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Parte 3. El fin del sufrimiento y el descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza

Capítulo 19. Rendición, mantra, y confianza

19.1. La rendición y la práctica del mantra

Según Ramana Maharshi, tanto la rendición como la indagación es siempre la práctica final. A menudo hablaba acerca de otras prácticas, pero decía que al final todas las demás deben evolucionar a una de estas antes de que la realización del Ser pueda ocurrir. Simplemente pidiendo ayuda a Dios es una práctica útil si se abre la mente a algo nuevo y tiene como resultado renunciar a la sensación de control. Sin embargo, el mayor obstáculo de renunciar a Dios es el miedo del ego de perder el control a pesar de que en realidad no tiene ningún control.

Pregunta: ¿Alguna vez ha pedido ayuda de Dios? ¿Se ha sentido aliviado?

La rendición o entrega a Dios tiene beneficios aún mayores cuando se trata de aflicciones debilitantes de la vida cotidiana. Por ejemplo, el conocido programa de 12 pasos para la recuperación de cualquier forma conocida de adicción y comportamiento adictivo se basa en la rendición a Dios. Estos programas son los únicos que fiable y regularmente promueven la recuperación sin el uso de medicamentos (que pueden causar sus propias adicciones). La necesidad de la entrega a Dios se pone de manifiesto en los tres primeros de los doce pasos:

  1. Admitimos que antes éramos impotentes ante [nuestra adicción] – que nuestras vidas se han descontrolado.
  2. Llegamos a creer que un poder superior a nosotros mismos puede devolvernos nuestra cordura.
  3. Tomamos la decisión de poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios tal como nosotros lo concebimos.

Pregunta: ¿Conoce a alguien que esté o haya estado en un programa de 12 pasos? ¿Le ha ayudado?

Si creemos que Dios está separado de nosotros, la rendición a Dios es dualista. En el cristianismo, la rendición se resume en el siguiente pasaje de Lucas 22:42 (VSR, http://quod.lib.umich.edu/cgi/r/rsv/rsv-idx?type=DIV1&byte=4782437):

"... no se haga mi voluntad, sino la tuya"

En las págs. 177-178 en The Final Truth (1989), Ramesh indica que la rendición dualística refuerza el sentido de separación si hay un motivo o meta mundano detrás de la rendición (por ejemplo, hacer un trato con Dios para conseguir algo que quieres). Luego afirma que la única verdadera rendición es cuando no hay "alguien" que haga preguntas o que espere algo. Él lo describe como la rendición [a lo que es] de toda la responsabilidad de nuestra vida incluyendo todos los pensamientos, sentimientos y acciones, lo que significa que no puede haber voluntad o deseo individual, aunque la voluntad y el deseo pueden surgir impersonalmente.

Además, en la meditación del 1 de febrero en A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"La verdadera rendición significa en efecto la aceptación del hecho de que no hay ningún individuo con la capacidad de actuar independientemente de Dios o el Ser."

Pregunta: ¿Alguna vez ha intentado rendirse a Dios? ¿Cuál fue el resultado?

Ramana Maharshi, abogaba por una forma de rendición (entrega) a la que llamó Nama-Japa. Lo que sigue es una descripción de esta práctica tomado de las págs. 124-25 de Be As You Are (1985) por David Godman:

"La entrega a Dios o al Ser puede ser eficazmente practicada siendo consciente en todo momento de que no existe ningún 'yo' individual que actúa o piensa; sólo un 'poder superior' que es responsable de todas las actividades del mundo. Sri Ramana Maharshi recomendaba Japa como una forma eficaz de cultivar esta actitud, ya que sustituye una conciencia del individuo y el mundo con una conciencia constante de este poder superior.

En sus primeras etapas de la repetición del nombre de Dios es sólo un ejercicio de concentración y meditación, pero con la práctica continua se llega a una etapa en que la repetición prosigue sin esfuerzo, de forma automática y continua. Esta etapa no se alcanza solamente por la concentración, sino sólo por medio de la completa entrega a la deidad cuyo nombre se repite:

'Para utilizar el nombre de Dios, hay que recurrir a Él con anhelo y entregarse sin reservas a él. Sólo después de dicha entrega es el nombre de Dios constantemente con el hombre.'

Cuando Sri Ramana Maharshi hablaba de esta etapa avanzada de Japa había una dimensión casi mística a sus ideas. Hablaba de la identidad del nombre de Dios con el Ser y a veces incluso diría que cuando el Ser es realizado, el nombre de Dios reaparece sin esfuerzo y continuamente en el corazón."

