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Artículos - Rupert Spira (2014c)

La Nueva Ciencia de la Experiencia

Encuentro con Rupert SpiraBarcelona - Abril 2014 (III)
Rupert Spira

Nuestra experiencia consiste en la mente, el cuerpo y el mundo.

Por la mente quiero decir pensamientos e imágenes; por el cuerpo: sentimientos y sensaciones; y por el mundo: percepciones de los sentidos, esto es: vistas, sonidos, sensaciones táctiles, gustos y olores.

Para empezar verifica que esto es cierto en tu experiencia, recorre libremente tu experiencia completa, tanto en la así llamada experiencia interior como la así llamada experiencia exterior, y ve por ti mismo que jamás experimentas otra cosa que pensamientos, imágenes, sentimientos y sensaciones: vistas, sonidos, sensaciones táctiles, sabores y olores. Para abreviar lo llamaremos pensamientos, sensaciones y percepciones.

Habiendo visto que todo lo que conocemos de la mente, del cuerpo y del mundo, son pensamientos, sensaciones y percepciones, dejemos atrás las etiquetas de mente, cuerpo y mundo y exploremos la naturaleza de nuestra experiencia; es decir la naturaleza de los pensamientos, sensaciones y percepciones.

Esto es lo que los científicos y filósofos han estado haciéndolo desde los últimos 2.500 años. La diferencia, entre lo que hacemos aquí y aquello que la mayoría de los científicos y filósofos hacen, es que aquí exploramos nuestra experiencia presente; no exploramos entidades abstractas llamadas mente, cuerpo y mundo. Es por este motivo por lo que, a veces, llamo a este enfoque "la nueva ciencia de la experiencia".

Empecemos por nuestros pensamientos: toma cualquier pensamiento, o una serie de ellos y no importa de qué traten. Ve que la única substancia presente en estos pensamientos es la experiencia de pensar; nadie jamás ha encontrado un objeto bien definido llamado un pensamiento; mira a ver si puedes encontrar un objeto bien definido llamado un pensamiento.

Tomemos un pensamiento cualquiera, por ejemplo: "¿dónde comeremos hoy?" Cuando el pensamiento empieza con la palabra "dónde", ¿dónde está el resto del pensamiento?, ¿dónde está "comeremos hoy"?; todavía no ha surgido a la existencia.

Cuando el pensamiento sigue aparece "comeremos", cuando "comeremos" está presente, ¿dónde están "donde" y "hoy"?; no existen. Cuando el pensamiento prosigue y aparece "hoy", ¿dónde están "donde" y "comeremos"?; no existen.

En realidad no experimentamos algo llamado un pensamiento. "Pensamiento" es un concepto abstracto; cuando digo un concepto abstracto no estoy queriendo decir que sea un concepto inútil, es un concepto útil pero es abstracto en el sentido de que no se refiere realmente a una experiencia. Así que dejemos atrás esta etiqueta abstracta "pensamiento" e intentemos acercarnos más a nuestra experiencia.

Reemplacemos la etiqueta "pensamiento" por la etiqueta "pensar", que es más un proceso que un objeto.

Ahora ve a la experiencia de pensar y pregúntate: ¿De dónde proviene el pensar?... ¿De dónde surge?... Cuando surge, ¿en qué aparece?... Cuando está presente, ¿de qué está hecho?... Y cuando desaparece, ¿adónde va?...

Si estamos experimentando el pensar entonces debemos estar experimentando la substancia de la que está hecho; es imposible experimentar algo sin experimentar la materia de la que está hecho.

Por ejemplo, cuando miramos una película estamos, nos demos cuenta o no, experimentando la pantalla. ¿Sería posible experimentar la película sin experimentar la pantalla?, obviamente no.

¿Sería posible experimentar el pensar sin experimentar la substancia de la que está hecho?..., obviamente no. ¿Cuál es esa substancia?... Cuando el pensamiento cesa, ¿cesa también la substancia de la que está hecho?...

