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Extractos - Wayne Liquorman

La Enseñanza Viva y el Camino Espiritual

Por Wayne Liquorman
Waine Liquormen

«Estuvimos enteramente dispuestos
a dejar que Dios nos liberase
de nuestros defectos
[de carácter]»

«Humildemente le pedimos
que nos liberase
de nuestras [faltas]»

(Sexto y Séptivo Pasos de A.A.)

En la Enseñanza Viva del Advaita no se concibe a Dios como objeto. Dios, en el Advaita, es el Océano que es tanto la fuente como la sustancia de todas las cosas, pero al mismo tiempo no es una «cosa» en sí. Como tal, el intelecto no puede conocer el Océano, porque el intelecto solo sabe tratar con objetos. Aquí es donde nos falla el lenguaje. Las palabras pueden indicar la presencia eterna del Océano, pero no pueden describir el Océano porque no es un objeto.

Muchos consideran que el Tao Te Ching es el mejor texto sobre la no dualidad. Empieza con:

«El Tao ―el Océano, Dios―
que puede ser expresado
no es el verdadero Tao».

Lao Tzu, el escritor del texto, reconoce que lo que dice acerca del Tao no es cierto en sentido absoluto. ¡Pero no se detiene ahí! Continúa escribiendo hermosamente acerca de este Tao, sin olvidarse en ningún momento de que, en cuanto escribe acerca de ello, ya no es «ello». Para seguir el ejemplo de Lao Tzu, me apresuro a deciros que no garantizo en ningún momento que lo que escribo es la Verdad. Sin embargo, con suerte algunas de estas indicaciones te llegarán directamente al corazón y verás lo que indican. O, como dijo un compañero de Lao Tzu llamado Chuang Tzu: «¡Enséñame a un hombre que no tiene palabras, ese es con quien quiero hablar!».

En la Enseñanza Viva, utilizamos la metáfora del Océano para referirnos a la Consciencia. Seguramente, recuerdes que en este modelo no hay nada más que Océano. Se entiende, por consiguiente, que todas las cosas en el mundo son temporales; movimientos energéticos del Océano: olas. Describimos que los movimientos del Océano son olas, pero una ola no puede existir independientemente del Océano. Todo lo que es y todo lo que hace una ola, depende del Océano.

En el contexto del Advaita, el Sexto y Séptimo Paso (1) indican una comprensión importante. No somos las entidades individuales y creativas que siempre hemos asegurado ser. Como tal, no creamos nuestras propias faltas y defectos, ni tenemos el poder para liberarnos de ellos.

Te advierto, afirmar algo así públicamente seguramente incite una tormenta de desdén y de burlas por parte de aquellos que están convencidos de su propio poder e independencia. Te acusarán de lavarte las manos, de tirar la toalla, de abdicar responsabilidades y de una multitud de cosas negativas más. Recuerda que no estamos aquí para convencer a nadie de nada. Nuestro propósito es encontrar la Verdad para nosotros. Esta Verdad no se encuentra cuando discutimos con los demás, sino cuando investigamos quién y qué somos de forma concienzuda y profunda. A medida que vemos la Verdad de Lo Que Es de forma más directa, nos trasladamos desde una creencia hasta la claridad. Cuando estamos firmemente arraigados en la claridad, nos deja de importar lo que piensen o digan los demás. Lo Que Es, simplemente Es.

La verdadera humildad, es la convicción de que no somos los autores de NINGUNA de nuestras acciones. Pedirle humildemente a Dios que nos libere de nuestras faltas, es reconocer nuestra impotencia fundamental.

Cuando la gente piensa en rendirse, suele imaginar que entregarse a un poder superior a nosotros mismos significa que no haremos nada. Simplemente, estaremos todo el día quietos, esperando a que Dios actúe. Mi experiencia no ha sido así y tampoco la de muchos otros que no solo han pensado en hacerlo, sino que realmente han seguido este camino de rendición y exploración. De hecho, liberarnos de la prisión del ego a través de la rendición supone, para muchos de nosotros, una transfusión de energía que nos fortalece de forma inimaginable.

Uno de los ejercicios más comunes de la Enseñanza Viva consiste en escribir una lista de los tres sucesos más importantes de tu vida. Después, considera hasta qué punto fuiste tú el responsable de que estos sucesos ocurriesen. La mayoría de los que hacemos este ejercicio, desarrollamos una perspectiva clara sobre el importante papel que desempeña la Circunstancia en nuestras vidas. Este reconocimiento hace que fluya inevitablemente una humildad genuina.

El camino espiritual

«Piensas en el camino
Como en una ardua escalada
Montaña arriba.

Concibes que pueda haber
Muchos caminos
Pero estás seguro de
Que todos tienen la misma
Exaltada meta.

Ram Tzu sabe esto...

Hay muchos caminos.

Como arroyos
Fluyen sin esfuerzo
―aunque no necesariamente sin dolor―
Montaña abajo.

Todos desaparecen
Abajo, en las arenas del desierto».

