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Artículos - Robert Adams (1990, T13)

¡No hay ningún yo!

por Robert Adams
Robert Adams

Robert: Cuando la gente viene a verme, esperan una conferencia, yo no doy conferencias. No soy un filósofo. No soy un predicador. Todas las razones por las que vienes a mí están equivocadas. No puedo hacer absolutamente nada por ti. Lo que suelo hacer es hacer mi confesión hacia mí mismo y puesto que hay un único Ser, todo el mundo está incluido. Yo hablo en primera persona. Cuando utilizo los términos yo o yo-soy, no me refiero a Robert, me refiero a la consciencia. La consciencia es omnipresente. Esto significa que todos vosotros estáis incluidos cuando utilizo las palabras yo-soy.

Por lo tanto, confieso que yo no soy el cuerpo o el principio mente. Confieso que no soy el hacedor. Pero soy la realidad absoluta. Soy la unidad final, inteligencia pura, vacuidad, nirvana. Yo soy no-nacido y no desaparezco. Y en el plazo entre la vida y la muerte, no prevalezco. Yo soy nada. Vacío. Sat-Chit-Ananda. Parabrahman. Yo soy el que soy. Esta es mi confesión para ti y esa es tu confesión para mí. Hay una sola consciencia, un solo Brahman, una sola realidad última. Mientras te hago mi confesión, recuerda que no estoy hablando de Robert, estoy hablando de la unidad, de la realidad última, de la nada, del vacío. Yo soy el que soy. Sat-Chit-Ananda. Conciencia pura. La unidad final. Yo, que es consciencia nunca ha nacido y nunca puede morir. Esta realización trasciende todo tu karma. Para ser consciente sólo de esto, emancípate, hazte libre, ahora. Para ser consciente de esto, tienes que ser esto.

Así que repito, yo no doy charlas, no doy conferencias, no soy un filósofo, no soy un predicador, no soy nada. Si llegaste aquí esperando alguna enseñanza, te irás decepcionado porque no tengo nada que enseñar. Una vez más te confieso que Yo-soy no es el principio cuerpo-mente, ni el hacedor, ni el mundo, ni Dios. Yo-soy es consciencia. La consciencia es el Ser. El Ser es autosuficiente, proyectando y manifestando este mundo y este universo.

 

El jueves pasado estuvimos hablando del Ser como la consciencia y después de alrededor de una hora sobre esto, por fin confesé que en la realidad última, no hay ningún Ser y no hay consciencia. Y algunas personas se quedaron perplejas porque justo cuando estaban empezando a descubrir el Ser, yo vengo y les digo que no hay ningún Ser. Entonces, ¿qué significa esto?, seguiremos adelante con esto.

El Ser existe siempre y cuando creas que no estás auto-realizado. ¿Una persona auto-realizada necesita un Ser? ¿Una persona auto-realizada habla sobre la consciencia? ¿Necesita la consciencia o Brahman, o Parabrahman, o sat-chit-ananda? Esas son palabras, son conceptos.

Mientras creas en conceptos, palabras, ideas preconcebidas, esto detendrá tu progreso. La realidad está más allá de las palabras. La realidad está en el Silencio. Realmente lo único que tienes que hacer es aquietar la mente. Mantén tu mente en reposo, silenciosa, y la realidad brillará por sí misma. Pero si vas por ahí repitiendo como un loro: "Yo soy el Ser, yo soy la consciencia, yo soy la realidad última". En realidad, no te dejará avanzar. Te digo la verdad, es mejor no decir nada.

La razón por la que expreso estas palabras, es hacerte entender que hay algo más además de tus experiencias corporales. Hay algo más que tus ocurrencias cotidianas. Y eso se llama el Ser. El Ser es meramente un Ser autosuficiente, proyectando y manifestando el universo y el mundo. Tú eres ese Ser. Y la razón por la que el universo y el mundo existen es porque tu existes. Está siendo emanado a través de ti. Tu eres el proyeccionista. El universo entero es una proyección de tu mente.

