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Extractos - Sri Atmananda Krishna Menon

Atma Nirvriti

Sri Atmananda (Krishna Menon)

Apéndice - Tres artículos

Lo que sigue a continuación es la traducción al inglés de tres artículos en malayalam que publiqué en diferentes revistas y en diferentes momentos. Se incorporan a este libro porque se espera que sirvan de ayuda para comprender mejor la VERDAD.

Yo

Al hombre común no le importa saber el verdadero significado de la palabra "yo". Tampoco lo necesita para sus necesidades temporales. Es sólo cuando uno comienza a perder interés en la vida mundana y desarrolla un deseo sincero de conocer la Verdad que dirige su atención a los asuntos espirituales. Los que son puramente mundanos y no quieren saber nada más nunca pueden sacar provecho de oír la verdad. Hay algunos que tienen samskaras espirituales que yacen ocultos en ellos, pero que no permiten que se manifiesten debido a los opuestos que tienen dominio temporal. Si tales personas oyen la verdad sus samskaras espirituales latentes se despiertan y se produce un deseo sincero por la Verdad. Esto les lleva a la meta deseada. La meta es la liberación del cautiverio, que se obtiene mediante el establecimiento de uno mismo en la verdadera naturaleza del "Principio-yo".

La palabra "yo" a menudo se utiliza indistintamente para referirse a muchas cosas. Me identifico con el cuerpo cuando digo "estoy gordo, estoy delgado, me siento, ando, etc."; con los sentidos cuando digo "veo, escucho, etc."; y con la mente cuando digo "pienso, siento, deseo, etc." Yo conozco las actividades del cuerpo, los sentidos y la mente y conozco también que se coordinan y subordinan a través de mí. Este hecho está dentro de la experiencia de todos. Se desprende de esto que estas actividades pertenecen a la categoría de lo conocido. El "Principio-yo" es su conocedor y por lo tanto separado y distingo del cuerpo, los sentidos y la mente. Simplemente se erige como su testigo cuando están funcionando. Al final se verá que incluso este atestiguamiento es una superposición. No obstante, nos ayuda a elevarnos por encima del ego (hacedor y disfrutador) y establecernos en el "Principio-yo" puro.

También se puede demostrar de una manera diferente que el "Principio-yo" es distinto y separado del cuerpo, los sentidos y la mente. Los estados de vigilia, sueño y sueño profundo son comunes a todos los seres vivos. En el estado de sueño el "yo" se identifica no con el cuerpo que existe en el estado de vigilia, sino con otro completamente diferente. Es evidente que el cuerpo de la vigilia y el cuerpo del sueño son muy distintos. El cuerpo del sueño no existe en el estado de vigilia, ni tampoco el cuerpo de la vigilia existe en el estado de sueño. Ninguno de estos cuerpos ni la mente que funciona en los estados de sueño y de vigilia continúa en el estado de sueño profundo. Sé que estoy presente sin cambio en todos estos estados. El "yo" nunca puede ser los cuerpos o la mente que aparecen en un estado y desaparecen en otro. Indudablemente trasciende todo eso. Puesto que (el yo) conoce el ir y venir de estos tres estados es de la naturaleza de la consciencia. Esa consciencia nunca desaparece. Cuando hay objetos, yo conozco los objetos. Cuando no hay objetos, yo permanezco sin objetos en mi propia naturaleza como consciencia pura. El dolor que experimento en el sueño se limita al estado de sueño, y no me afecta en el estado de vigilia. Y el dolor que experimento en el estado de vigilia se limita igualmente a ese estado, y no me afecta en el estado de sueño. Por lo tanto, es evidente que las experiencias que estoy teniendo en determinados estados no afectan a mi ser. Por esta razón queda demostrado que el "Principio-yo", que es de la naturaleza de la consciencia, tampoco es afectado.

Me gusta (amo) ir en pos de los objetos porque me dan placer. Por lo tanto, es evidente que los objetos no son amados por sí mismos. El "Principio-yo" es amado más que los objetos. Pero puesto que permanece más allá incluso que la mente no entra en el ámbito de los objetos. Por lo tanto, no puede ser un objeto que me de felicidad. Es la pura felicidad en sí. De este modo, hemos visto que la verdadera naturaleza del "Principio-yo" es la pura consciencia y felicidad. Eso por sí solo es Sat, que ni siquiera puede ser pensado como no-existente. Podemos pensar en algo que sea inexistente. Pero nadie puede pensar que el "yo" es inexistente. Por lo tanto, el "Principio-yo" es en sí Sat. Es este "Principio-yo" en su naturaleza real de Sat-Chit-Ananda el que el hombre común confunde con el cuerpo, los sentidos y la mente, y por tanto queda aprisionado y sufre.

El deber del hombre es obtener la liberación de este cautiverio, y esta se consigue conociendo su verdadera naturaleza y estableciéndose en ella.

