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La cuestión del celibato (Parte 1 de 3)

Una entrevista con Michael James non-duality magazine
Michael James

NDM: Cuando se le preguntó a Sri Ramana Maharshi:

Pregunta: ¿Aprueba usted la continencia sexual?

Ramana: Un verdadero brahmachari [célibe] es el que mora en Brahman. Entonces ya no hay más deseos.

Pregunta: En el ashram de Sri Aurobindo existe una regla rígida de que a las parejas casadas se les permite vivir allí a condición de que no tengan relaciones sexuales.

Ramana: ¿De qué sirve eso? Si existe en la mente, ¿de qué sirve forzar a la gente a abstenerse?

Pregunta: ¿Es el matrimonio un obstáculo para el progreso espiritual?

Ramana: La vida de casado no es una barrera, pero el casado debe hacer todo lo posible para practicar el autocontrol. Si un hombre tiene un fuerte deseo de la vida más elevada entonces la tendencia del sexo disminuirá. Cuando la mente es destruida, los otros deseos también son destruidos.

Pregunta: ¿Cómo erradicar nuestro impulso sexual?

Ramana: Erradicando la falsa idea de que el cuerpo es el Sí mismo. No hay ningún sexo en el Sí mismo.

¿Estás de acuerdo con lo que Sri Ramana dice arriba?

Michael James: Antes de responder a esta pregunta, creo que sería útil hacer algunas observaciones generales sobre los comentarios que se atribuyen a Sri Ramana. La gente a menudo me hace preguntas acerca de las cosas que se supone que él ha dicho, pero en muchos casos resulta que lo que están citando es algo que encontraron citado en algún lugar de Internet sin dar ninguna fuente, así que siempre prefiero saber dónde y por quien tales comentarios fueron originalmente registrados, con el fin de poder evaluar si son confiables.

Muchos de los dichos que se le atribuyen, sobre todo en Internet, son de dudosa autenticidad, e incluso cuando la fuente de cualquiera de ellos es conocida, por lo general no es particularmente confiable. La fuente más común de los dichos que se le atribuyen es Conversaciones con Sri Ramana Maharshi, un libro en el que se registraron muchas conversaciones con él entre 1935 y 1939, pero incluso esta no es la fuente más fiable de sus enseñanzas.

Hay varias razones por las que tales libros no son tan confiables. En primer lugar, él hablaba sobre todo en Tamil, mientras que las Conversaciones y otros libros se registraron en inglés. En segundo lugar, la administración del ashram había prohibido cualquier toma de notas en su presencia, por lo que lo que se registra en tales libros no se escribió de inmediato, sino después de unas horas o más, por lo que tales registros son tan exactos como el recuerdo de quien los hizo. En tercer lugar, cuando cualquier conversación es registrada de la memoria de alguien, su memoria será coloreada por su comprensión y sus preconcepciones, por tanto lo que se registra es poco probable que sea exactamente lo que se dijo. Por otra parte, el que registró las Conversaciones también actuaba como intérprete cuando a Sri Ramana le hacían preguntas en Inglés, y él tenía que elaborar sus respuestas en Tamil cuando las traducía del Inglés, añadiendo a ellas sus propias explicaciones, y muchos devotos que estuvieron allí en aquellos días me dijeron que hacía lo mismo cuando las registraba.

Otra razón importante por la que incluso las conversaciones bien registradas no siempre son una guía confiable de sus enseñanzas es que él respondía a cada pregunta de acuerdo con la necesidad, la aspiración y el nivel de comprensión del que pregunta, y puesto que muchas preguntas que se le hacían no eran directamente pertinentes a sus enseñanzas, sus respuestas a menudo no reflejaban sus enseñanzas reales.

Por ejemplo, enseñaba que el único medio por el cual podemos experimentarnos a nosotros mismos como somos realmente es atma-vichara (auto-investigación o auto-indagación), que es la simple práctica de la auto-atención ― dirigir nuestra atención intensa y exclusivamente al "yo" para experimentar lo que este "yo" es realmente (en otras palabras, qué o quién soy yo). Sin embargo, a pesar de que dejó muy claro que este era el único medio para alcanzar el verdadero conocimiento de sí mismo (atma-jñana) o la liberación espiritual (mukti o moksa), él no intentó obligar a nadie a seguir este camino si no estaba en disposición de hacerlo, por lo que para beneficiar a estas personas que no estaban dispuestas a practicar atma-vichara hablaba de otras prácticas al responder a sus preguntas.

