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Encarna Penalba Guiñón

Wave

Instante a instante

Por Encarna Penalba Guiñón 10 de septiembre de 2023

1. El instante es tan efímero como el cruce de una mirada. Inquietante como un sonido inesperado. Revelador como el primer rayo de sol. Inescrutable para el pensamiento inquisidor y, a pesar de ser tan escurridizo e invisible, esconde la mayor potencia de la Verdad, la Belleza y Amor que podamos imaginar. Es la ventana a la Vida misma.

2. Me he convertido casi sin proponerlo en un manantial que brota entre las pequeñas piedras, en un manantial que baja corriente abajo entre la verde hierba, con sabor a sal, con sabor a lágrimas. Y de la misma manera que las aguas brotan dejando el rastro de un torrente impetuoso, mis lágrimas brotan sin pedir permiso, desahogando mi corazón de las apreturas pero dejando entre mis ojos la suave huella de mil lágrimas con sabor a sal.

3. El ser humano es un hilo de consciencia de color dorado que vaga infinitamente por el océano Eterno de la Vida Imperecedera.

4. Alegría, ¿dónde estás? ¿Dónde te escondes? No vale que te ocultes detrás del velo ilusorio de la tristeza.
Sal e ilumina los rincones de mi alma.
Llena mis ojos con esa luz que solo tú conoces.
Báñame con agua pura y así arrastre las lágrimas.
Transforma la tristeza en el puro gozo que soy.

5. Alguien me dijo que viviera en el instante. Ese instante que se asoma para mí, para ti, entre los pensamientos y nos sorprende como un niño cuando desliza su cara detrás de la puerta y se ríe lleno de alegría.
Es tan fugaz como la estrella. Rápido y huidizo como una mirada de amor.
Pero si llegas a alcanzarlo con tu anhelo y reposas tu ser en él, te lleva a la Eternidad.

6. Si reposas tu atención en el corazón, la mente se serena y la paz llega a ti.

7. Sobre mis hombros he sentido la suave caricia de un abrazo; la calidez que se transmite cuando dos seres de tocan. He vuelto la mirada y eran las alas de un ángel que me rodeaban como un susurro. Entonces desperté.

8. Ahora, en este instante tan pequeño como un átomo bailarín, tan efímero que aún no le acabo de nombrar cuando ya desapareció..., ese instante me susurra que está hecho con hilos de Eternidad.

9. Piensa en ti. Cuando te sientas sola, piensa en ti. Cuando te llene la soledad, piensa en ti, porque en ti esta todo. Instálate en tu corazón y verás cómo se colma de calor y luz, entonces toda la naturaleza te hablará. Sentirás toda la vida. Piensa en ti y verás el mundo. Serás una con todo. Plenitud.

10. Cuando tu atención está en el Ser, le permites que a través de ti abrace el mundo.

11. Si no oyes o sientes tu alma no es que esté ausente de ti. Ocurre que no te has permitido situarte en el lugar del otro. Te has perdido en tu propia sombra. La luz del alma se manifiesta cuando buscamos la bondad natural en los demás. Esa bondad, ese amor es el reflejo de nuestra propia alma. Sólo hay una sola Alma.

12. Nada desaparece nunca. Puedes olvidarlo o casi, pero lo que surgió de ti queda impreso en la memoria del mundo. El amor que sentiste, que entregaste, está ahora tan vivo como en aquel momento. Nada se pierde, nada se borra. Aunque los años hayan pasado, el amor siempre es y se ancla en nuestro corazón por la eternidad. Cuida tus pensamientos y sentimientos; ellos te cubren por siempre. Ofrece lo mejor de ti, ello te hace inmortal.

13. La vida es un gran misterio difícil de entender. Simplemente déjate fluir como por las aguas de un río, posando tus ojos atentamente a izquierda y derecha. Déjate impregnar por lo que ves, sin juicio.

14. Tú no eres ese personaje que siente miedo, sufre, o se deja llevar por ilusiones que disolviéndose ente las manos quedan en la nada. No eres eso. Ese personaje está pegado al verdadero Yo que en silencio espera. Libéralo. Despega esa pegatina que no eres y descúbreTe.

15. Así como sabes que las hojas del árbol del jardín reflejadas en el cristal de la mesa, no son las verdaderas, solo un reflejo, así, los seres humanos somos los reflejos de las hojas del Árbol de la Vida.