Cuando la película llega a su fin, ¿deja de existir la pantalla?... La película es algo que aparece, pero la substancia de la que está hecha no es algo que aparece y desaparece.

El pensar aparece y desaparece pero la substancia de la que está hecho no aparece y desaparece con él. ¿Qué es esa substancia?... No se te permite decir: "no lo sé"; si estás experimentando el pensar estás, por definición, experimentando la substancia de la que está constituido.

No pienses la respuesta a esta pregunta, quiero que vayas a tu experiencia y encuentres la materia, la substancia de la que está hecho el pensar.

Si pudieras extender una mano imaginaria y tocar la substancia de la que está hecha el pensar, ¿qué es lo que encontrarías ahí?...

Deja que te de una pista; hazte una pregunta: ¿hay algo presente en la experiencia de pensar que no sea el conocer de ella?... Es lo mismo que preguntar: ¿hay otra cosa presente en la película que no sea la pantalla?...

¿Puedes encontrar algo en la experiencia de pensar que no sea el conocer de ella?... ¿Hay otra cosa ahí que no sea conocer?... Presta tu atención a este conocer, es lo mismo que dar tu atención a la pantalla en vez de a la imagen.

Si estás mirando una imagen, focalizado en el paisaje que aparece en la película, ¿qué tienes que hacer para empezar a ver la pantalla?... ¿Tienes que mirar en una dirección distinta?... ¿Tienes que rechazar el paisaje?... No, es más bien un suavizar la focalización de nuestra atención. Así que en vez de focalizarte en la experiencia de pensar, conoce al conocer del que está hecha; ya lo conoces así que no hay necesidad de hacer ningún esfuerzo nuevo.

Ahora, ¿qué conocemos de este conocer?... Es decir, ¿qué es lo que conoce de sí mismo?... Todo el pensar está hecho de este conocer pero el conocer no está hecho del pensar.

Las imágenes están hechas de pantalla pero la pantalla no está hecha de una imagen. Todas las imágenes son limitadas pero la substancia de la que están hechas es ilimitada.

Todo el pensar es limitado pero la substancia de la que está hecho no tiene límites. Al igual que las imágenes son formas y nombres temporales que la pantalla asume, así todo el pensar es la forma y el nombre temporales que este conocer asume.

Las imágenes parecen limitar la pantalla, pero realmente no la limitan. El pensar parece limitar el puro conocer o pura consciencia pero en realidad no lo hace. Esto es, la substancia de la que los pensamientos finitos están hechos es ella misma infinita.

Cuando un pensamiento aparece no hay nada, que sea realmente finito o limitado, que surja a la existencia. Todo lo que realmente está en la existencia o todo lo que realmente es, es infinito conocer o consciencia infinita y el aparentemente pensamiento finito es una modulación temporal de esta substancia infinita.

Hazte la pregunta: ¿cuando un pensamiento desaparece dónde va la substancia de la que está hecho?... No va a ningún lugar, de la misma manera que la pantalla no va a ningún lugar cuando la película acaba. La realidad de todos los pensamientos está eternamente presente, nunca deja de ser. Un objeto existente, finito y separado llamado pensamiento, con su propia existencia independiente nunca, en realidad, surge a la existencia y nunca desaparece de la existencia.

"Aquello que es, jamás deja de ser y aquello que no es, jamás surge a la existencia".

- Bhagavad Gita.

Si los pensamientos tuvieran su propia e independiente existencia tendría que haber un enorme almacén en algún lugar en el exterior de la consciencia, desde donde vinieran los pensamientos a la consciencia; y cuando los pensamientos desaparecieran tendría que haber igualmente una enorme papelera en el exterior de la consciencia donde se tirasen todos esos pensamientos redundantes. ¿Es esa tu experiencia? ¿Alguien ha avistado alguna vez, alguno de estos dos enormes almacenes?

Podemos objetar y decir: "todo esto está muy bien por lo que respecta a la mente pero, ¿qué ocurre con el cuerpo y el mundo?