Esto ha dado a algunas personas la impresión de que en su opinión todas las prácticas son de igual valor, y por lo tanto, se afirma a menudo que: "Ramana Maharshi aprueba todos los caminos", lo cual es una absoluta simplificación y tergiversación de su actitud. Si la gente quería seguir otros caminos, él no trataba de evitarlo, e incluso discutía sus prácticas con ellos, pero cualquiera que venía a él con un corazón y mente abiertos y le preguntaba cómo experimentar lo que es real, dejaba claro que el único medio para hacerlo es investigar qué es el "yo" que quiere saber lo que es real.

La razón por la que insistió en que atma-vichara (la práctica de la investigación del "yo" escudriñándolo detenidamente) es el único medio por el cual podemos experimentar lo que es real y por lo tanto liberarnos de toda ilusión es que esto es lo que había descubierto a partir su propia experiencia cuando, siendo un muchacho de dieciséis años, se enfrentó al problema último que todos nosotros debemos afrontar eventualmente, a saber, la muerte. Este descubrimiento fue desencadenado por un intenso miedo a la muerte que repentinamente surgió dentro de él, lo que le llevó a investigar espontáneamente si "yo" moriría junto con el cuerpo. Debido a que estaba tan ansioso por saber esto, centró toda su atención en el "yo" para averiguar quién o qué es realmente este "yo" (y, por lo tanto, saber si realmente sufre el cambio principal llamado "muerte"), y así él se experimentó con claridad absoluta como él realmente es.

Tan pronto como experimentó esto, descubrió que "yo" es la única realidad inmutable e infinita, y que todo lo demás que se experimenta (incluyendo la mente o ego) es sólo una apariencia ilusoria, que sólo se puede experimentar cuando no nos experimentamos como realmente somos. Así, por su propia experiencia, supo claramente que la auto-ignorancia es la única causa de la aparición de la multiplicidad y por lo tanto la causa última de todos los problemas, y que la experiencia de un auténtico auto-conocimiento (la clara y absoluta conciencia de sí mismo) es la única solución efectiva a todos nuestros problemas. Por lo tanto, cualquier pregunta que le hiciera la gente acerca de cualquier cosa, su respuesta inmediata era siempre pedirles que averiguaran quién es el "yo" que quiere saber las respuestas a esas preguntas, y sólo si demostraban que no podían o no querían reconocer y aceptar que investigar quién soy yo resolvería todos sus problemas y respondería a todas sus preguntas, daría alguna otra respuesta para satisfacer sus limitadas aspiraciones y poder de comprensión.

Una vez que hemos comprendido que esa era la razón por la cual su enseñanza esencial era que investigar quién soy yo es el único medio por el cual podemos experimentar lo que es real, y que cualquier otra cosa que dijera que pareciera contradecir esta enseñanza fue dicho sólo por el bien de los que no estaban dispuestos a aceptarla, si leemos libros como las Conversaciones seremos capaces de reconocer que gran parte de lo que está registrado en ellas no representa sus verdaderas enseñanzas.

A fin de obtener una comprensión clara y segura de sus enseñanzas centrales, es necesario estudiar y considerar cuidadosamente los pocos textos que él mismo escribió, en particular Nan Yar? (¿Quién soy yo?), Ulladu Nanpadu (los "Cuarenta [versos] sobre Eso Que Es"), Upadesa Undiyar (que también se conoce como Upadesa Saram, la "Esencia de Instrucciones Espirituales"), Ekatma Pañcakam (los "Cinco Versos sobre la Unidad del Ser") Atma-Viddai (también conocido como Atma-Vidya Kirtanam, la "Canción de la Ciencia del Ser"), y también algunos de los versos de Sri Arunachala Stuti Pañcakam (los "Cinco Himnos a Sri Arunachala") en el que entrelaza sus enseñanzas.