Testigo

Ningún objeto puede existir sin ser registrado con el conocimiento. Los objetos de los sentidos (sonido, forma, tacto, sabor y olor), las actividades corporales, las actividades de los sentidos (ver, oír, etc.), y de la mente (pensar y sentir) ― todos pertenecen a la "serie objetos" (es decir, lo conocido). Es evidente que sin este conocimiento no es posible recordar las últimas actividades del cuerpo, los sentidos y la mente. Es a través de él que pueden conectarse entre sí, y esta conexión es absolutamente necesaria para nuestra vida en este mundo. No se puede negar el hecho de que este conocimiento no es transitorio como lo son las actividades corporales, sensoriales y mentales. Los pensamientos, sentimientos y percepciones son registrados inmediatamente por el conocimiento. Si este conocimiento no fuera permanente nunca sería posible recordarlos posteriormente. Este conocimiento no tiene que demostrar nada. Por lo tanto permanece como testigo de todo. Uno no puede evitar permanecer como testigo de las actividades que lleva a cabo en la vida. El hombre común no lo sabe y de ahí su cautiverio y desdicha. Si uno asume conscientemente esta posición (como testigo), eso por sí solo y sin nada más da lugar a la liberación.

Decimos: "Yo conozco esto, yo conozco aquello, etc." En tales declaraciones el conocimiento es tratado como si fuera el nombre de una acción y el "yo" como un hacedor. Aquí la palabra conocimiento no se entiende en el sentido en el que se trató en el párrafo anterior. La acción necesita de un instrumento. El ver tiene su instrumento, el ojo; el oír, el oído; el pensar y el sentir, la mente. El conocimiento por sí solo no tiene ningún instrumento. Afirmar que hay una acción incluso más allá de la mente es absurdo. En el sueño profundo y en Samadhi, donde no hay mente no hay ninguna acción, pero hay conocimiento. El conocimiento que conoce el pensamiento y las sensaciones deben estar sin duda más allá de la mente. Por tanto no puede ser un hacedor y el conocer no puede ser una acción por la misma razón. El conocer no puede ser la función de un conocedor, porque no hay otro conocedor que el conocimiento. Sólo hay este conocimiento más allá de la mente. Todo lo que no es "yo" es su objeto. Todo lo que no es consciencia es su objeto. Entre el "yo" y la consciencia, ninguno de ellos puede ser el objeto del otro. Además, en ningún momento del tiempo pueden estar separados. Por lo tanto el "yo" y la consciencia (conocimiento) son uno y el mismo. En su verdadera naturaleza el "yo" no posee cuerpo, ni sentidos ni mente. Confundir a este "Principio-yo" con un hacedor o disfrutador es la raíz del cautiverio y la desdicha. Incluso cuando es confundido, el "yo" simplemente se erige como el Testigo. Permanecer ahí conscientemente es todo lo que se necesita. Esto es lo que el Ashtavakra dice en el verso siguiente:

sanscrito1

"Tú eres el único conocedor de todo. Por lo tanto eres el alma liberada. Viendo al conocedor de forma diferente (o no como tal) es tu único cautiverio."

Mundo

Un examen del mundo también es útil para establecerse en el Yo (Self) Real. La siguiente estrofa puede verse en el Paramarthasaram, una antigua obra autorizada sobre la Filosofía Vedanta.

sanscrito2

Esto significa, literalmente, que lo que se percibe no es diferente de la percepción y la percepción no es diferente del Percibidor y que por tanto el mundo es el Percibidor mismo. Esto requiere de elaboración para aclarar su sentido. El mundo no es otra cosa que objetos sensoriales y estos son el sonido, la forma, el tacto, el sabor y el olor. No es posible separar estos de las percepciones sensoriales. Ni siquiera se puede pensar en una forma sin permitir que la idea de ver entre en el acto de pensar. Lo mismo ocurre también con los objetos de los otros sentidos. De ello se desprende que incluso en idea, los objetos sensoriales no admiten separación de sus respectivas percepciones sensoriales. Por lo tanto, los objetos no son diferentes sino que son uno con las percepciones. Estas percepciones al no estar afuera, lo que llamamos el mundo no puede existir tampoco fuera. Las propias percepciones sensoriales pueden examinarse ahora. Ellas nunca están separadas de la consciencia. Con los ojos abiertos, uno no ve nada a menos que la consciencia esté ahí. Por lo tanto las percepciones sensoriales no son otra cosa que la consciencia. Lo mismo ocurre con todas las actividades de la mente. Esto demuestra que todo el mundo denso y sutil es la consciencia misma. En mi artículo anterior sobre el "yo", demostré que el "Principio-yo" es la consciencia. Se deduce entonces que todo lo que es conocido y el conocedor "yo" son sólo la consciencia pura. La liberación del cautiverio consiste en establecerse uno mismo ahí.

Ahora podemos examinar el mundo de una manera diferente. El mundo no es más que objetos de percepción. Estos no son experimentados por nadie. Es la experiencia la que debe evidenciar algo. Dado que los objetos no son experimentados no existen como tales. El sonido y la forma no entran dentro de la experiencia de uno. Sólo su conocimiento puede decirse que forman el contenido de la experiencia. Por lo tanto, basándonos en la experiencia sólo podemos decir que hay conocimiento de un mundo, no que existe un mundo. ¿Puede haber conocimiento de un mundo cuando no existe un mundo? No. Por lo tanto, no es ni siquiera el conocimiento de un mundo lo que es experimentado, sino sólo el mero conocimiento. Se desprende de esto, que lo que es llamado mundo es sólo el propio conocimiento (consciencia).

En el primer párrafo se demostró que el mundo no es más que una percepción y la percepción es la consciencia misma. Esto puede hacerse más breve todavía. Los mundos denso y sutil (físico y mental) no pueden separarse del conocimiento (consciencia) en cualquier punto del tiempo. Por lo tanto, ellos no son más que Consciencia.

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