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Artículos - Robert Adams (1991, T64)

Todo el mundo busca la felicidad

por Robert Adams
Robert Adams

Robert: Buenas tardes. Me alegra estar de nuevo con ustedes. Bienvenidos a la sociedad Jnana Marga. Tenemos mucho público para un Memorial Day (Día de los Caídos). Supongo que ustedes no tienen ningún otro lugar a donde ir. (risas)

Todo el mundo está buscando la felicidad. Todo el mundo quiere la felicidad. Incluso el ladrón de bancos roba un banco porque cree que los resultados le traerán felicidad. La gente se casa, se divorcia, tiene hijos, encuentra determinados puestos de trabajo, creyendo que esto les traerá felicidad. Hemos aprendido, a medida que avanzamos a través de las vicisitudes de la vida, que estas cosas traen felicidad parcial.

Todo lo que haces en este mundo está sujeto a la ley del cambio. La persona sabia comienza a ver esto a una edad temprana y no persigue las cosas de este mundo, sino que más bien comienza a intentar comprenderse a sí mismo. "¿Quién soy yo? ¿Por qué nací? ¿Cuál es el propósito de la vida?" Cuando uno comienza a fijarse en estas cosas, el gurú interior, el Sí-mismo (Self), te dará un empujón y te encontrarás con que has tomado un camino espiritual. Si estás inclinado para la acción, seguirás el sendero del Karma Yoga. Si tu disposición es hacia la emoción, seguirás el sendero del Bhakti. Si te inclinas hacia el intelectualismo, seguirás el sendero del Jnani.

El error que la mayoría de intelectuales cometen, cuando empiezan a seguir el sendero del Jnana Marga, es que creen que si estudian lo suficiente, si leen muchos libros, si visitan a muchos maestros, van a despertar. Esto es un grave error. La mayoría de los intelectuales que siguen el Jnana Marga, lamentablemente se vuelven muy cínicos, muy fríos, muy arrogantes. Dejan de preocuparse. Esto es sólo en las etapas iniciales. Ellos creen que son la realidad absoluta y no pueden equivocarse, y por supuesto pronto se dan de bruces contra el suelo, y desarrollan humildad.

Si siguen en la búsqueda, si son sinceros en su corazón, una vez más el gurú interior, el Sí-mismo, les conducirá hacia un gurú exterior. El gurú exterior puede ser un árbol, un pájaro, un río, una montaña, o una persona, pero al verdadero devoto no le importa lo que venga, siempre y cuando venga algo. Un verdadero devoto se entrega por completo a la voluntad de Dios y se vuelve en favor de la paz, de la felicidad. Un verdadero devoto comienza a entender que sólo hay una vida, una presencia, un Sí-mismo, y yo soy eso. Cuando me refiero a que "yo soy", no estoy hablando de Robert. Estoy hablando de la realidad absoluta, de la consciencia, de sat-chit-ananda.

Sat-chit-ananda es nuestro verdadero conocimiento, nuestro verdadero ser, nuestro verdadero Sí-mismo. Creemos que somos humanos, vamos por la vida con problemas. Algunos de nosotros tenemos felicidad material, creyendo que eso es suficiente. Pero, como descubriremos muy pronto, llega la muerte a la familia, la enfermedad, la escasez. Estas cosas pasan, y luego, cuando uno cree que todo está bien, algo sucede de nuevo y sigues buscando. Sigues indagando.

Si eres sincero en tu búsqueda, encontrarás que de repente la felicidad, el gozo, la alegría, comienzan a convertirse en tus amigos. Pones toda tu confianza en lo universal. Ya no miras al mundo para tu bien, porque empiezas a comprender que la felicidad que has estado buscando, ya lo eres, y la búsqueda comienza realmente. Los yogas, las oraciones, las meditaciones, son un medio de llegar a la realidad, pero la manera de comprender al Sí-mismo es a través de la auto-indagación, a través de atma-vichara.

Si eres afortunado, empiezas tu búsqueda espiritual desde arriba. Empiezas desde arriba dándote cuenta de que sólo hay eso que siempre has sido. Sólo hay inteligencia pura, conciencia absoluta. Todas las cosas que veo, todo lo que contemplo, es el Sí-mismo (Self).

Algo te dice que todo el universo es una emanación de tu propia mente. Cuando duermes, el mundo desaparece. Cuando sueñas, este mundo desaparece. Cuando despiertas, estás en este mundo, pero el estado de sueño y el estado de sueño profundo han desaparecido. Comienzas a preguntarte acerca de esto, y te dices a ti mismo: "Yo dormí, soñé, ahora estoy despierto". Sin embargo, es interesante notar que siempre (yo) he estado presente. El yo estaba presente cuando dormías, cuando soñabas y ahora que estás despierto. ¿Quién es este yo y de dónde viene? ¿Quién es el testigo llamado yo?