Por lo tanto, si no hay mente, todo se convierte en el Ser. Entonces tú puedes confesar, todo es el Ser y yo soy eso. Pero hasta que eso ocurra, lo mejor que puedes hacer es hablar muy poco. La mejor cosa que puedes hacer es sumergirte en lo profundo de ti mismo, y descubrir tu verdadera naturaleza. Esto puede hacerse en cualquier momento.

Cuando por ejemplo te veas atrapado en el mundo, simplemente pregúntate: "¿Quién es ese que está atrapado en el mundo?" Y sé sincero, di: "Yo-soy" y ve más allá y pregúntate a ti mismo, "¿De dónde vino el yo? ¿Qué es esto? ¿Cómo se originó? ¿Cuál es su causa?" Sigue al yo, permanece en el yo y pronto llegarás a la conclusión de que el yo no existe. Pronto llegarás a la conclusión de que tú eres espacio infinito. Y en lugar de observar objetos en el mundo, observarás el espacio en que los objetos parecen estar pegados.

Es como un libro de recortables de los niños. Un niño tiene un pedazo de papel. Recorta una imagen del sol, y pega el sol en el papel. Recorta una imagen de un árbol, y la pega en el papel. Recorta una imagen de un hombre, y la pega en el papel. Y se convierten en objetos. Y el niño se interesa por los objetos. Pero, ¿dónde estarían los objetos sin el papel? El papel es la realidad de los objetos. Y cuando el niño deja de jugar con esos objetos simplemente despega el sol y pone a la luna en su lugar. Quita las nubes y pega las estrellas en su lugar. Quita al hombre y pone a una mujer en su lugar. Quita el árbol y coloca hierba y montañas. Pero ¿cambió el papel? El papel sigue siendo el mismo. Y así es con nosotros. Nosotros parecemos ser mortales, pasando por varias experiencias en el mundo. Parece que hay un cielo, planetas, estrellas, y demás. Pero yo os digo en verdad que todo esto es falso. Sólo el espacio es real. El espacio nunca cambia y todo lo demás sí. Por lo tanto, ¿cómo puede algo que cambia ser real?

Ahora, algunos de vosotros podéis preguntar: "¿De qué sirve esta enseñanza? ¿Es práctica? ¿Qué puede hacer por mí?" Y yo digo: "¿Eres realmente feliz? ¿Tienes felicidad permanente en tu vida? ¿Tienes paz, verdadera paz?" La mayoría de nosotros ni siquiera entiende qué es la felicidad y la paz. Creemos que la felicidad se produce cuando obtenemos cosas para seguir nuestro camino. ¿Cuánto tiempo durarán? Como bien sabes por experiencia, las cosas cambian. Lo único que es permanente en esta vida es el cambio. Si tu felicidad depende de la persona, lugar o cosa, cuando eso cambie ahí va tu felicidad, por la ventana. Lo mismo sucede con la paz y la alegría. Mientras que las cosas te traen felicidad, alegría y paz, serás miserable la mayoría del tiempo. Porque estas cosas tienen que cambiar tarde o temprano y tu felicidad se va con ellas.

Algunas personas creen que esta enseñanza va a curar sus males. Darles recompensas financieras. Mejorar sus relaciones. Puede ser, pero esa no es la cuestión. No estamos tratando de mejorar nuestra humanidad. Si deseas mejorar tu humanidad, hay un montón de las llamadas ciencias de la mente, cursos de pensamiento positivo. Lo que estamos tratando de hacer aquí es aniquilar nuestra humanidad. Destruirla por completo. Es nuestra humanidad la que causa el malentendido, el sufrimiento.