(Ram Tzu. No Way)

Son muchos y muy diversos los caminos que nos alivian de la prisión del ego. En India, los caminos espirituales llamados «yogas» se dividen en cuatro categorías amplias. Estas son: los caminos del Conocimiento (Jnana), de la Devoción (Bhakti), del Servicio (Karma) y del Cuerpo/Respiración (Hatha). Estos caminos corresponden a las amplias divisiones que contiene la naturaleza humana. Estos caminos reconocen que algunas personas son predominantemente intelectuales, mientras que otras experimentan la vida a través de sus emociones. Hay otros que se involucran más en el servicio a los demás, y hay otros que poseen una naturaleza más cenestésica.

Es importante recordar que los distintos caminos no están separados. Sus diferencias son conceptuales, no reales. La mente, el corazón y el cuerpo se componen para formar un todo continuo. Independientemente de qué camino escojamos, el destino final sigue siendo «liberarnos de la prisión del ego». Es tentador considerar que esta acción es algo que depende de ti. Tanto los Pasos (1), como la Enseñanza Viva están aquí para recordarte que, como todo lo demás, esto es realmente una cuestión de Gracia. Cuando olvidamos esto y la FSA (Falsa Sensación de Autoría) asegura que el progreso espiritual ha sido obra suya, surge el orgullo espiritual ―y el sufrimiento que lo acompaña―.

Nuestras personalidades nos guían hacia caminos espirituales diferentes. Aquellos que son extrovertidos suelen tomar el camino de la Acción o de la Devoción, mientras que los introvertidos suelen tomar el camino del Conocimiento o del Cuerpo/Respiración. Las personas que son por naturaleza sensibles tienden a escoger el camino de la Devoción, mientras que las personas que son por naturaleza más intelectuales tienden a escoger el camino del Conocimiento.

Es importante tomar nota de que cada uno de nosotros representa una mezcla de todas estas cualidades. Nadie es exclusivamente, una cosa u otra. Además, ningún camino es por naturaleza mejor que otro, aunque las personas que se identifican perfectamente con un camino en particular suelen imaginar que el camino EN SÍ es el camino perfecto. Si reconocemos que los caminos son diferentes pero igualmente valiosos y que nuestra naturaleza es la que nos guía a una práctica u otra, puede que nos liberemos de la arrogancia que a veces produce encontrar el camino que nos corresponde.

«Líbrame de mi propio encadenamiento» (2)

«Cuando comprendas el significado del Sí Mismo,
no habrá lugar para el egoísmo. Comprende
esto por completo, permanece en ello; entonces,
a su debido tiempo, lo realizarás. Cuando
llegue el momento justo, entonces ocurrirá». (3)

Podemos describir un despertar espiritual o una experiencia espiritual como la acción de librarnos de «nuestro propio encadenamiento» ―de la prisión del ego―. Librarnos de nuestro propio encadenamiento es darnos cuenta de que el ego que asegura ser el responsable de las cosas es un fantasma, no existe más que en nuestras imaginaciones inconscientes. Es tentador la primera vez que comprendemos esto, tirar a la basura el concepto entero de que somos un «yo» y empezar a identificarnos exclusivamente como la Fuente, pero con el tiempo y la madurez esto resulta ser innecesario.

Cuando exploramos la cuestión del ego mucho más en profundidad, descubrimos al final que lo que nos encadena no es el ego en sí, sino la Falsa Sensación de Autoría, que ha secuestrado y trastocado al ego. Es una distinción sutil, pero crucial y esta exploración puede ayudarte a evitar una gran cantidad de incomodidad y de dolor. ¡No te puedo decir cuántas personas me han visitado a lo largo de los años diciendo que no son nadie!

 

En la Enseñanza Viva hay una importante diferencia entre una experiencia espiritual y un despertar espiritual. Utilizamos el término, «experiencia espiritual» para describir aquellos momentos ―que van y vienen en nuestra vida espiritual ― en los que experimentamos la unidad inherente de todas las cosas. Es el reconocimiento de que yo y el otro somos Uno. El término «despertar espiritual» indica un estado permanente. Se puede considerar la muerte de la Falsa Sensación de Autoría, sin posibilidad de que resucite. Este es el reconocimiento trascendental de Unidad que siempre ha sido y siempre será. Esta Unidad contiene el tiempo y contiene las experiencias, pero no es algo que pueda ser contenido en sí. ―Si eso te suena a chino, no te preocupes; aquí nuestro objetivo no es entender intelectualmente―. Tanto la experiencia espiritual como el despertar espiritual, llegan a su debido tiempo y cuando lo hacen, nos damos cuenta de que todas las palabras y explicaciones son solo herramientas débiles.

El objetivo de la Enseñanza Viva es ayudarnos a descubrir de manera subconsciente que somos aspectos integrados de un Todo. Este conocimiento preconsciente hace que vivamos en un estado de aceptación ante Lo Que Es. La vida nos deja de costar trabajo, incluso cuando estamos esforzándonos mucho por cambiar algo que nos disgusta. Es realmente, la condición humana más bendita.

Notas:
  1. El autor se refiere al Programa de Doce Pasos y Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos en el que se desarrolla el contexto de su libro: El Camino de la Impotencia. Advaita y los 12 pasos para la recuperación.
  2. Alcoholics Anonymous World Services, Inc. Alcoholics Nonymous, 3ª edición (1976-2001), p. 63.
  3. Maharaj, Nisargadatta. Antes de la Consciencia.