Además de estos escritos originales de Sri Ramana, otra fuente importante y confiable de la que podemos aprender sus enseñanzas es Guru Vachaka Kovai (La "Guirnalda de los Dichos del Guru"), que es una colección comprensiva de más de 1.250 versos en los cuales Sri Muruganar (su discípulo más importante) registró muchas de sus enseñanzas. Estos versos son tan confiables porque Sri Muruganar estaba perfectamente en sintonía con sus enseñanzas y porque cada verso fue comprobado y a menudo revisado por Sri Ramana, por lo que equivale a ser un trabajo conjunto de ambos.

Si estudiamos y pensamos cuidadosamente sobre el significado de estos textos, y si tratamos de poner en práctica el sendero del atma-vichara que enseñó en ellos, tendremos una claridad y profundidad de comprensión que nos permitirá evaluar con una perspectiva correcta cualquier enseñanza que se le atribuya en otros libros que registran conversaciones con él. Si por el contrario no leemos los escritos originales de Sri Ramana y Guru Vachaka Kovai sino que solo leemos los diversos libros en inglés como las Conversaciones en las que se registran conversaciones con él, sólo podremos formarnos una comprensión bastante confusa e incierta de sus enseñanzas, porque la amplia variedad de respuestas que da a muchas personas diferentes de acuerdo con sus necesidades y aspiraciones individuales no forman un todo coherente, ya que muchas de ellas son inconsistentes y muchas veces se contradicen entre sí.

Tales inconsistencias y contradicciones no se deben a que él no tuviera un mensaje coherente y consistente (lo que sí hizo, como he explicado), sino porque sabía que sería inútil decirle algo a alguien para lo que no estaba preparado o dispuesto a aceptar y poner en práctica, y por lo tanto adaptaba sus respuestas a cada persona de acuerdo a sus necesidades individuales y su nivel de madurez espiritual.

Esto no quiere decir, por supuesto, que sus enseñanzas reales no se puedan encontrar en libros como las Conversaciones. En cada uno de esos libros se recogen algunas enseñanzas útiles de una manera más o menos clara, pero tenemos que leer lo que está escrito en tales libros de una manera crítica y perspicaz, y no debemos suponer que todo lo que fue registrado como enseñanzas era necesariamente lo que dijo exactamente o que necesariamente representa sus enseñanzas reales.

Por cierto, hablando de tales libros, vale la pena mencionar que uno de los libros más útiles y mejor editados en inglés que registran conversaciones con Sri Ramana es un pequeño libro llamado El Evangelio de Sri Ramana Maharshi. A diferencia de las Conversaciones y la mayoría de estos libros, es que fue publicado durante su vida, tanto en Tamil como en Inglés (aunque parece que la mayor parte fue registrado originalmente en Inglés), y (lo más importante), fue editado cuidadosamente con el fin de hacer que reflejara más o menos fielmente sus enseñanzas reales.

Lamento haber hablado con tanto detalle sobre esta cuestión de la autenticidad y fiabilidad de los dichos atribuidos a Sri Ramana, pero creo que es importante entender que muchos dichos que se le atribuyen o bien no fueron dichos por él, o son registros inexactos de lo que realmente dijo, y que incluso lo que dijo en realidad no era a menudo sus verdaderas enseñanzas, sino que lo decía sólo para satisfacer las aspiraciones, creencias, actitudes y poder de comprensión de quien estaba preguntando.

Este problema de las enseñanzas inauténticas o poco fiables que se atribuyen a él, desafortunadamente se ha hecho mucho más frecuente a causa de Internet ― si es mal citado en cualquier blog o foro, tales citas erróneas tienen la horrible costumbre de propagarse rápidamente, siendo citado una y otra vez en diferentes sitios hasta que se cree que son auténticas.

Volviendo ahora a su pregunta concreta, he tratado de encontrar la fuente de las preguntas y respuestas atribuidas a Ramana que usted ha citado. Cuando busqué una copia en PDF de las Conversaciones me encontré con que la última pregunta y la respuesta han sido tomadas de la sección 169, y cuando busqué en Google algunos extractos de las otras preguntas y respuestas encontré que proceden del libro Be as You Are (Sea lo que usted es, editado por David Godman), así que he comprobado mi copia de esta recopilación y he encontrado que se citan en las páginas 137-8, donde se identifica su fuente como Conscious Immortality (edición de 1984, pág 43) de Paul Brunton, pero con una nota que dice: "La pregunta sobre el ashram de Sri Aurobindo procede del manuscrito original del libro. Fue eliminada en la versión publicada".

