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Artículos - Krishna Menon (2001)

Dicha

Una charla de Krishna Menon

El gurú Shri Krishna Menon ―Shri Atmananda― visitó Europa (Suiza) dos veces a principios de los años cincuenta. Durante su segunda visita, permitió que se grabara un breve resumen de su planteamiento a realizar. Una nueva traducción al inglés de la traducción al holandés sigue a continuación. El material entre paréntesis es del traductor original.

Atmananda Krishna Menon

Si usted no sabe cuál es su punto de vista, nunca puede aspirar a conocer la realidad de las cosas. Yo digo, usted no sabe cuál es su punto de vista, usted dice: "Yo soy gordo, yo soy delgado, yo camino, yo me siento, yo me muevo", y así sucesivamente. De esta manera usted se identifica con el cuerpo físico. Si usted dice: "Yo siento, yo veo, yo toco algo", y demás, usted se identifica con sus sentidos. Y, cuando usted dice: "Yo creo, yo siento" y así sucesivamente, se identifica con la mente (que cambia constantemente). Por esa razón usted nunca es consciente de cual es su (verdadero) punto de vista (ya que éste cambia constantemente).

Por lo tanto, es absolutamente necesario conocer qué es usted y cuál es su punto de vista, si quiere llegar al recto conocimiento, o para decirlo de otra manera, para ver la perspectiva correcta. No es suficiente sólo con investigar el estado de vigilia para tal fin, ya que su experiencia se extiende también al sueño y a los estados de sueño profundo (sin sueños). Vamos a continuación a iniciar una investigación sobre estos tres estados. Usted descubrirá que el Yo-principio (el verdadero Sí mismo inmutable) está continuamente presente en cada uno de los tres estados. El cuerpo, los sentidos y la mente están presentes en un estado, pero no en los otros. De ello se deduce que el Yo-principio está injustamente acoplado al cuerpo, los sentidos y la mente, y que en realidad es independiente de estos tres. Eso se puede ver en el sueño profundo (sin sueños), donde brilla en toda su dicha. Usted puede ver ahí que la Consciencia pura es una Paz profunda. Al despertar del sueño profundo puede entonces decir que era feliz (que dormía profundamente y en paz).

¿Cómo sería posible afirmar esto si no hubiera sido consciente de esta felicidad (la paz profunda), que experimentó durante el sueño profundo? De ello se desprende, pues, que la Consciencia y la Paz estuvieron presentes en el sueño profundo - y que esta Consciencia, esta Paz es su verdadera naturaleza. ¿Por qué digo que esto es lo que usted realmente es? Porque sólo este Yo-principio está presente, permanece, cuando es desvestido del cuerpo, los sentidos y la mente. Allí se encuentra la Consciencia y la Paz. Por eso digo que este Yo-principio es Paz o Dicha.

Esta Consciencia (que nunca cambia) no puede nunca separarse del Yo-principio, en cualquiera de los tres estados que hemos investigado.

La Consciencia está presente en el Yo-principio, en el sueño profundo como ya se ha demostrado. También está presente con el Yo-principio en el estado de sueño, y también no está menos presente en el estado de vigilia. Aunque el Yo-principio se acopla a cosas diferentes en los estados de sueño y vigilia, no deja de estar presente. No sólo eso: si usted somete sus propias experiencias a una investigación profunda, descubrirá que a menudo permite que sea vista como Consciencia pura (no acoplada a nada), por ejemplo, en los momentos cortos entre dos estados, entre dos pensamientos, sentimientos u observaciones sensoriales.

Tiene que admitir que hay una pausa entre dos pensamientos. Si no, sólo habría un pensamiento que es continuo sin interrupción. Un pensamiento tiene que terminar antes de que otro pueda comenzar. Por lo tanto, no se puede negar que a pesar de que usted pueda llamarlo un minúsculo fragmento de segundo, la pausa entre dos pensamientos existe. ¿Qué es entonces usted durante esta pausa? ¿Está en el estado de vigilia? No. ¿Está en el estado de sueño? No. ¿Está dormido? No. ¿Qué es entonces en realidad (durante esta minúscula interrupción)? En ese momento usted está en su naturaleza real.

