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Artículos - Ramesh Balsekar (1998)

El Nihilismo Eufórico de Ramesh Balsekar (Parte 1 de 2)

por Chris Parish

Introducción

Ramesh Balsekar
Ramesh Balsekar

Imagina si quieres que una mañana te levantas en otro mundo. Mientras te friegas los ojos para acostumbrarte a la brillante luz solar, ves que en muchos aspectos es un mundo no muy diferente a éste. Todo a tu alrededor son criaturas que, a tus ojos, aparecen como idénticos a los seres humanos con quienes estás acostumbrado a compartir el mundo. Les observas ocupándose de sus actividades cotidianas, viviendo sus vidas, involucrándose en conversaciones con otras personas, efectuando la miríada de elecciones y decisiones que inherentemente la vida exige. El panorama se presenta reconfortantemente familiar.

Pero en este mundo pronto descubres que las cosas no son necesariamente como aparentan. Dado que estos seres NO son seres humanos. No, ellos son "organismos cuerpo/mente" que, a diferencia de sus contrapartes los humanos, no tienen la capacidad de elegir entre diferentes opciones o efectuar decisiones. De hecho estos organismos no disponen siquiera de algo parecido a lo que llamaríamos el libre albedrío. Los guiones de sus vidas enteras fueron indeleblemente escritos mucho antes de que nacieran, permitiéndoles únicamente comportarse mecánicamente en conformidad con su programación preestablecida. Estas criaturas aparentemente humanas, no son muy diferentes de máquinas. A pesar de que según todas las apariencias se comportan como individuos ordinarios que piensan libremente, afanosamente ocupados en sus actividades diarias, extrañamente, cuando se les pregunta, sostienen que ellos no están haciendo nada en absoluto. De hecho, en este peculiar mundo, dicen que ellos son "no hacedores". Más aún, a nadie en este mundo jamás se le considera que haya de rendir cuentas por nada. Incluso cuando uno de estos seres parece que daña a otro, no se siente remordimiento ni se le atribuye culpa. Si les preguntaras a estos organismos cuerpo/mente acerca de ello, la respuesta sería que no había nadie que hubiera hecho algo. La ética es un concepto desconocido aquí. Las leyes de la naturaleza parecen no tener aplicación en este desafiante nuevo mundo. O quizás han sido reescritas, ya que estos seres efectivamente parecen aplicar algunas extrañas leyes. Te preguntas en que lugar de la Tierra puedes hallarte. Pero no estás en la Tierra, has aterrizado en el Planeta Advaita.

Había venido a Bombay a entrevistar a Ramesh Balsekar, uno de los más conocidos maestros de Vedanta Advaita vivos en la actualidad. Vive en el corazón de esta vasta, caótica ciudad, en una exclusiva zona frente a la playa, que mi taxista me informó es el hogar de numerosos "VIPs". El portero de este edificio de apartamentos, asumiendo automáticamente que como yo era un occidental, debía venir a ver a Ramesh Balsekar, me dirigió a la última planta, donde Balsekar dispone de una espaciosa y bien equipada residencia. Balsekar fue un cortés anfitrión, que me ofreció un cálido recibimiento, vestido con un inmaculado atuendo tradicional indio. Sus maneras eran radiantes y animadas, y me costó de creer que tenía ochenta años.

Ramesh Balsekar tiene un inusual bagaje para ser un gurú indio. Educado en occidente, prosiguió hasta completar una muy fructífera carrera como ejecutivo, desde su puesto de presidente del "Bank of India" cuando tenía sesenta años. Y aunque afirma que siempre mostró inclinación a creer en el destino, no fue hasta después de haberse retirado que empezó su búsqueda espiritual, una búsqueda que rápidamente le llevó hacia su gurú — el renombrado maestro Advaita Sri Nisargadatta Maharaj. Nisargadatta fue un temperamental maestro que se hizo famoso en occidente en los setenta cuando se publicó una traducción en inglés de sus diálogos titulada Yo Soy Eso  - un libro que se ha convertido en un clásico espiritual moderno. En menos de un año de conocer a Nisargadatta, Balsekar de repente llegó a lo que él ha denominado "la comprensión final" —iluminación— mientras él estaba traduciendo para su gurú. Según cuenta Balsekar, Nisargadatta le autorizó a enseñar justo antes de morir, y desde entonces ha estado constantemente compartiendo su mensaje como sucesor de su altamente apreciado maestro. Balsekar ha publicado muchos libros de sus enseñanzas y ha enseñado en Europa y Estados Unidos, así como ampliamente en la India. Cada mañana Ofrece satsang [audiencia con un maestro espiritual] en su apartamento, y un flujo constante de occidentales casi exclusivamente se acercan a Bombay para verlo.