Siempre y cuando nos identificamos con el cuerpo, tenemos que sufrir. Esto no quiere decir que si no nos identificamos con el cuerpo, el mundo se convertirá en un ramillete de alegría y habrá felicidad y paz en el mundo, todo lo contrario. Lo que esto significa es que adquirirás una nueva actitud. Verás las cosas de manera diferente. Cuando comienzas a comprender que eres el Ser, y que eres una encarnación del amor, y que tu verdadera naturaleza es sat-chit-ananda, Parabrahman, si realmente sientes eso, y finalmente te conviertes en eso, todo lo que veas será un reflejo de tu Ser.

Es por eso que podrás confesar, el universo entero es el Ser, y yo soy eso. Pero hasta que te ocurra esto, no trates de mejorar tus asuntos. Es como golpear a un caballo muerto. Cuando mejoras tus asuntos, son mejorados por un tiempo y algo negativo aparece en otro lugar. Luego mejoras eso y entonces algo negativo aparece en otro lugar. Es incesante, nunca termina.

Es como si un tumor crece en tu interior y vas a un médico y dice: "Bueno, tengo que extirparlo. Te voy a poner anestesia local y corto justo aquí". Así que hace justamente eso, pero un mes más tarde vuelve a crecer en otro lado del brazo, y lo elimina también. Luego vuelve a surgir en una pierna. Pero nunca detecta la causa. No puedes destruir los efectos y esperar armonía. Tienes que cambiar la causa y hay una sola causa y esta es tu creencia errónea de que eres un ser humano, que eres el cuerpo y la mente. Esa es la única causa de tu miseria. Elimínala y el sufrimiento cesará.

Así que de nuevo, ¿cómo eliminarás eso? Simplemente preguntándote, "¿A quién vino esto? ¿Quién está padeciendo estos karmas?" y pronto te darás cuenta de que es tu ego, no tú. Tu ego no tiene absolutamente nada que ver contigo. Es tu ego el que reencarna. Es tu ego el que vuelve una y otra vez. Pero no tiene absolutamente nada que ver contigo.

Es como la gente que nace y muere en este lugar. Las personas van y vienen todos los días muy rápidamente. Espera hasta que se inicie la guerra en Irak, entonces se irán realmente. Luego volverán otra vez y ser irán de nuevo. Esto nunca se termina. Hasta que te cansas de jugar al juego. Y te dices a ti mismo: "Espera un momento, he estado jugando a este juego durante eones. Muero y vuelvo, muero y vuelvo, muero y vuelvo. Me estoy cansando de esto. ¿Qué hacer?"

Cuando finalmente haces esa pregunta, algo sucederá. Encontrarás el libro adecuado, conocerás al maestro adecuado, escucharás las palabras adecuadas. Pero algo te sucederá cuando indagas: "¿Por qué tengo que seguir jugando a estos juegos?" y pronto preguntarás: "¿Quién es el que juega al juego? ¿Quién está experimentando estas reencarnaciones? Yo, yo soy. ¿Quién es yo soy? ¿De dónde vino el yo? ¿Qué lo originó? ¿Tiene el yo un padre y una madre que lo originaron? ¿Cómo apareció?" Y algo te dirá que es como una ilusión óptica. Igual que cuando te digo: "El cielo es azul". En realidad no hay cielo y no hay azul. Sólo hay atmósfera. Pero si miras por la ventana ves un hermoso cielo azul. Sin embargo, sabemos que no existe. Si estás en el desierto muriéndote de sed, ves un espejismo, ves un oasis y corres para beber el agua pero sólo es un espejismo, no existe. Es una ilusión óptica.

Lo mismo puede decirse de tu yo. Tu yo parece existir. Pero es inexistente. Tu cuerpo parece existir. Pero es como las imágenes en movimiento en la pantalla. Sólo la pantalla existe. Las imágenes que se extienden por ella son falsas. Si no te lo crees, trata de agarrarlas y mira a ver qué es lo que agarras, agarras la pantalla. Así es con tu supuesta vida. Viene de una falsa imaginación. Tú estás soñando el sueño mortal. Crees que eres un cuerpo. Y pasas por muchas experiencias. Y lo haces, siempre que tengas esa creencia. Tan pronto como abandonas esa creencia la realidad ocurre totalmente por sí misma. Todo se detiene.

