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Libros - Shunryu Suzuki

mente zen, mente de principiante
charlas informales sobre meditación y la práctica del zen

Mente Zen, mente de principiante

Detalles del libro:

Título: MENTE ZEN, MENTE DE PRINCIPIANTE
Subtítulo: Charlas informales sobre meditación y la práctica del Zen
Título Original: Zen Mind, Beginner's Mind
Autor: Shunryu Suzuki
Nº de páginas: 192
Editorial: Gaia Ediciones
Año de edición: Agosto 2017
ISBN: 978-84-8445-431-1

 


Descripción:

"En la mente del principiante hay muchas posibilidades; pero en la del experto hay pocas."

Así comienza uno de los libros más queridos sobre el Zen. Pocas veces un pequeño puñado de palabras como estas ha ofrecido una enseñanza tan fértil. De un plumazo, esa simple frase corta la perenne tendencia de los estudiantes a acercarse tanto al Zen que no ven en qué consiste este. Una enseñanza instantánea en la primera página, y esto solo es el principio.

En los cuarenta años que han transcurrido desde su publicación original, Mente zen, mente de principiante, se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la espiritualidad moderna, muy querido, continuamente releído y profusamente recomendado como el mejor libro que se puede leer sobre el Zen.

Suzuki Roshi presenta las bases ―desde los detalles de la postura y la respiración en zazen hasta la percepción de la no dualidad― de un modo que, además de ser notablemente claro, resuena con la alegría de la comprensión desde la primera hasta la última página.

Shunryu Suzuki

Shunryu Suzuki (1904-1971) fue uno de los maestros espirituales más influyentes del siglo XX y es el verdadero padre fundador del Zen en Estados Unidos. Monje japonés del linaje Soto, enseñó en Estados Unidos desde 1959 hasta su muerte.

Fue el fundador del Centro Zen de San Francisco y del Centro Zen Montaña de Tajassara. También es autor de Braching Streams Flow in the Darkness: Zen Talks on the Sandokai, y protagonista de la biografía Crooked Cucumber.

Más información

Del Prólogo

Mente de principiante. "En la mente del principiante hay
muchas posibilidades, pero en la del experto hay pocas."

La gente dice que practicar Zen es difícil, pero hay un error de comprensión con respecto al porqué. No es difícil porque sea duro sentarse en la postura de las piernas cruzadas o por buscar alcanzar la iluminación. Es difícil porque, fundamentalmente, resulta duro mantener puras nuestra mente y nuestra práctica. Después de establecerse en China, la escuela Zen se desarrolló de diversas maneras; sin embargo, al mismo tiempo se volvió más y más impura. Pero no es mi intención hablar del Zen chino ni de la historia del Zen. Me interesa ayudaros a proteger vuestra práctica e impedir que se vuelva impura.

En Japón empleamos el término shoshin, que significa "mente de principiante". El objetivo de la práctica es mantener siempre nuestra mente de principiante. Supón que recitas el Prajna Paramíta Sutra una sola vez. Podría ser una recitación muy buena. Pero ¿qué pasa si lo recitas dos veces, tres veces, cuatro veces o más? Podrías perder fácilmente tu actitud original hacia él. Lo mismo ocurrirá con otras prácticas Zen. Conservarás tu mente de principiante durante algún tiempo, pero si sigues practicando uno, dos, tres años o más, aunque es posible que mejores algo, tenderás a perder el significado ilimitado de la mente original.

Para los estudiantes Zen, lo más importante es no ser dualistas. Nuestra "mente original" lo incluye todo en su seno. Siempre es rica y suficiente en sí misma. No deberías perder tu estado mental autosuficiente. Esto no significa tener la mente cerrada, sino tenerla vacía y preparada. Si tu mente está vacía, siempre está preparada para cualquier cosa; está abierta a todo. En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en la mente del experto hay pocas.

Si discriminas demasiado, te limitas. Si eres demasiado exigente o avaricioso, tu mente no es rica y autosuficiente. Si perdemos nuestra mente original autosuficiente, nos saltaremos todos los preceptos. Cuando tu mente se vuelve exigente, cuando anhelas algo, acabas violando tus propios preceptos: no mentir, no robar, no matar, no ser inmoral, y así sucesivamente. Si mantienes tu mente original, los preceptos se mantendrán por sí mismos.

En la mente del principiante no está presente el pensamiento "he logrado algo". Todos los pensamientos autocentrados limitan nuestra gran mente. Cuando no pensamos en logros, cuando no pensamos en el yo, somos verdaderos principiantes. Entonces es cuando podemos verdaderamente aprender algo. La mente del principiante es una mente compasiva. Cuando nuestra mente es compasiva, es ilimitada. Dogen-zenji, el fundador de nuestra escuela, siempre resaltaba lo importante que es retomar nuestra mente ilimitada original. De este modo siempre seremos sinceros con nosotros mismos, sentiremos simpatía por todos los seres y podremos practicar verdaderamente.

Lo más difícil es, pues, conservar siempre tu mente de principiante. No hay necesidad de tener una comprensión profunda del Zen. Aunque leas mucha literatura Zen, debes leer cada frase con una mente fresca. No deberías decir: "Ya sé lo que es el Zen", o "he alcanzado la iluminación". Este también es el verdadero secreto de las artes: ser siempre un principiante. Ten mucho cuidado con este punto. Si empiezas a practicar zazen, empezarás a practicar tu mente de principiante. Este es el secreto de la práctica Zen.