16. El silencio es la paleta de colores del músico.

17. Busca a quien te acompañe en el silencio.

18. Siempre que miro al cielo, veo el reflejo de mi corazón, y aunque a veces nubes oscuras lo cubran, sé que cuando tras la lluvia desaparezca su oscuridad, las nubes se disolverán en el azul. Y allí, siempre esperando, imperturbable, está el sol.

19. Fíjate, cada cosa que te rodea, que ves: las nubes, un amigo, un lápiz, tu zapato, una sonrisa regalada, unos padres, un beso, una perla, tristeza, soledad, un desamor, el mar, esa ola que te hechiza, tu hija, un desamor, una sonrisa, la luz y la oscuridad, un libro, una ilusión y tantas cosas…, todas están hechas exclusivamente para ti. El Universo se deshace de amor por ofrecerte lo que más necesitas. Míralo como la ofrenda de la Vida a tu vida, a tu progreso, a tu reconocimiento. Todo es perfecto para ti. Descúbrelo y agradece.

20. Hay seres humanos cuya sensibilidad y sentimientos les hacen frágiles por fuera, produciendo en su vida que las alas del Ser puedan parecer muy vulnerables. Pero solo es eso, apariencia. Porque su corazón es tan fuerte como el de un cóndor, capaz de arropar bajo sus alas los vientos más impetuosos, dejándose llevar, encuentra la forma de cuidarse sin apenas enfrentarse a ellos.

21. Los amigos son como nubes. Unas se abren y dejan entrar el sol y sus cálidos rayos. Otras son oscuras y traen agua. En ambos casos son beneficiosas para hacernos crecer y reconocer quienes somos.

22. La vida se compone de millones de instantes. ¿En cuántos de ellos he tenido la Luz encendida?

23. Por entre la penumbra oscuridad del bosque, unos ojos vieron asombrados por vez primera, los rayos dorados de aquella inmensa bola dorada que sorpresivamente lo iluminaba regalándole su luz.

24. Párate un par de minutos y pon atención a tu corazón. Escucha sus latidos. Eres tú unido al pulsar del universo, a cada partícula de vida, desde un átomo hasta la grandiosidad de una galaxia. Todo está en continuo movimiento. Es la vibración que expande la energía inteligente por todo el Macrocosmos. Eres uno con el latido de la Vida.

25. El amor que brota de tu corazón ha nacido de Dios. En cada inspiración inhalas ese Amor y si eres consciente de ello, no te lo quedes solo para ti. Al igual que Él impregna la vida con su Amor, sé tú un canal para aquellos que más lo necesitan. El amor que no se da marchita nuestro corazón, nuestra vida, nuestro cuerpo.

26. La flor ofrece su polen a las abejas sin que ellas se lo pidan, ignorando la importancia que significa la vida y el trabajo de este diminuto y maravilloso insecto. Yo lo llamo bondad. Ambas dan su vida por amor, son amor. ¡Tenemos tanto que aprender!

27. Padre, mi amor por Ti va implícito en la luz de mis ojos cuando miran el mundo, cuando mis manos acarician, cuando estrecho entre mis brazos a mis hermanos, mi corazón se llena de ternura cuando miro las manos desnudas de un anciano, la risa de un niño, el llanto de un recién nacido…., la mirada llena de amor de un perro y el sonido tan hermoso del canto de las aves. Padre, sobre todo te sentí cuando se fue mi madre contigo…., había tanto amor….

28. Que nuestro acercamiento a Dios no sea solo para pedir sino para decirle cuánto lo amamos en nuestro corazón.

29. Escucha en tu interior, descubrirás las respuestas que lo exterior no puede darte.

30. Si fuéramos más conscientes de la fuerza que encierra el Amor, de la capacidad transformadora que nos regala cada vez que amamos, no podríamos sino pedir a la vida que nos convirtiera en amor, porque de esa manera nuestra mirada irradiaría su energía allá donde posáramos los ojos, iluminando y llenando de calor y sabiduría todo a nuestro alrededor. Si fuéramos conscientes de que somos ya amor, no desdeñaríamos la oportunidad de ver también en los demás ese mismo amor transformador.

31. Percibe el color alegre de la naturaleza. Respira el olor de las flores. Sonríe con los niños expande tu corazón hacia todo lo que te rodea. Estás inmerso en la Vida. Eres vida. Yo pido: Señor, dame un corazón bondadoso para no juzgar, para ver lo bueno y lo malo como parte de la vida que nos enseña a verlo todo como fases de un nuevo comienzo, paso a paso, sin olvidar que Tú estás en mí. Que yo estoy en Ti.