Cuando empiezas a buscar la verdad de esto, si has sido sincero en tu búsqueda, serás conducido hacia un Maestro, un Sabio, quien te explicará que el yo personal es sólo un pensamiento o una idea. Se le llama el pensamiento-yo. No es real. Es un pensamiento. ¿Dónde reside? En el centro del corazón espiritual en el lado derecho del pecho.

Esto se conoce como el corazón espiritual. No tiene nada que ver con el corazón físico, no tiene nada que ver con los chakras. Esta es la morada del Sí-mismo, de la consciencia, de la realidad. El pensamiento-yo parece salido de la realidad y va al cerebro. Una vez que se identifica con el cerebro empieza a decir: "Yo soy". "Yo soy esto" y "yo soy eso". Cuando das forma al yo soy, el mundo, el universo, se vuelve real. Ha salido de ti. Todo, el universo entero ha salido de tu mente. Tú lo has creado, y parece real.

Por lo tanto el Sabio te explica que el trabajo que tienes que hacer es seguir el rastro al pensamiento-yo hasta el corazón. Cuando el pensamiento-yo vuelve al centro del corazón te liberas. La liberación significa que te ves a ti mismo como la consciencia, y el mundo entero como una superposición sobre tu Yo real o Sí-mismo. A continuación, comienzas a entender que la felicidad humana se produce porque la mente o el pensamiento-yo va hacia el exterior, y crea todas las ilusiones del mundo. Todo en el mundo es transitorio, está sujeto a la ley del cambio. Por lo tanto, no puede ser real. Lo que es real debe ser permanente, y eso reside dentro de ti.

Así que emprendes la búsqueda de un método con el fin de rastrear el yo hasta su fuente. Y el método que se te da es que te aferres al yo, que permanezcas en el yo, que le sigas el rastro hasta el corazón espiritual. La forma de hacer esto es que indagues, "¿Quién soy yo? ¿A quién le viene el yo? ¿Cuál es la fuente del yo?" Cuando los pensamientos vengan a la mente, sólo tienes que preguntar, "¿A quién le vienen estos pensamientos? ¿Quién está realizando el pensar? Yo soy. Pues bien, ¿quién soy yo?"

Automáticamente, a medida que sigues practicando este proceso, encontrarás que las cosas en este mundo se vuelven dichosas, porque comienzas a ver a través de la ilusión, comienzas a ver a través de la realidad. Comienzas a saber que el yo soy es realmente consciencia, la realidad absoluta auto-contenida.

Pasan los meses, tal vez pasan años. Pero no buscas resultados. Continúas con la práctica. No reaccionas a las condiciones. Tu humanidad comienza a disolverse. Continúas identificándote con el Sí-mismo en todas las circunstancias. Llegará el día en que ya no seas una personalidad. Te has convertido en eso que estabas buscando, y la vida se vuelve simple para ti. Ya no te esfuerzas o luchas por sobrevivir. Todo temor te ha abandonado. Has descubierto que no eres el cuerpo ni la mente, y no eres el hacedor. Todos estos se han rendido al Sí-mismo. Te has liberado, ya no estás en esclavitud, eres la felicidad absoluta. Comprendes que todo está bien, y que todo se desarrolla como debe ser. Nunca has nacido y por tanto nunca habrá un momento en que mueras. Has resucitado. Ya no hay nada que necesites poseer, ya no hay nada que necesites adueñarte, sino que participas de todas las cosas buenas de este mundo. Te vuelves satisfecho, feliz.

No puedes explicar esto, no puedes compartirlo, pero aquellos que vienen en tu presencia sienten la gracia que siempre está disponible. Sin embargo, tú no haces nada. No queda nadie para hacer nada. El yo ha sido completamente trascendido. No hay individualidad. Hay paz perfecta, siempre, felicidad pura, siempre la misma, eterna, sin modificaciones. Despierto a tu Sí-mismo.

¿Qué haces la mayor parte de tu tiempo? Te conviertes en lo que haces. Si pasas tu tiempo preguntando, "¿Quién soy yo? ¿De dónde viene el yo?" un día despertarás. Si pasas tu tiempo relacionado con el mundo, reaccionando a las condiciones, con una mente llena de miedos, supersticiones, prejuicios, tonterías, continuarás así hasta que te hagas viejo y abandones tu cuerpo, y estarás bajo la ilusión del karma y la reencarnación. Parecerá que tomas un cuerpo, y otro cuerpo, y otro cuerpo, hasta que renuncias a la creencia de que eres el cuerpo. Sé libre ahora. No te resistas.

Robert Adams, 26 mayo 1991 (Transcripción 64)
Fuente: Robert Adams Satsangs - The Collected Works (eBook version)