Empecemos con el cuerpo: cerrad vuestros ojos. Nuestra única experiencia, cuando los ojos están cerrados, es la sensación actual. Tomemos una sensación específica como la sensación táctil hormigueante de tus manos.

Vamos, de nuevo, a través de todo el proceso de investigación. Hazte la pregunta: ¿hay alguna substancia presente en esa sensación que no sea el conocer de esa sensación?... En otras palabras, si tuvieras que extender la misma mano imaginaria y tratar de tocar el material del que está hecha esta sensación, ¿encuentras otra cosa distinta del conocer, del ser consciente de esa sensación?...

Nuestra cultura nos dice que la sensación está hecha de un material solido llamado materia. Los filósofos idealistas nos dicen que está hecho de una substancia llamada mente, es decir, hecho de una substancia llamada sentir; pero la experiencia misma no nos dice tal cosa. La experiencia en sí misma nos dice que la única substancia presenten en la sensación o en el sentir es el puro conocer o la pura consciencia. La misma substancia vacía, transparente e ilimitada de la que está hecho el pensar.

Ahora coloca tus manos en la silla.... el pensamiento nos dice: "no estoy tocándome a mí mismo estoy tocando algo que es no yo, distinto de mí"; sin embargo la única experiencia de tocar la silla es la sensación presente.

¿De qué está hecha esa sensación?... De nuevo extiende esa mano imaginaria y toca la substancia de la que está hecha esa sensación. ¿Encuentras algo muerto o inerte llamado materia, encuentras algo sutil llamado mente o encuentras el conocer de esa experiencia, el puro conocer o la pura consciencia? Digo puro conocer porque ese conocer no está hecho de otra cosa que no sea él mismo, no está mezclado con otra cosa que no sea él mismo, no tiene partes, no está hecho de pensar o de sentir, no tiene en sí mismo color o forma.

El objeto aparente, en este caso la sensación, parece estar limitado en el tiempo y en el espacio, pero la substancia de la que está hecho ―puro conocer― no comparte los límites aparentes de la sensación. La substancia o la realidad del objeto temporal y finito ―la mano en la silla― no es en sí mismo ni temporal ni finito, es eterno e infinito; eso es, eternamente presente y sin límite, es lo que llamamos "Yo", pura consciencia, la substancia o la realidad del cuerpo.

El así llamado cuerpo es una modulación temporal de esta substancia eterna. Cuando nace una nueva sensación no hay nada real que llegue a la existencia. Cuando retiras tu mano de la silla y la sensación desaparece, no hay nada real que desaparezca, tan solo esa substancia eterna cambia su nombre y forma; como un comediante que cambia su maquillaje.

El pensamiento puede de nuevo presentar una objeción y decir: "esto está muy bien para los pensamientos, sentimientos y sensaciones; evidentemente aparecen en mí y están hechos, obviamente, de mí mismo. Pero, ¿qué hay en lo que respecta al mundo? Es obvio que está fuera de mí mismo y hecho de algo distinto de mí".

Toma el sonido de esas fresadoras o lo que sean esas máquinas, han estado reclamando nuestra atención durante la última hora. Así que ahora les vamos a prestar nuestra atención.

¿Dónde tiene lugar ese sonido?... El pensamiento nos dice que ese sonido ocurre a veinte metros de donde estamos y que está hecho de algo distinto a nosotros. Date cuenta primero que todo lo que está presente en el sonido es la experiencia de oír.

¿En qué lugar ocurre la experiencia de oír?... ¿Veinte metros al exterior de ti?... ¿Dos metros lejos de ti?... intenta localizar donde ocurre el oír... ¿A qué distancia de mí mismo?...

Ahora, si tuviéramos que alargar, de nuevo, esa mano imaginaria y tocar la substancia de la que está hecho el oír, ¿qué es lo que encontramos?... El oír está hecho de algo y si estamos experimentando el oír estamos experimentando la substancia de la que está hecho, ¿qué es esta substancia?...