32. Coge con tu mano el agua del mar y habrás abrazado el océano. Huele el perfume de una flor y todas las del mundo sentirán tu presencia. Besa a tu hijo y ese beso se hará sentir en todos los niños del mundo. Mira el volar de un ave y percibirás la plenitud de tu alma. Ama a quien esté a tu lado y amarás al mundo entero y a ti mismo.

33. Cuando sonríes, tu sonrisa recorre la tierra llenando de gozo inexplicable los corazones que abraza.

34. Todos los acontecimientos de la vida solo tienen un fin, dirigirnos a nuestro centro donde se halla la Luz de Dios en nuestro corazón.

35. Busca en tu interior a la niña o niño que fuiste y encuentra en ellos su alegría, su inocencia, su esperanza, su pureza pues todo eso está aún escondido en tu corazón esperando que los recuerdes y los hagas otra vez tuyos para regalarlos al mundo.

36. Fuente de Vida, te ofrezco todas mis debilidades, todo aquello que me separa de los demás y sobre todo de Ti. Me vacío de mí para que Tú me colmes.

37. En el recorrido de una vida cada paso deja una huella diferente. A veces son suaves y difusas como las arenas de las dunas. Atravesando rocosas y empinadas montañas son huellas quebradas. Sobre la blanca nieve, firmes y profundas.
La vida es un inmenso camino en donde aprendemos a desplegar nuestras alas para que nos eleven hacia el cielo, dejando atrás cualquier surco.

38. Aliméntate de la pureza. Búscala en los ojos de un niño pequeño, en su sonrisa libre de interés y sin pensamiento. Observa la naturaleza, el vuelo de las aves en su libertad sin límites sobre el cielo, a las flores con su esplendoroso regalo hacia la vida, mójate de lluvia, alza la mirada cuando nieve, sé consciente de cada paso que des sobre la hierba. Saborea y huele el pan que comes. Cada alimento que la vida te preste agradécelo instante a instante. Aliméntate de pureza, va directa al corazón.

39. Difícil es que una célula de nuestro cuerpo pueda comprender y saber qué la sustenta y hacerse una idea de la energía que le da la vida, y sin embargo, ella vive y es. De la misma manera, el ser humano forma parte de una Entidad mayor, un Cuerpo mayor a quien llamamos Dios aunque seamos incapaces de comprenderlo. El poeta Epiménides de Cnosos lo expresó de esta bella manera: “En Ti vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

40. Mira al cielo cuando anochece. Busca una estrella. Ella es tu reflejo en la inmensidad.

41. No te importe pisar el barro, así tus huellas marcadas seguro que ayudan a seguir el camino de aquel que se perdió.

42. Los árboles que crecen cerca de los ríos o marismas, en climas lluviosos, desarrollan raíces horizontales y superficiales porque tienen fácil su llegada a los nutrientes. Sin embargo, aquellos que crecen entre las rocas y terrenos secos, con escasa lluvia, sus raíces buscan en la profundidad de la tierra la humedad y los sustratos que los alimenten. La vida de los primeros es más fácil y su desarrollo extensivo, pero cuando viene un fuerte temporal con vientos huracanados fácilmente se tronchan, mientras que los segundos siguen firmemente anclados a la tierra.

43. Indaga en los entresijos de tu alma, quizás encuentres besos olvidados, abrazos rotos, un millón de silencios, sonrisas heladas y palabras nunca expresadas. Aún estás a tiempo de rescatarlo todo y entregarlo con todo el amor de tu corazón.

44. La pureza lleva implícita la inocencia, lo genuino, aquello que surge de la unidad y por ello, es inmaculado al no estar contaminado aún por el pensamiento egocéntrico, de ahí que se asocie con la blancura, la virginidad, la luz y la bondad. La pureza es el ofrecimiento que traemos al nacer, el regalo del Cielo a la tierra.

45. Como persona no soy nada pero si me escondo detrás de una estrella su luz brilla por mí.

46. Sobre la superficie del mar ocurren las tempestades y tormentas. La calma, quietud y silencio en las profundidades.

47. Me abracé a mi árbol y toda su fuerza recorrió entera mi cuerpo, transmitiéndome su inmensa calma, la seguridad de saberse unido a la tierra que lo alimenta. Sentí el gran abrazo que lo une con otros árboles a través de sus raíces llenas de poderosa energía. Me ofreció la plenitud de su vida anclada a la seguridad que de entre sus ramas recibe del sol y como primicia, el suave éter mezclado en el verde intenso de sus hojas.
Sentí toda su vida como una ofrenda a mi vida. Mientras mis brazos lo rodeaban, le regalé los latidos de mi corazón sobre su corteza y oí su silencio.