Paul Brunton no conocía el Tamil, así que cualquier dicho que él registró de Sri Ramana sería lo que fue traducido para él por un intérprete o lo que él oyó de algún otro, y por lo tanto no podemos estar completamente seguros de si estas respuestas atribuidas a Sri Ramana son exactamente lo que dijo. Sin embargo, me parecen bastante típicas de las respuestas que él podría haber dado a tales preguntas, y algunas de las ideas expresadas en ellas son las que él expresó en otras ocasiones. Por ejemplo, a menudo decía que el brahmacharya real no es sólo el celibato o un estado pre-matrimonial de vida, sino que es lo que la palabra significa en realidad, es decir, permanecer como Brahman, la realidad absoluta, que es nuestro ser esencial, "yo soy" (charya es un sustantivo verbal que significa literalmente movimiento, procedencia, seguimiento, práctica, observación, comportamiento o conducta), y se registra expresando esta idea en los artículos 17 y 491 de las Conversaciones.

Para entender estas y otras respuestas que Sri Ramana dio respondiendo a preguntas sobre el sexo y el celibato, necesitamos considerarlas en el contexto de sus enseñanzas fundamentales. Por lo tanto, daré un breve resumen de sus enseñanzas aquí.

En su experiencia, como he explicado anteriormente, lo único que es absolutamente real es la conciencia de sí mismo no-dual que cada uno de nosotros experimenta como "yo soy", y a pesar de todo lo que ahora nos parezca ser, este "yo soy" es infinito, eterno, inmutable e indivisible. Como él dice en el verso 28 de Upadesa Undiyar , es sin principio, sin fin (ilimitado o infinito) e ininterrumpido (no dividido o fragmentado) sat-cit-ananda (sat significa ser, realidad o lo-que-es, cit significa lo-que-es-consciente; y ananda significa felicidad o lo-que-es-perfectamente-feliz). Por lo tanto, al estar desprovisto de cualquier división o distinción, trasciende toda apariencia de dualidad, multiplicidad y diferencias, incluyendo el tiempo y el espacio.

Puesto que solo "yo soy" es lo que es real, y puesto que la felicidad es su misma naturaleza, la raíz de todos los problemas y sufrimientos que parecemos experimentar es nuestra aparente incapacidad de experimentarnos a nosotros mismos como realmente somos. Debido a que ahora no experimentamos "yo soy" como es en realidad, cometemos el error de creer que somos un cuerpo y una mente, y por lo tanto una persona finita, y como tal experimentamos muchos deseos y miedos y estamos expuestos a experimentar numerosos tipos de desdicha e insatisfacción.

Como todos nuestros otros deseos, los deseos de relaciones amorosas con otras personas y de satisfacción sexual están arraigados en nuestra ilusión de que somos un cuerpo físico, y esta ilusión está a su vez enraizada en nuestra ignorancia de sí mismo ― nuestra falta de claro conocimiento experiencial de lo que realmente somos. Mientras nos experimentemos a nosotros mismos como un cuerpo, experimentaremos todos los impulsos biológicos de ese cuerpo como nuestros. Si se nos priva de aire para respirar, de agua para beber o de comida para comer durante más de un cierto período de tiempo, seremos consumidos por el antojo de tales cosas, y de la misma manera, si nos privamos de satisfacción sexual tendemos a anhelar eso.

Nuestro cuerpo no puede sobrevivir por mucho tiempo sin aire, agua o comida, mientras que puede sobrevivir sin satisfacción sexual, pero sin embargo para la mayoría de nosotros el deseo de satisfacción sexual tiende a ser uno de nuestros deseos más fuertes, y no puede ser totalmente superado mientras nos experimentemos a nosotros mismos como un cuerpo. Por lo tanto, la única manera de superar este y todos los demás deseos es experimentarnos como realmente somos.

Para experimentar algo, necesitamos poner atención, y cuanto más profunda y estrechamente pongamos atención en cualquier cosa, más claramente la experimentaremos. Por lo tanto, para experimentarnos claramente como realmente somos, necesitamos estar tan profunda y estrechamente atentos como sea posible a nosotros mismos ― es decir, a nuestra pura conciencia de ser, "yo soy". Esta es la práctica de atma-vichara o auto-investigación enseñada por Sri Ramana ― auto-escudriñarnos estrechamente con el fin de averiguar quién o qué soy.

