no he ganado nada. De hecho, he perdido (risas).

Neti neti (más risas).

Perdí todo. En mi asociación con él, finalmente perdí todo. Y ahora puedo ver, lo mismo que él. La pérdida total del orgullo de la individualidad es mi nirvana. Y eso es nirvana, saber que hay liberación de esa entidad, de esa persona que sufría y estaba confusa. Y la persona que comenzó esa búsqueda ahora se ha disuelto enteramente.

Ahora comprendo que no hay ninguna entidad que haya hecho nada. Debido a eso, soy libre de todos aquellos supuestos problemas que tenía, del odio, del miedo, de todas aquellas cosas que sucedían, las supuestas cosas negativas que sucedían. Me alegro de que sucedieran. Pero no hay nadie ahí tampoco para alegrarse.

Ahora hay una sensación de total libertad y un completo vivir sin esfuerzo, mientras que antes siempre estaba sintiendo que faltaba algo, que había algo mal en mí. Eso ahora se ha ido. Por lo tanto, si he ganado algo, es sólo eso.

Lo que yo buscaba había estado siempre aquí conmigo. Esa libertad está aquí constantemente ahora. Y no como un concepto intelectual ni nada como eso.

― Así pues, ¿no hay sufrimiento?

No hay sufrimiento psicológico. Pero hay dolor en el cuerpo, hay dolores. A veces puede haber patrones de hábitos antiguos que vuelven de nuevo. Y en palabras de Nisargadatta, "Ellos son vistos y desechados". Cierto, todavía hay momentos. Las fijaciones todavía acontecen ― los patrones de hábitos antiguos.

Hay enfado hacia algún individuo. Y tan pronto como surge, ello es visto de inmediato. No hay ningún método para deshacerse de ello. Uno lo ve y ello cae por sí mismo.

Hay todavía esos eventos aparentes transitorios. Pero sufrimiento psicológico, no. Miedo, no. Ningún miedo en absoluto.

― ¿Por qué debe alguien preocuparse por esta espiritualidad?

Bien, si una persona no comprende su verdadera situación o su verdadera naturaleza, no importa lo que gane en este mundo, no estará satisfecho, debido a que una existencia no iluminada es inherentemente insatisfactoria. Al olvidar nuestra verdadera naturaleza, nosotros actuamos como un rey que se comporta como un mendigo en su sueño. Incluso si devengo emperador del mundo, todavía no estaré satisfecho a no ser que comprenda que la entidad aquí es una ficción, este punto de referencia que pienso que yo soy. Eso no puede ser satisfecho nunca.

Uno tiene que investigar espiritualmente, y tiene que llegar al final de la espiritualidad también, porque lo que se consigue hay que desecharlo después. A no ser que ello sea completamente investigado, uno nunca tendrá paz de mente o paz de Dios. Y uno está buscando eso ahí fuera en la manifestación. Y sin comprender su verdadera naturaleza, uno no tendrá satisfacción duradera a través de nada externo, a través de la esposa, la familia, ni nada de eso.

― ¿Qué consejo puede dar usted a un buscador, en una breve reseña?

Si un buscador viniera a mí y me preguntara, le diría que lo que está buscando ya lo es y que la búsqueda es un problema desde ese punto. Porque si piensa que en algún tiempo futuro va a obtener lo que está buscando y la búsqueda se basa en la mente o en el "yo", si piensa que en algún tiempo futuro va a obtenerlo, se está engañando a sí mismo porque realmente no hay ningún tiempo futuro. Todo es aquí y ahora omnipresencia. La Presencia está ya aquí.

Lo que uno está buscando, ya lo es. Le diría que abandone la búsqueda. Pero este tipo de cosa puede ser hiriente para las personas. Porque cuando volví la primera vez de la India, yo estaba muy entusiasmado y le hablaba a la gente cuando no debería haberlo hecho.

― ¿No es usted un misionero?

Conozco una persona que volvió de la India y cayó en esa trampa y devino más bien perturbador. Ahora sé que a menos que alguien me pregunte sobre espiritualidad, yo no hablaré sobre ello.

― Y la última pregunta es "¿a quién le importa?"

Sí, es cierto, sí (carcajadas).

Ahora puedo reír, una risa genuina. Esa entidad que está tratando de comprender algo, esa entidad es totalmente innecesaria.

Ahora es una suerte de vida sin esfuerzo. Una sensación de libertad completa y cabal que no se puede expresar. Y hay ahora un sentimiento de amor por toda la humanidad. No es un amor personal. Es algo que me gustaría mucho dar y compartir.

Me gustaría compartir eso con cualquiera que pudiera, pero me doy cuenta de que debe suceder por sí mismo.

No hay nadie aquí que pueda arrogarse nada. No hay nadie aquí para estresarse por nada en particular.