48. Cada latido de tu corazón es un beso de amor que la Vida te da.

49. Cuando el anhelo por descubrir la Verdad llene tu corazón, abandona en el primer paso todo lo que llevas aprendido, descuelga de tus hombros las doctrinas, dogmas y escrituras. Empieza la ascensión hacia la montaña de la liberación, vacío, con las manos libres, solo dispuestas a abrazar y los ojos muy abiertos para descubrir lo que se halla más allá de lo evidente. Mira hacia tu interior y escucha la voz que en silencio te habla.

50. Hoy pensaba en la hermosura de la amistad a pesar de que a veces es tan fútil como el aire. Unos se van, como ocurre en esas estaciones en que los árboles caducos llenan los bosques y llegado el otoño, cuando la alegría de la primavera y el calor excitante del verano desaparece, también lo hacen sus hojas. Sin embargo otros, como los bosques de árboles perennes que pesar del frío, la nieve o el fuerte viento siempre permanecen a nuestro lado. A lo largo de nuestra vida tenemos infinidad de relaciones, nos miramos en multitud de ojos, abrazamos muchos hombros y acompañamos las risas que nos han hecho tan felices. Creo que lo valioso es no olvidar todo lo que nos aportaron y lo que entregamos nosotros.

51. Y Dios creó el más perfecto estuche para que guardara su gloria mientras vive y se manifiesta en la tierra, el cuerpo humano.

52. Aunque no siempre seamos conscientes de ello, existe una fuerza que nos lleva y atrae hacia nuestro ser interior en donde se encuentra nuestro Dios. Todos los anhelos, intenciones, búsquedas, etc., están destinadas a llevarnos a la comunión con el Creador de toda Vida. Y llegará un momento en el cual seamos conscientes de que en nuestro corazón se halla escondida esta premisa hace tiempo olvidada pero nunca desaparecida. Dios nos rodea y penetra y anhela que seamos conscientes de ello porque entonces los milagros serán una realidad.

53. Recibe con amor y comprensión al otro a pesar de que te pueda sorprender su actitud o no esté en consonancia contigo. Todos somos caminantes hacia la Fuente aunque caminemos por distintas sendas. Sólo el amor aliviará el cansancio y eclipsará la soledad. Ponerse en el lugar del otro transforma pero debemos permitir que cada cual sea como sea sin intentar cambiarlo. La bondad y el cariño son la argamasa que nos une. El hablar sosegado, mirar a los ojos, rompe las barreras creadas por los prejuicios propios que no tienen por qué ser los que prevalezcan. Siempre existe la posibilidad de unir criterios cuando aceptamos con buena voluntad los de los demás, dándonos así la posibilidad de la unión. Entonces llega la paz y la alegría.

54. Cuando vivas la experiencia de sentirte perdida dentro de un laberinto, no creas que es buscando la salida lo que te liberará, sino alzando la mirada por encima de los aparentes muros buscando el CENTRO, esto te ofrecerá la verdadera visión. Entonces las paredes del laberinto desaparecen. Ya no hay barreras, eres libre.

55. Hoy, solo hoy y este momento, quiero vivirlo intensamente sin saltarme ni un segundo, sin olvidar un instante. Presencia plena.

56. El ser humano es más proclive a las alabanzas que a las críticas, sin darse cuenta que ambas cuestiones son los dos extremos de una misma línea. Si nos situamos en una, sin querer alzamos la otra, es la ley de la balanza. Busquemos el punto medio, el centro, en donde ambos aspectos se encuentran neutralizados. Vivir en la inofensividad nos sitúa en equilibrio aportando paz y buena voluntad en las relaciones humanas y en nuestro interior.

57. La lluvia sobre el cristal me trae tu recuerdo. Pienso en ti, en nosotros y percibo la potencia sin límites de mi amor por ti. Aún recuerdo tus ojos, tu boca, tus blancos dientes que asomaban en tu sonrisa y la llenaban de un brillo tan especial…El tiempo pasa, pero sigo viéndote dentro de mí y llenándome del calor de tu mirada. Aún me sorprendo cuando noto que mi mano es abrazada por la tuya y no me atrevo a mirarte para que no descubras que los latidos de mi corazón han subido hasta mi rostro convirtiéndolo en ardiente fuego. Dios ¡cuánto te amé! ¡Cuánto me amabas!
La lluvia se desliza entre las hojas de los árboles y caen sobre la tierra, despareciendo. No podría contar las infinitas nubes que, descargando su lluvia, pudieran enterrar en la tierra mi recuerdo de ti.