En la actualidad todos somos conscientes de que yo soy, pero no somos claramente conscientes de lo que yo soy, porque estamos más interesados en experimentar otras cosas que en experimentarnos como realmente somos. Debido a que deseamos experimentar otras cosas, constantemente estamos atentos a ellas, y por lo tanto tendemos a pasar por alto "yo soy". Nuestra atención a otras cosas es lo que oscurece nuestra conciencia de lo que soy, porque como resultado de tal atención nuestra conciencia de "yo soy" se mezcla y confunde con nuestra conciencia de otras cosas.

Por lo tanto, para experimentar lo que somos realmente, necesitamos experimentarnos en completo aislamiento de todo lo demás, incluyendo cualquier pensamiento, sentimiento, emoción, percepción, concepción, deseo, miedo, placer o dolor. Y para experimentarnos así, necesitamos estar atentos exclusivamente a "yo soy" ― es decir, necesitamos estar tan enfocados en atender sólo a "yo soy" que la conciencia de todas las demás cosas está completamente excluida de nuestra atención. Sólo entonces podremos experimentarnos con perfecta claridad y sin siquiera la más mínima mezcla de cualquier conciencia de cualquier otra cosa.

Cuando tratamos de estar atentos exclusivamente a "yo soy", nuestra atención tiende a distraerse fácilmente hacia pensamientos y sentimientos, que surgen en nosotros debido a nuestro deseo de experimentar otras cosas. Mientras experimentemos algo distinto de "yo", se mantiene la ilusión de que somos una entidad separada (una mente o un ego), pero cuando tratamos de experimentar nada más que "yo", esta ilusión comienza a disolverse. Por lo tanto, la propia existencia de esta ilusión de que somos un "yo" separado, una mente o ego, está amenazada por nuestro intento de ser exclusivamente auto-atentos.

Así, cuanto más tratamos de ser auto-atentos, más se rebelará nuestra mente, que luchará por su supervivencia intentando atraer la atención hacia cualquier otra cosa. Por lo tanto, para lograr nuestro objetivo de ser exclusivamente auto-atentos (y por lo tanto absoluta y claramente conscientes de uno mismo), tenemos que enfrentar y superar todos nuestros deseos de experimentar cualquier otra cosa.

Así que estamos en una posición en la que estamos atrapados entre dos deseos en conflicto: nuestro deseo de experimentarnos como realmente somos y nuestro deseo de experimentar otras cosas. Para debilitar y finalmente superar este último, necesitamos fortalecer el primero. Cuanto más fuerte sea nuestro deseo de experimentarnos como realmente somos, más débiles se volverán todos nuestros otros deseos.

Según Sri Ramana, la forma más rápida y eficaz de aumentar nuestro amor de experimentarnos como realmente somos es practicar el ser auto-atentos. Cada vez que practicamos esto, nuestro deseo de experimentar otras cosas hará que los pensamientos surjan en nuestra mente, y cada vez que un pensamiento surge, tenemos la opción de mantenernos firmes en nuestra auto-atención o permitir que nuestra atención se deje llevar por ese pensamiento.

Puesto que un pensamiento conduce a otro, siempre que nos dejamos llevar por cualquier pensamiento, tendemos a quedar atrapados en la fuerte corriente de una serie continua de pensamientos. Pero en cualquier momento somos siempre libres para volver nuestra atención hacia nosotros mismos, el "yo" que está experimentando esos pensamientos, y así podemos cortar el flujo de pensamientos en los que nos habíamos sumergido.

Sin embargo, en lugar de permitir que nuestra atención se distraiga de nosotros mismos por cualquier pensamiento que pueda tratar de emerger, si persistimos en aferrarnos firmemente a nuestra auto-atención, los deseos que dieron lugar a tales pensamientos se debilitarán gradualmente, y nuestro amor de experimentarnos aumentará. Este es el único medio efectivo por el cual finalmente podremos superar todos nuestros deseos. Es decir, solamente cultivando y alimentando nuestro amor de experimentarnos de esta manera, seremos capaces de liberarnos de las garras de cualquier otro deseo que podamos tener.