Ya ve que incluso en el estado de vigilia tiene que entrar varias veces en su naturaleza real ―y luego salir de nuevo. Pero esto se le escapa, no se da cuenta de ello. Sería imposible vivir una vida en este mundo si usted no fuera repetidamente a su ser más profundo, de esta manera, repetidamente cada momento. Trate de poner el énfasis allí (dirigiendo allí su atención una y otra vez). Y cuando la consciencia esté de nuevo acoplada a las cosas (percibidas), ponga el énfasis allí (en la consciencia que está ininterrumpidamente presente, ya sea cuando aparecen las cosas, o entre sus apariciones), en lugar de poner su atención en las cosas físicas (observadas).

Una vez que haya hecho esto por un tiempo, descubrirá que usted, tal vez sin haberse dado cuenta, ha estado siguiendo su (propio) rastro, directamente hacia su centro que usted quiere hacer su "residencia permanente". Ese centro es el Yo-principio real, es la Consciencia y la Dicha. Usted está buscando la felicidad ―¿por qué? Ese impulso proviene de lo más profundo que es su verdadero ser. Pero, debido a sus sentidos que repetidamente tienen la inclinación de dirigirse hacia el mundo exterior, usted busca la felicidad allí; usted anhela algo, lo consigue, y encuentra un momento de felicidad que usted estaba buscando. Pero, lo que usted no ha hecho es investigar de dónde proviene esa felicidad. Estoy seguro de que si usted pone su mente a investigar, descubrirá que esta felicidad no proviene del objeto deseado, sino que es su naturaleza más profunda. Yo le mostraré por qué.

Si la felicidad formara parte de los objetos percibidos por los sentidos (incluyendo pensamientos y sentimientos que son como si fueran percibidos por sentidos más sutiles), entonces siempre deberían darle la felicidad, desde la cuna a la tumba. Pero, eso se contradice con su experiencia. Las cosas que le hicieron feliz cuando era un bebé, ya no le hacían feliz cuando era un poco mayor, y así había otras cosas que le hacían feliz a medida que crecía hasta convertirse en un adolescente. Sin embargo, las cosas que le hicieron feliz cuando era un bebé o un adolescente ya no lo hacen más cuando es un anciano – de nuevo algo viene a ocupar su lugar. Por lo tanto, puede ver que la felicidad no es parte de las cosas que perciben los sentidos.

Además, la felicidad no está asentada en la mente (en el pensar y el sentir). Si eso fuera así usted sería capaz de evocarla en cualquier momento, pero este tampoco es el caso, y por eso la felicidad no se origina en la mente. Si se alojara en la mente, podría repetidamente encontrarla, incluso sin llamarla con la ayuda de los sentidos (corporales), ―pero no ocurre de esa manera. Por lo tanto, es evidente que la mente no es la residencia permanente de la felicidad.

Ahora bien, si la felicidad no reside en la mente, y no proviene de las cosas percibidas por los sentidos, ¿de dónde viene, una y otra vez, cuando se obtienen las cosas deseadas? Lo que quiero señalar es que la mente está inquieta cuando usted desea algo, y que sigue estando inquieta exactamente hasta que ese deseo se ha cumplido. Tan pronto como esto ocurre la mente consigue descansar por un momento, y entonces usted halla la felicidad. Y esa Felicidad es, como ya he dicho, su verdadero ser, su verdadero Sí mismo.

Esa Dicha está ahí todo el tiempo, pero sólo la nota cuando su mente descansa. Por lo tanto, es su propio ser más profundo el que brilla cuando usted obtiene un objeto deseado. Si usted se dedica a una investigación del ser en este sentido, descubrirá que es una ayuda importante para llegar a (la realización de) su verdadero centro.

[Shri Atmananda (Krishna Menon)]