58. La pureza de la infancia te hace traslucir tu Dios interior. Por eso ríes más, los olores hermosos dejan huella en tu recuerdo, no existe el rencor ni la envidia y el color de una simple flor te traslada al infinito. Vives el instante como si fuera eterno.

59. Entrega a Dios el peso de tu alma. Toda la intranquilidad, el miedo, la duda. Todo aquello que se manifiesta ante la ignorancia de saber quién eres. Ofrécele el cansancio que a veces lleva la vida. Entonces se revelará la liviandad del ser, esa llama que siempre brilla en tu interior ahora que has conseguido apartar la pesada sombra que te habitaba, oscureciendo sin saberlo, tu luz y alegría.

60. El amor de los padres hacia sus hijos es esencial para su buen crecimiento psíquico y espiritual. A veces creemos que es suficiente con que ese amor se manifieste en uno de los padres, pero eso no es así. La etapa de crecimiento es la más importante de la vida porque es el esqueje del futuro. La huella que marca y delimita nuestra vida siendo el subconsciente el lugar de hospedaje de todas estas carencias, que pueden ser muchas. Por lo tanto, lo que ese amor y dedicación MANIFIESTA, lo enfatizo porque es necesario hacerlo consciente y palpable en el niño, venga únicamente de la madre o del padre, no es suficiente. El hijo necesita vivir ese aspecto del amor que cada padre o madre es capaz de sentir y dar. Cada uno aporta su impronta. Cada uno lleva grabado en su ser la esencia de sus ancestros que transmite a través del amor y la dedicación. El amor se ha de manifestar en todos los aspectos de la vida, es decir, hacerlo carne.
De manera que cuando se crece con esa falta, entonces se convierte en carencias. Sin lugar a dudas eso se impregna en su ser y según el carácter, sensibilidad e inteligencia del niño, así se manifestará en su cercano futuro el aspecto que ha quedado obviado como algo que no existe, que le falta y sin lugar a dudas le marcará para siempre en su personalidad y en su interior, aunque no sea consciente de él.

61. Hoy, Dios mío, tengo necesidad de ofrecerte lo que soy. No sé cómo hacerlo, no sé qué decirte que Tú ya no sepas. Soy un fractal de Tu Divina Esencia que no tiene más necesidad ahora que sentirte en mí. Perderme en Tí. No quiero mirar al pasado, las lágrimas me ciegan y no dejan que viva Tu Amor con plenitud. El pasado duele y ahora solo quiero darme la vuelta y mirar Ahora lo que me estás ofreciendo en este mismo momento, y estoy segura que me llenaré de Tú Luz. Sí, me daré la vuelta y escucharé claramente la inspiración que vuelcas en mi corazón y hablaré de Ti, y Tú serás mi guía, mi Amado. Dejaré atrás todo lo que antes fui para sentirte y dar testimonio de la fuerza que pusiste en cada corazón humano.

62. La vida pasa y me pregunto Dios mío, si la aprovecho como debiera. Y surge la respuesta inmediatamente. Vivimos la vida que está inscrita para cada uno. El camino que andamos es nuestro destino y todo lo que hablamos y hacemos es lo único que podemos, así es. Cada ser humano es un parte de Ti y todos juntos somos Tú. Experimentamos la vida y reaccionamos a ella de las miles de maneras posibles cada uno, llenando todas las posibilidades, eso es la Consciencia viva. Eso es lo que somos, eso es Todo.

63. Hoy el cielo está blanco de nubes y sobre ellas el sol espera encontrar un resquicio para mirar a la tierra. Su mirada llega aquí como luz, su fuerza es el calor.

64. El Ser es el silencio que espera paciente entre pensamientos.

65. Gracias Dios mío por todo lo que me das. Tu infinita sabiduría sabe que todo, tanto el dolor como la tristeza forman un hilo conductor que abre mi corazón para despertar al amor, para descubrir comprensión allí donde percibía oscuridad.
Gracias Dios mío por enseñarme a amar más allá de lo que merezco. En este descubrimiento veo la luz del Ser guiando mi vida y aunque me vuelva a equivocar, la llama nunca se apaga. Gracias Dios mío.

66. Con cada inspiración me llenas de Tú Esencia Dios mío. Vivo y soy por Ti.

 
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