Hazte la pregunta: ¿hay alguna substancia presente en la experiencia de oír que no sea más que el conocer del oír?... Intenta encontrar algo que sea distinto al conocer de tu experiencia.

Cuando, aparentemente, un nuevo sonido aparece, sé muy sensible al lugar del que surge... (Suena una música, violines...) Y cuando el sonido lentamente desaparece pregúntate, ¿adónde ha ido?...

Ahora, (suena música de nuevo, violines... ) cuando el sonido vuelve a aparecer, pregúntate: ¿de dónde surge el sonido?... Y cuando el sonido está en la existencia, ¿dónde está ocurriendo?... ¿Está ocurriendo a una distancia de mí mismo?... ¿Hay alguna otra substancia presente en el sonido que no sea yo mismo, esto es, que no sea más que puro conocer o pura consciencia?...

Cuando el sonido, muy lentamente, desaparece, pregúntate: ¿adónde va la substancia de la que está hecho?... ¿Ha desaparecido la consciencia?... ¿Hay algo real que ha desaparecido?... Date cuenta de que la substancia de la que está hecho está de igual manera presente en presencia como en ausencia del sonido. Date cuenta de que cuando el sonido aparece lentamente no hay nada real que nazca a la existencia.

La música es un nombre y una forma temporal que la substancia eterna de tu propio ser asume.

"Aquello que es, jamás deja de ser; aquello que no es, jamás surge a la existencia."

―Gracias a Bach y Arthur Grumiaux, el violinista, por colaborar en nuestra meditación―

Permite que tus ojos se abran lentamente, solo unos milímetros; la experiencia del ver surge a la existencia. La experiencia en la que la realidad objetiva es más persuasiva. Hazte la pregunta: ¿hay alguna substancia presente en la experiencia de ver que no sea más que el conocer de ella?...

Cierra tus ojos: ¿qué le ocurre a este conocer?... ¿Desaparece o simplemente adopta un nuevo nombre y forma?... Abre tus ojos: ¿hay algo nuevo que nace a la existencia?... ¿Algo nuevo llamado un mundo externo hecho de material muerto inerte llamado materia?... ¿O más bien esa substancia infinita y eterna llamada puro conocer simplemente adopta un nuevo nombre y forma?...

Ahora deja de compartimentar tu experiencia y deja que tu atención vague libremente por el espectro entero de tu experiencia. Date cuenta de que desde el punto de vista de un yo finito y temporal la experiencia es un conjunto de objetos temporales y finitos.

Desde el punto de vista del puro conocer eterno e infinito, la experiencia no es más que la experiencia de sí mismo ―conocer eterno e infinito― jamás entra en contacto con un objeto o yo finito y temporal; jamás entra en contacto con un yo, un objeto, un otro o un mundo. Tan solo es y se conoce únicamente a sí mismo.

El yo, el objeto, el otro y el mundo son conceptos abstractos que el pensamiento superpone a la realidad eterna e infinita de toda experiencia. No hay nada malo en esos conceptos en tanto que conceptos, son necesarios para la vida práctica, pero creer que esos conceptos se refieren a la realidad es un problema.

Todos nuestros problemas psicológicos, esto es toda nuestra infelicidad está basada en esta mala incomprensión, en este olvido, este pasar por alto o este ignorar la realidad.

En última instancia, incluso este ocultamiento de la realidad es una ilusión, pero es una ilusión poderosa. Es solo desde el punto de vista ilusorio de un yo temporal y finito que este velo de la realidad tiene lugar.

Pero una vez que este ocultamiento de la realidad ha ocurrido, es decir una vez que el aparente yo separado ha aparecido a la existencia, lo más que puede hacer este yo aparente y separado es explorar la naturaleza de su propia experiencia. Este yo aparentemente separado no puede conocer nada cierto acerca de la mente, el cuerpo o el mundo hasta que conozca lo que es cierto acerca de él mismo.

Así que de lo que estamos hablando aquí es de la ciencia superior, la filosofía superior y la más alta religión.