Este proceso por el cual podemos debilitar y finalmente destruir todos los otros deseos mediante la práctica de la auto-atención está claramente descrito por Sri Ramana en el décimo y undécimo párrafos de Nan Yar? (¿Quién soy yo?):

Aunque los vishaya-vasanas [impulsiones o deseos latentes de prestar atención a otras cosas aparte de nosotros mismos], que vienen desde tiempos inmemoriales, surgen [como pensamientos] en incontable número como olas en el océano, son todos destruidos cuando svarupa-dhyana [la auto-atención] aumenta y aumenta. Sin dar lugar al pensamiento dubitativo: «¿Es posible disolver tantos vasanas y ser [o permanecer] solo como sí mismo?», [nosotros] debemos aferrarnos tenazmente a la auto-atención. No importa cuán pecador pueda ser una persona, si en lugar de lamentarse y llorar: «¡Yo soy un pecador! ¿Cómo voy a ser salvado?», [él] rechaza completamente el pensamiento de que es un pecador y es ardiente [o firme] en la auto-atención, ciertamente será reformado [transformado en la «forma» verdadera del ser auto-consciente libre de pensamiento].

Mientras los vishaya-vasanas existan en [nuestra] mente, es necesaria la indagación «¿quién soy yo?» En el momento en que surgen los pensamientos, inmediatamente es necesario [para nosotros] aniquilarlos a todos mediante vichara [investigación, auto-atención aguda y vigilante] en el lugar mismo del que surgen. Ser [morar o permanecer] sin prestar atención a [nada] aparte [de nosotros mismos] es vairagya [desapasionamiento] o nirasa [no-deseación]; ser [morar o permanecer] sin dejar [separarse o apartarse del] sí mismo [real] es jñana [conocimiento verdadero]. En verdad [estos] dos [no-deseación y conocimiento verdadero] son solo uno. De la misma manera que un buscador de perlas, atando una piedra a su cintura y sumergiéndose, recoge una perla que yace en el océano, así también cada persona, sumergiéndose [debajo de la actividad superficial de su mente] y hundiéndose [profundamente] dentro de sí mismo con vairagya [libertad del deseo o pasión aparte de ser], puede obtener la perla del sí mismo. Si uno se aferra firmemente a svarupa-smarana [auto-recuerdo] ininterrumpido hasta que uno obtiene svarupa [el propio sí mismo esencial de uno], eso solo [es] suficiente. Mientras los enemigos estén dentro del fuerte, continuarán saliendo de él. Si [nosotros] continuamos destruyendo [o acabando] con todos ellos en el momento en que vienen, el fuerte [finalmente] viene a [nuestra] posesión.

Tenemos numerosos deseos de experimentar cosas distintas de nosotros mismos, pero todos nuestros deseos no se manifiestan todo el tiempo. En cualquier momento, la mayoría de nuestros deseos estarán latentes, pero seguirán existiendo dentro de nosotros como semillas que esperan brotar siempre que surjan las circunstancias adecuadas. Estas semillas de nuestros deseos se llaman visaya-vasanas ―impulsiones o inclinaciones (vasanas) para experimentar visayas (cualquier cosa que sea diferente de nosotros mismos)― y cuando se manifiestan aparecen como pensamientos, sentimientos, emociones, gustos, disgustos, deseos, miedos, atracciones, aversiones y así sucesivamente. Así, cada pensamiento que tenemos y todo lo que experimentamos en nuestra mente es una manifestación de uno o más de nuestros visaya-vasanas.

Cada vez que experimentamos cualquier pensamiento o sentimiento, no surge solo, sino que provoca una serie continua de pensamientos y sentimientos relacionados que surgen en rápida sucesión. Por lo tanto, cuando empieza cualquiera de estas series, podemos escoger o seguirla, dejarnos llevar por ella, o dejar de seguirla. Pero si dejamos de seguir una de esas series, es probable que comencemos a seguir otra. Por lo tanto, si queremos dejar de seguir alguna de estas series, debemos poner atención al "yo" que la está experimentando.