Dado que este número de WIE (What Is Enlightment?) está centrado en la Advaita, inicialmente queríamos entrevistar a Balsekar porque es un popular e influyente maestro Advaita —ahora con estudiantes que él ha autorizado a enseñar por su cuenta— y también porque muchos lo consideran como el sucesor de uno de los más renombrados maestros de Advaita la era moderna. Sin embargo, estudiando los escritos de Balsekar, pronto nos dimos cuenta que estaba enseñando una poco usual y posiblemente idiosincrásica forma de Advaita que nos llevó a lo que apreciamos, francamente, como unas conclusiones cuestionables e incluso perturbadoras. A pesar de que el pensamiento hindú ha sido muy criticado por sus inclinaciones deterministas, parecía que Balsekar ha llevado este fatalismo hacia un extremo sin precedentes. Era, finalmente, tanto un deseo de explorar estas conturbadoras ideas tanto como proseguir en nuestro interés general en las enseñanzas Advaita lo que en último término me llevó a Bombay para hablar con él. Y aunque había venido anticipando que la reunión iba a ser un desafío, mirando hacia atrás, ahora me queda claro que mientras que nos servían café y nos acomodamos confortablemente en su salón, de ningún modo podría haberme preparado jamás para el diálogo que estaba a punto de tener lugar.

Entrevista

WIE: Usted se está convirtiendo en un maestro de Vedanta Advaita cada vez más conocido tanto en la India como en occidente. ¿Podría describirnos qué es lo que usted enseña?

Ramesh Balsekar: Realmente puedo ponerlo en una frase. La frase en la cual mi enseñanza entera está basada es: "Hágase tu voluntad" O como los musulmanes dicen, Inshallah—"Si Dios quiere." O para ponerlo en las palabras de Buda: "Los eventos ocurren, las acciones son efectuadas, en consecuencia no hay un hacedor individual." Vea, el conflicto básico en la vida es: "Siempre hago todo bien de modo que quiero mi recompensa, él o ella siempre hacen algo mal y deberían ser castigados. Eso es todo en lo que consiste la vida ¿no es cierto?

WIE: Bueno, ciertamente ocurre con mucha frecuencia.

RB: Esto es la base de lo que he observado. Todo el problema emerge porque alguien dice "Yo hice algo y yo merezco una recompensa, o él hizo tal cosa y en consecuencia quiero castigarlo a él por lo que hizo.

WIE: ¿Cómo logra que la gente se dé cuenta de esto?

RB: Es muy simple. Si usted analiza cualquier acción que usted considera ser su acción, encontrará que es la reacción del cerebro a un evento exterior sobre el que usted no tiene control. Un pensamiento llega —usted no tiene control sobre qué pensamiento va a aparecer. Algo es visto u oído —usted no tiene control acerca de qué va a ver u oír a continuación. Todos estos eventos ocurren sobre los cuales usted no tiene control. ¿Y entonces qué ocurre? El cerebro reacciona al pensamiento o a la cosa que ha visto, oído, olido o tocado. La reacción del cerebro es lo que usted llama "su acción". Pero, de hecho, esto es meramente un concepto.

WIE: ¿Cuál es la diferencia entonces entre pensamientos, sentimientos y acciones de una persona iluminada y aquellos de una persona que no lo está?