Nama-Japa se pueden practicar simplemente pensando repetidamente el mantra, "Dios". Esta poderosa práctica nos ayuda a ver que todo es Dios (véase la Sección 14.3) y no hay nada más que Dios. Nos llena de Dios inmanente y nos expande hacia fuera como Dios trascendente. Siempre que nos sintamos solos, vacíos, separados, o incompletos, el pensamiento de Dios puede traernos integridad y plenitud.

Ejercicio: Utilice el mantra "Dios" durante unos días. ¡Hágalo con plena atención! ¿Cuál es su experiencia?

En la p. 212 de Be As You Are, Ramana Maharshi, dice,

"Bien, Dios, Amor, son todos la misma cosa. Si la persona está continuamente pensando en alguno de estos, será suficiente. Toda meditación tiene el propósito de mantener fuera todos los demás pensamientos."

En la Sección 14.3 , descubrimos que somos Dios. En el Capítulo 16, descubrimos que somos Amor, ahora vemos que el Bien, Dios y Amor son la misma cosa. Por lo tanto, todos somos Dios, el Bien, y el Amor.

Ejercicio: Piense en "Amor" e inúndese de luz (véase la Sección 16.4).
Ahora, piense en "Amor" e inúndese usted y alguien que le molesta de luz ¿De qué manera esta práctica afecta a sus sentimientos sobre sí mismo y el otro?

Nota: El mantra es una breve fórmula espiritual de poder que nos conecta con el Todo – ya sea que lo llamemos Dios, la Realidad, o nuestra Verdadera Naturaleza. Cualquiera que sea el nombre que utilicemos, el mantra evoca lo que es mejor y más profundo de nosotros mismos. El mantra ha aparecido en todas las tradiciones espirituales más importantes, de oriente y occidente, ya que colma una profunda necesidad universal en el corazón humano. Los Mantras se originaron en la antigua religión védica de la India, convirtiéndose más tarde en una parte esencial de la tradición hindú y una práctica habitual dentro del budismo, el sijismo, y el jainismo. En el hinduismo, el mantra más famoso de todos es "Aum" (o "Om"), que representa la creación primordial. (El versículo bíblico de Juan 1:1 puede ser interpretado no-dualistamente como un indicador del sonido de la creación: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.") Escuche la entonación del Aum en http://www.thaiexotictreasures.com/chants_mantras.html, en http://www.nmcnews.org/music/om1.html (> om - el reino de la tranquilidad), y en http://www.youtube.com/watch?v=EzqZ3qW7YAk. Muchos mantras, tanto en el hinduismo como en el budismo empiezan y/o terminan con "Om". Un ejemplo en el hinduismo es, "Om Namah Shivaya", que significa "Me inclino ante Shiva (Dios) en tu interior". Escúchalo como se canta en http://www.youtube.com/watch?v=AczOmID4tPA, en http://www.babaji.net/audio/omnamahshivaya1.mp3, y en http://www.youtube.com/watch?v=uxU2cPQEPB0. En el Budismo, el mantra más famoso es "Om mani padme hum", que es un saludo o tributo al Buda interior (escucha como se canta en http://www.circle-of-light.com/Mantras/om-mantra.html). El sufismo tiene el canto "Ishq Allah Mahbud Lillah", que significa "Dios es Amor, Amante y Amado" (véase la Sección 16.1). Escúchelo en http://cdbaby.com/cd/maniko y en http://www.youtube.com/watch?v=H3-FfXCFMr4.

En la elección de un mantra, experimente con varios para averiguar cómo le afecta cada uno. Escoja uno que le conecte directamente con su Verdadera Naturaleza, o cuyo sonido vaya directamente a su corazón y resuene allí. Aquellos que se quedan en la cabeza no serán tan eficaces.

Ejercicio: Cuando esté solo, intente pronunciar el mantra "Aum", una y otra vez. Para hacerlo fácil, puede escucharlo en un CD o página web. ¿Cuál es su experiencia?

19.2. La enseñanza de Ramesh sobre la rendición

Ramesh no aboga por la mayoría de las prácticas, porque esas prácticas parecen ser realizadas por un "yo", y por lo tanto el concepto del "yo" se ve reforzado por ellas. En cambio, hace hincapié en la importancia de ver que no hay ningún hacedor ni elección. Citaba frecuentemente a su gurú, Nisargadatta Maharaj, a quien le gustaba decir, "La comprensión es todo".