Si de este modo cultivamos el hábito de prestar atención al "yo" en lugar de permitir ser arrastrados por la serie sin fin de pensamientos y sentimientos asociados, la fuerza de nuestros Vasanas disminuirá gradualmente, mientras que si siempre nos dejamos llevar por tales series, vamos a alimentar y mantener la fuerza de nuestros vasanas, las semillas que dan lugar a tales pensamientos y sentimientos. Es decir, poner atención en los pensamientos y sentimientos es como regar una zona de semillas, fomentando así que broten y florezcan, mientras que prestando atención sólo al "yo" es como privar a esas semillas de agua, haciendo que se marchiten y mueran. Esta es la razón por la que Sri Ramana dice que nuestros visaya-vasanas serán todos destruidos cuando te aferras tenazmente a la auto-atención (svarupa-dhyana), y esta práctica de vigilante y persistente auto-atención (que también se llama atma-vichara o auto-investigación) es a lo que se refiere cuando dice; "En el momento en que surgen los pensamientos, inmediatamente es necesario aniquilarlos a todos mediante vichara en el lugar mismo del que surgen".

El mismo lugar del que surgen todos los pensamientos es nosotros mismos, de modo que podemos destruirlos en ese mismo lugar sólo aferrándonos firmemente a la auto-atención. Esto es todo lo que tenemos que hacer con el fin de experimentarnos tal como somos, como Sri Ramana indica claramente cuando dice: "Si uno se aferra firmemente a svarupa-smarana [auto-recuerdo] ininterrumpido hasta que uno obtiene el propio sí mismo esencial de uno, eso solo [será] suficiente".

Como he explicado anteriormente, cuando tratamos de aferrarnos firmemente al auto-recuerdo ininterrumpido o auto-atención, estamos amenazando la existencia misma de nuestra mente y toda su descendencia (sus deseos latentes, que existen en forma de semilla como visaya-vasanas), De modo que se rebelarán persistentemente, tratando de surgir forzosamente en forma de pensamientos para distraer nuestra atención del "yo". Por lo tanto, en cada momento podemos escoger o bien prestar atención sólo al "yo" o ser distraídos por todos los pensamientos que están tratando de llamar nuestra atención hacia algo que no sea "yo".

Puesto que al aferrarnos firmemente a la auto-atención, estamos destruyendo todos esos pensamientos en el mismo lugar de donde surgen, Sri Ramana dice: "Mientras los enemigos estén dentro del fuerte, continuarán saliendo de él. Si continuamos destruyéndolos en el momento en que vienen, el fuerte [finalmente] viene a [nuestra] posesión", lo que significa que si seguimos destruyendo todos nuestros pensamientos mediante atma-vichara como y cuando surgen, finalmente podremos entrar y tomar posesión del fuerte de nuestro corazón, el núcleo más íntimo de nuestro ser, que es nuestro sí mismo real, "yo soy". En otras palabras, nos experimentaremos como realmente somos, y así destruiremos la ilusión de que somos una persona finita que consiste en una mente y un cuerpo.

Entre los muchos visaya-vasanas o deseos que tenemos que superar de esta manera, dos de los más fuertes son nuestros deseos de relaciones amorosas personales y de satisfacción sexual (que son dos deseos que tienden a estar muy estrechamente relacionados entre sí). Pero por muy fuertes que sean estos deseos o cualquier otro, la única manera efectiva de superarlos es mediante la práctica persistente de la auto-atención, porque cuando cultivamos el hábito de aferrarnos firmemente a la auto-atención, estaremos privando a todos nuestros otros deseos de la atención de la que se alimentan, y así se marchitarán y secarán poco a poco, hasta que finalmente nuestro amor de experimentarnos como realmente somos llegará a ser tan fuerte que consumirá totalmente todos nuestros otros deseos, al igual que la luz del sol naciente consume toda la oscuridad de la noche.

Sin embargo, hasta que todos nuestros deseos sean destruidos de esta manera, tenemos que decidir cómo lidiar con ellos en nuestra vida cotidiana. Si pudiéramos aferrarnos firmemente a la auto-atención en todo momento, nuestros deseos no serían un problema, pero en la práctica no podemos pasar todo nuestro tiempo atendiendo sólo al "yo" porque nuestros deseos de experimentar otras cosas son todavía demasiado fuertes, por lo que aunque podamos tratar de practicar la auto-atención tanto como sea posible, gran parte de nuestro tiempo se dedicará a atender otras cosas.