RB: Ocurre lo mismo. La única diferencia es que en el caso del sabio, él entiende que esto es lo que está ocurriendo. En consecuencia, sabe que no hay nada que él haga —todas las cosas simplemente ocurren. El sabio sabe que "yo no estoy haciendo nada". Pero el hombre ordinario dice "yo hago cosas y él o ella hace cosas. Por tanto quiero mi recompensa y quiero que él o ella sean castigados". La recompensa o el castigo depende de la idea de que él o ella o yo hacemos cosas.

WIE: Puedo entender desde mi propia experiencia que no tenemos ningún control sobre qué pensamientos o sentimientos emergen. Pero a veces la acción tiene lugar y a veces no, y me parece que hay una gran diferencia entre cuando un pensamiento meramente emerge y cuando tiene lugar una acción que afecta a otra persona.

RB: El ocurrir de la acción es el resultado del cerebro que reacciona al pensamiento. Si ocurre que el pensamiento es meramente atestiguado y el cerebro no reacciona al ese pensamiento, entonces no hay acción.

WIE: Pero si, como usted dice, no hay una persona que decide cómo responder, entonces ¿qué es lo que causa que una acción tenga lugar o no?

RB: Una acción ocurre si es la voluntad de Dios el que tal acción ocurra. Si no es la voluntad de Dios, la acción no ocurre.

WIE: ¿está usted diciendo que cualquier acción que ocurre es la voluntad de Dios?

RB: Sí, es la voluntad de Dios.

WIE: ¿Actuando a través de una persona?

RB: A través de una persona, sí.

WIE: ¿tanto si está iluminada como si no? En otras palabras, ¿ a través de cualquiera?

RB: Correcto. La única diferencia es, como dije, que el hombre ordinario piensa "es mi acción", mientras que el sabio sabe que no es la acción de nadie. El sabio sabe que "Las acciones son efectuadas, los eventos ocurren, pero no hay hacedor individual". Esa es la única diferencia, en lo que a mí concierne, hasta donde mi concepto llega. La única diferencia entre un sabio y una persona ordinaria es que la persona ordinaria piensa que cada individuo hace lo que ocurre a través de ese organismo cuerpo/mente. De modo que dado que el sabio sabe que no hay acción que él haga, si una acción resulta dañar a alguien, entonces hará lo que pueda para ayudar a esa persona —pero no habrá sentimientos de culpa.

WIE: ¿quiere usted decir que si un individuo actúa de una forma que acaba dañando a otro, entonces la persona que lo hizo, o, como usted dice el "organismo cuerpo/mente" que lo hizo, no es responsable?

RB: Lo que estoy diciendo es que usted sabe que "yo" no lo hice. No estoy diciendo que no lamento que dañara a alguien. El hecho de que alguien resultara dañado generará un sentimiento de compasión y el sentimiento de compasión producirá como resultado en tratar de hacer aquello que pueda para aliviar el daño. Pero no habrá sentimiento de culpa: ¡yo no lo hice! La otra cara de esto es que ocurre una acción que la sociedad elogia y me da una recompensa por ella. No estoy diciendo que no emergerá felicidad por la recompensa. Igual que emergió la compasión debido al daño, un sentimiento de satisfacción o felicidad puede emerger debido a una recompensa. Pero no habrá orgullo.

WIE: ¿Pero quiere usted decir literalmente que si voy y golpeo a alguien, no soy yo quien lo hago? Solamente quiero aclararme acerca de esto.

RB: El hecho original, el concepto original permanece: usted golpeó a alguien. El concepto adicional propugna que sea lo que sea que ocurre es la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios respecto de cada organismo cuerpo/mente es el destino de ese organismo cuerpo/mente.

WIE: De modo que yo sencillamente podría decir, "Bueno, fue la voluntad de Dios que yo hiciera eso; no es culpa mía."