La comprensión comienza necesariamente en el plano intelectual. Para que sea aceptada y pueda profundizar a nivel intuitivo, debe ser vista para ser válida. Esto requiere que el buscador observe y vea directamente si las decisiones ocurren espontáneamente, o si él/ella las está haciendo. Asimismo, el buscador debe comprobar de primera mano si el pensar o el hacer son espontáneos o si hay un pensador o un hacedor. Esta es la única práctica que Ramesh recomienda, y por supuesto, ocurrirá si debe ocurrir, y si no, no ocurrirá. Es una forma de indagación, que en general se puede describir como mirar para ver directamente lo-que-es. Esta indagación será tratada más a fondo en el capítulo 23.

Ramesh menciona esto con frecuencia, desde tan lejos como puede recordar, siempre tenía dos nociones con él: 1) el mundo es ilusorio, y 2) todo está determinado por el destino. Debido a esto, la comprensión debe de haber venido para él con toda naturalidad y facilidad. Este puede que no sea el caso para otros. La comprensión directa requiere un grado de desidentificación de los pensamientos y sentimientos que no se encuentra a menudo. Mucho más común es el caso en que la identificación es tan fuerte que la desidentificación simplemente mediante la comprensión intelectual es imposible. Por eso, Ramesh anima al buscador para que vea directamente si existe o no un hacedor. Esa es la razón por la que la mayoría de los maestros de la no-dualidad hacen hincapié en la indagación como la práctica más eficaz, al menos para los individuos que se encuentran en el sendero jnana. Para aquellos en el sendero bhakti, los maestros de la no-dualidad fomentan el amor y la devoción al gurú, pero lo harán sólo cuando está claro para el devoto que el gurú, Dios, y el Ser son lo mismo. Tal es el caso con Papaji (ya fallecido, ver http://www.avadhuta.com) y Gangaji (véase http://www.gangaji.org).

No hay ninguna diferencia entre la aceptación de lo-que-es y rendirse a lo-que-es porque ambos implican la desidentificación de la autoría personal de las acciones. La aceptación de lo-que-es es la ausencia de resistencia a todos los pensamientos, sentimientos, emociones, sensaciones, percepciones y acciones (véase la Sección 17.7). La aceptación no significa que estos no se sientan, sino que no hay un "yo" que se identifica con ellos. La resistencia es el juicio o pensamiento de que lo-que-es no debería ser así, y que "yo" puede hacer algo para cambiarlo (ver Capítulo 21). La resistencia refuerza la idea de separación y nos impide ver que realmente no hay nada más que Consciencia. Por lo tanto, el sufrimiento siempre la acompaña.

Pregunta: ¿Alguna vez le ha dicho que usted también podría "amoldarse a ello"? ¿O "abrazarlo"? ¿Podrían ser formas de rendición?

Ramesh también habla de atestiguar, que es la Conciencia sin identificación con la autoría personal de las acciones. En la resistencia, parece haber un "yo" que está resistiendo, mientras que en el atestiguar, no hay ningún "yo" ni testigo. Así, podemos ver que despertar, atestiguar, aceptación y rendición son equivalentes entre sí, mientras que la resistencia y la autoría personal de las acciones también son equivalentes entre sí.

En la meditación del 8 de noviembre en A Net of Jewels (1996), Ramesh dice,

"El surgimiento de un pensamiento, emoción o deseo es algo que está más allá del control del organismo. La naturaleza de la mente puede ser o bien la de ser 'receptora de' e involucrarse en ello o, cuando el 'yo' no está allí, el surgimiento de ello es atestiguado y desaparece."

Un ejemplo dramático de atestiguamiento puro sin testigo puede suceder cuando uno se queda atónito por algo inesperado. Un ejemplo extremo de esto ocurre cuando se está conduciendo y de repente nos damos cuenta de que un accidente es inminente e inevitable. En esa fracción de segundo, el cuerpo reacciona instintivamente, mientras que el pensamiento se detiene. Después de la colisión, el "yo" reaparece y puede pensar, "No había nada que pudiera hacer". Esto es más cierto de lo que el "yo" se da cuenta.

Pregunta: ¿Alguna vez ha tenido esa experiencia?