Incluso mientras estamos ocupados en atender a otras cosas, en cierta medida podemos mantener nuestros deseos más fuertes bajo control, tratando de ignorarlos tanto como sea posible. Pero si un deseo es muy fuerte, cuanto más tratamos de ignorarlo, más intentará distraernos. Por ejemplo, aunque quizás intentemos ignorar nuestro deseo de satisfacción sexual tanto como sea posible no pensando en tales asuntos, cuando el pensamiento de ello vuelva de nuevo a nuestra mente, nuestro viejo deseo puede surgir muy fuertemente, haciendo que otros pensamientos nos agobien con fuerza renovada.

Todos sabemos por experiencia que cuanto más satisfacemos nuestros deseos más fuertes se vuelven, por lo que la satisfacción excesiva es como verter gasolina en el fuego. Como dice Sri Ramana en el verso 592 de Guru Vachaka Kovai:

Lo mismo que [al alimentarlo con] mantequilla clarificada, un fuego arde más y no se extingue, así también al satisfacer los deseos, el fuego del deseo nunca se apaga.

Por otra parte, si evitamos satisfacer un deseo fuerte, puede arder en nosotros cada vez con más intensidad, porque la naturaleza del deseo es tal que antes de ser satisfecho crea la ilusión de que todo lo que se desea será una fuente de gran placer o satisfacción, mientras que después de la satisfacción de la cosa deseada se verá que en realidad es bastante trivial. Como dice Sri Ramana en el verso 371 de Guru Vachaka Kovai :

El deseo hace que incluso un átomo parezca tan grande como el Monte Meru antes de ser obtenido, y viceversa después de ser obtenido, y así [el deseo] le hace a uno siempre pobre. Por consiguiente, nosotros no hemos visto nunca ningún abismo insondable que sea tan imposible de llenar como el deseo, el cual no puede ser satisfecho nunca.

Nunca podemos saciar o satisfacer adecuadamente cualquier deseo siendo complacientes con él, pero si es satisfecho ocasional y moderadamente, podemos recordarnos a nosotros mismos lo trivial que es el placer que parece derivarse de él, y así podemos, hasta cierto punto, mantenerlo controlado y evitar que nos consuma, como pueden hacerlo los deseos no satisfechos. Por lo tanto, a veces es mejor para nosotros establecer un equilibrio entre el exceso de satisfacción y la negación completa. Por ejemplo, ciertamente no podemos superar nuestro deseo de satisfacción sexual abusando del sexo, pero para muchas personas que tratan de negar con fuerza este deseo también es contraproducente, porque es un deseo que puede fortalecerse cuanto más se le niega, al igual que el deseo de aire para respirar, agua para beber o comida para comer llegará a ser muy intenso si es negado a la fuerza.

Por lo tanto, cada uno tiene que encontrar lo que funciona mejor para él. Para algunas personas que viven una vida célibe (ya sea de forma permanente o durante algún tiempo) puede que la mejor manera sea mantener el deseo sexual bajo control, mientras que para otras personas puede ser mejor casarse o mantener alguna otra relación amorosa equivalente en la que el deseo sexual se satisface de forma moderada. Aunque nuestro deseo sexual pueda ser fuerte, cuando se satisface descubrimos que el placer que se deriva de él es en realidad bastante trivial, por lo tanto la satisfacción ocasional puede ayudarnos a recordar que nuestro deseo tiende a engañarnos creyendo que nos dará mucho más placer de lo que realmente produce. Esta es quizás la razón por la que Sri Ramana dijo una vez a alguien que estaba preocupado por pensamientos de sexo, "Es mejor hacerlo que estar siempre pensando en ello" (según fue registrado por Alan Chadwick (Sadhu Arunáchala) en Mis recuerdos de Ramana Maharshi, 6ª edición (2005) p. 65).

Sin embargo, no importa cómo podamos tratar de mantener nuestro deseo sexual bajo control, no podemos esperar superarlo por completo hasta que nos experimentemos como realmente somos y así destruir para siempre la ilusión de que somos un cuerpo físico. Y como ya he explicado anteriormente, de acuerdo con Sri Ramana la práctica de atma-vichara (auto-investigación o auto-atención) es el único medio por el cual podemos experimentarnos como somos en realidad.