RB: Desde luego, una acción ocurre porque es el destino de este organismo cuerpo/mente, y porque es la voluntad de Dios. Y las consecuencias de tal acción son también el destino de ese organismo cuerpo/mente. Si una buena acción ocurre, eso es el destino. Por ejemplo, tuvimos a la Madre Teresa. El organismo cuerpo/mente conocido como "Madre Teresa" estaba programado de modo que sólo ocurrían buenas acciones. Por tanto el acontecer de buenas acciones era el destino del organismo cuerpo/mente llamado Madre Teresa. Y las consecuencias fueron: un premio Nóbel, recompensas, condecoraciones y donaciones a las causas. Todo ello era el destino de ese organismo cuerpo/mente llamado Madre Teresa. Por otra parte hay un organismo psicopático que está programado —por la misma fuente— de modo que sólo suceden acciones malas o perversas. El acontecer de esas malas, perversas acciones es el destino del organismo cuerpo/mente que la sociedad llama psicópata. Pero el psicópata no eligió ser un psicópata. De hecho no hay psicópata; sólo hay un organismo cuerpo/mente psicopático, cuyo destino es producir actos malvados, perversos. Y las consecuencias de esas acciones son también el destino de ese organismo cuerpo/mente.

WIE: ¿Está usted diciendo que todo está predestinado? ¿Que todo está preprogramado desde el nacimiento?

RB: Sí. Uso la palabra "programación" para referirme a las características inherentes del organismo cuerpo/mente. "Programación" significa para mí genes más condicionamiento ambiental. Usted no tuvo elección acerca de qué padres en particular le trajeron al mundo, por tanto usted no tuvo elección en cuanto a sus genes. Del mismo modo usted no tuvo elección de nacer en un determinado entorno. Por tanto usted no tuvo elección respecto del condicionamiento que recibió de ese entorno durante la infancia, que incluye el condicionamiento en el hogar, en la sociedad, escuela e iglesia. Los psicólogos dicen que el condicionamiento conjunto recibido hasta los tres o cuatro años es el condicionamiento básico. Hay condicionamiento posterior, pero el condicionamiento básico que crea la personalidad consiste en genes más  condicionamiento ambiental. Le llamo a eso programación. Cada organismo cuerpo/mente está programado de forma única. No hay dos organismos iguales.

WIE: ¿Sí, pero acaso no es cierto que dos personas podrían tener condicionamientos muy similares y sin embargo una puede evolucionar de una forma completamente diferente a la otra?

RB: Cierto. Por eso uso dos términos: uno es la programación del organismo cuerpo/mente en sí mismo, y el otro es el destino. El destino es la voluntad de Dios respecto a ese organismo cuerpo/mente, estampada en el momento de la concepción. El destino de un embrión puede ser de ni siquiera nacer —en cuyo caso se producirá un aborto. Todo esto es un concepto, no se equivoque. Esto es mi concepto.

WIE: Usted dice que es un concepto y, por supuesto, todas las palabras son conceptos, ¿pero cómo sabemos que este concepto es la verdad? Tiendo a pensar que todo el mundo tiene responsabilidad individual y que aunque hay cierta cantidad de condicionamiento que heredamos, todavía podemos elegir cómo respondemos. Un individuo puede trascender aspectos de su condicionamiento en los que otro puede quedarse atascado toda la vida. Ya que esto efectivamente ocurre, diría que es debido a que el individuo quiere trascender su condicionamiento, y lo logra.

RB: Pero si ocurre, ¿puede ocurrir a menos que sea la voluntad de Dios? Digamos que hay dos personas: una intenta superar sus limitaciones y lo consigue, mientras que la otra no. Lo que yo digo es que tanto la que lo consigue como la que no, ambas lo hacen así porque es el destino de sus respectivos organismos cuerpo/mente —que es la voluntad de Dios.

WIE: ¿Pero acaso no podríamos decir con la misma facilidad que es la voluntad de Dios el dar a cada individuo la libertad de elección para tomar sus propias decisiones?

RB: No. Mire, lo que yo le pregunto es: ¿Qué voluntad prevalecerá? ¿La del individuo o la de Dios? En su propia experiencia, ¿hasta qué punto su propia voluntad ha prevalecido?

WIE: Bueno, creo que  la voluntad individual definitivamente puede prevalecer a veces.

RB: ¿Por encima de la voluntad de Dios? Cuando usted quiere algo y trabaja por ello y ello ocurre, ocurre porque su deseo coincidió con la voluntad de Dios.