En la meditación del 9 de mayo en A Net of Jewels (1996), Ramesh dice,

"Si la mente observa su propio funcionamiento, entonces siempre habrá comparación y juicio: 'Esto es bueno, esto es malo, esto es lo que sea'. Eso no es atestiguar."

Cuando la Conciencia se identifica con la cavilación, el juicio, y los pensamientos del pasado y el futuro, siempre hay sufrimiento. Ramesh lo llama implicación "horizontal" de la mente con sus pensamientos, sentimientos y emociones, el sentido horizontal que sucede en el tiempo. (Se refiere al despertar espontáneo de esta implicación como una aparición "vertical" desde fuera de tiempo.) Por ejemplo, una experiencia común es aquella en la que un estímulo, ya sea externo o interno, hace que un mal recuerdo aparezca en la mente, provocando las mismas emociones de nuevo. La mente se implica (horizontalmente) con la experiencia, que se repite una y otra vez con el propósito de auto justificarse. Esta implicación es equivalente a lo que llamamos identificación en el tercer nivel en la Sección 11.5. La mente toma posesión de (se identifica con) la imagen de víctima y de todos sus atributos de inocencia agraviada, impotencia, y de ira.

Cuando despertamos de este movimiento horizontal, la implicación se interrumpe. (Esta es una experiencia universal en meditación.) Mientras el buscador madura, la implicación se interrumpe de vez en cuando, hasta que surge sólo momentáneamente antes de interrumpirse. Esta es la etapa justo antes del despertar, y es descrita por Ramesh como el estado "¿A quién le importa?" (véase la página 132 del libro de 1999 de Ramesh, ¿A Quién Le Importa?).

El sueño despierto es un ejemplo común de la Conciencia que se identificada con pensamientos, sentimientos y emociones. Durante esta implicación, estamos perdidos en el pasado o en el futuro, y no hay libertad o la conciencia de ser consciente. El despertar se produce en el instante en que nos damos cuenta de que hemos estado soñando despiertos. No transcurre el tiempo en este despertar porque ocurre fuera del tiempo. Este es un momento de atestiguamiento puro en el que no hay "yo". Por lo general, es seguido inmediatamente por el regreso del "yo" a la conciencia "normal".

Ejercicio: Compruebe si puede ver que hay un "yo" presente durante la transición desde el sueño despierto a la conciencia normal.

Incluso cuando estamos observando pasivamente nuestros pensamientos de juicio, miedo, o deseo, si existe la sensación de estar presente un observador (véase la Sección 23.2), todavía hay identificación. Sin embargo, cada vez que somos conscientes de que esto está ocurriendo, la identificación se debilita, y mientras se continúa profundizando en la comprensión, el sufrimiento continúa disminuyendo.

19.3. Confiando en la Conciencia

La Conciencia pura es nuestra verdadera naturaleza. Es Lo-Que-Somos. La Conciencia pura nunca cambia. Todo lo demás lo hace. Por eso tiene sentido confiar en la Conciencia pura y por qué no tiene sentido confiar en cualquier otra cosa. Estamos condicionados para confiar en todo y cualquier cosa excepto lo que es digno de confianza. Confiar en la Conciencia es retirar la responsabilidad fuera de las manos del ego, que no es fiable, y ponerla en la Conciencia, que es fiable. La prueba de que la Conciencia es digna de confianza viene con nuestra experiencia de una mayor relajación, paz y libertad mientras confiamos en ella.

Ejercicio: Confiar en la Conciencia requiere de práctica y auto-recuerdo hasta que se convierte en automático. Cualquier sentimiento de irritación o insatisfacción puede ser un recordatorio de que todavía estamos tratando de confiar en el ego y confiar en su lugar en la Conciencia.

Por otra parte, cualquier práctica que nos ayuda a darnos cuenta de nuestra verdadera naturaleza como Conciencia es una práctica útil. Una práctica sencilla es pensar en el mantra "Conciencia" tan a menudo como podamos recordarlo. Esto ayudará a disipar la ilusión de que somos un "yo" separado y llegar a ser lo que realmente somos.

Ejercicio: Piense en el mantra "Conciencia" tan a menudo como pueda recordarlo. ¿Experimenta la trascendencia del "yo" individual?

Un mantra debe ser pensado con plena atención, no mecánicamente. Siendo la Conciencia lo que ocurre cuando nos acordamos que somos Conciencia. Al igual que otras prácticas espirituales, la propia práctica demuestra que nadie está haciéndola (véase la Sección 18.4).

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