WIE: Tomemos el ejemplo de un individuo que se convierte en un adicto a las drogas y continúa siéndolo por toda su vida. Podríamos argüir con idéntica facilidad que ha elegido ir en contra de la voluntad de Dios y lo ha conseguido —precisamente porque existe el libre albedrío.

RB: Pero el que usted acepte esto o no es en sí mismo la voluntad de Dios, ¿no lo ve? ¡El que usted acepte la voluntad de Dios o que usted no la acepte es en sí mismo la voluntad de Dios!

WIE: Diría que no necesariamente.

RB: Sé que usted está haciendo de abogado del diablo.

WIE: Bueno, no, estoy intentando llegar a lo que es verdad.

RB: ¿Pero qué es verdad? Ya he dicho que cualquier cosa que digo es un concepto.

WIE: Sí, entiendo, pero no todos los conceptos son iguales. Algunos apuntan a algo que es cierto y otros pueden no ser ciertos en absoluto.

RB: Todos los conceptos intentan apuntar a algo, pero todos siguen siendo conceptos. La verdadera cuestión sería, "¿Cual es la verdad que no es un concepto?"

WIE: Mi punto de vista es que decir que todo está preprogramado, que todo es destino y que no hay elección parece una forma muy extrema de reduccionismo. De acuerdo a ese punto de vista, los seres humanos son como computadoras; todo acerca nuestro está completamente determinado.

RB: Es eso precisamente, sí.

WIE: Pero me parece que es una forma de ver las cosas que carece de corazón. Entonces simplemente somos como máquinas —todo nos ocurre. No hay nada que podamos hacer, nada podemos cambiar.

RB: ¡Sí, exactamente!

WIE: Pero eso podría fácilmente llevar a una profunda indiferencia hacia la vida.

RB: ¡Sí, y sería fantástico que lo hiciera!

WIE: ¿De verdad? ¿Lo sería?

RB: ¡Pero esa es la cuestión!. Claro que sí. Entonces usted puede decir que cualquier cosa que ocurra es aceptada. Entonces no hay infelicidad, no hay miseria, ni culpa, orgullo, odio o envidia. ¿Dónde está el problema?

WIE: ¿Pero queda algo de corazón?

RB: Por "corazón" ¿ quiere usted decir ser desdichado, sentirse culpable?

WIE: No, no. No quiero decir eso.

RB: ¿Qué quiere usted decir por corazón?

WIE: Quiero decir algo en nosotros al que le importa la Vida en sentido amplio.

RB: Como ya le dije, si un acto ocurre a través de este organismo cuerpo/mente y este individuo encuentra que eso ha dañado a alguien, emerge la compasión. ¿Cómo podría surgir compasión si no hay corazón?

WIE: ¿Pero no parece un poco extraño el llevar a cabo la acción y lastimar a alguien y sentir compasión después? ¿No hubiera sido mejor desde el principio no causar el daño?

RB: ¡Pero usted no tiene el control! Si usted tuviera el control, para empezar nunca lo hubiera hecho.

WIE: Por otra parte, sin embargo, si uno cree que uno efectivamente tiene el control en vez de creer que no lo tiene, quizás para empezar no lo hubiera hecho.

RB: ¿Entonces por qué el ser humano no ejercita el control sobre las acciones que ocurren? Permítame que le haga una pregunta: El ser humano obviamente dispone de una tremenda inteligencia, tanta que un insignificante ser humano ha sido capaz de enviar un hombre a la luna.

WIE: Sí, eso es cierto.

RB: Y  también dispone de la inteligencia para saber que si efectúa ciertos actos, ocurrirán cosas terribles. Tiene la inteligencia para saber que si produce armamentos nucleares o armas químicas, entonces la gente va a usarlas y ocurrirán cosas terribles en el mundo. Tiene la inteligencia —de modo que si dispone de libre albedrío, ¿por qué lo hace? ¿Por qué ha reducido al mundo a la situación en que se encuentra, si tiene libre albedrío?

WIE: Lo admito, la situación que usted describe es obviamente una locura. Pero diría que ello es debido al hecho de que la gente es de voluntad débil. Y creo que la gente puede cambiar si quiere —si les importa.

RB: ¿Entonces por qué no lo hacen?