La primera sensación que obtienes, es un sentimiento de inmortalidad. Simplemente lo sabes. Sabes que nunca has nacido. Y si nunca has nacido, nunca puedes morir. Te haces consciente de ello.

La segunda sensación es que eres omnipresente. No eres tu pequeño yo ubicado en un cuerpo. No hay cuerpo, ningún cuerpo es tu hogar, eres libre para siempre. Omnipresente, omnisciente, omnipotente. Eres todo el mundo, todas las cosas, todo lo que existe y sin embargo eres nadie. Eres como un espejo, autosuficiente y proyectas el universo. Pero te das cuenta de que eres el espejo y no la proyección. Encuentra tu Ser. Sé fiel a tu Ser.

¿Cuántos años más te quedan ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Cómo pasas cada día? ¿Qué es más importante para ti que cualquier otra cosa? Se inicia por la mañana cuando abres por primera vez los ojos. ¿Qué piensas acerca de lo primero que ves? ¿Qué te preguntarías tan pronto como te levantas?, dices: "¿Qué diablos estoy haciendo aquí?" (risas) Eso es lo más inteligente que decir. En lugar de pensar, quiero una taza de café, quiero un danés, tengo que ir al trabajo, tengo que ganarme la vida. Pregúntate: "¿Qué diablos estoy haciendo? ¿Qué estoy experimentando? ¿Por qué? "

Ese es el primer paso. Estar totalmente insatisfecho con tu suerte. (Risas) Siempre que estés satisfecho, y digas:" Oh, me veo bien, soy guapo, soy lindo", y pasas tres horas maquillándote o bañándote, ponerte ropa limpia cada minuto, entonces estás alimentando a un caballo muerto (algo que ya no tiene sentido ni uso). Pero cuando te das cuenta de que estás pasando por todo tipo de despropósitos y que has estado pasando por despropósitos toda tu vida, te preguntas, "¿A dónde voy desde aquí?" Las respuestas vendrán por sí mismas, de verdad. No necesitarás ningún maestro.

La única razón por la que vienes aquí es porque no lo estás haciendo. (risas) Si estuvieras haciendo lo correcto, ¿para qué me necesitas? Y entonces empiezas a indagar, tan pronto como abres los ojos. "¿Qué es este cuerpo? ¿Quién es? ¿Quién soy yo? ¿De qué trata todo esto?" Y entonces recuerdas y dices: "Yo soñaba, tuve un hermoso sueño y también dormí profundamente y ahora estoy despierto". Pero aquí dices algo gracioso, "estaba presente durante mi estado de sueño, durante mi estado dormido y durante mi estado de vigilia. Estaba presente porque he dicho, yo dormí, yo soñé y yo estoy despierto. ¿Qué es esto?" Y de nuevo continúas con: "¿De dónde vino este yo? Que duerme, que está presente durante el estado dormido, que está presente durante el estado de sueño. Y ahora digo: "Yo estoy despierto". ¿Quién es ese yo que hace todo esto? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Cuál es su fuente?" Y empiezas a ser consciente de tus pensamientos.

Observa tu mente, a medida que se mueve a través de los movimientos del pensamiento, pensando, pensando, pensando, siempre pensando. Como si tus pensamientos fueran tan importantes. Puede que me digas, "Bueno, si yo no pienso acerca de mi vida, ¿quién va a cuidar de mí? Tengo que pensar en mi vida." ¿El árbol que produce hermosos mangos, piensa en su vida? Y sin embargo, produce exuberantes mangos. ¿El sol piensa: "brillaré de nuevo mañana"? ¿La hierba piensa, "creceré la próxima semana?" Hay un poder misterioso que cuida de todo. Kármicamente tu cuerpo vino a esta tierra para hacer algo. Él sabe lo que tiene que hacer sin tu ayuda, gracias. (risas) No necesita tu ayuda. Permaneciendo en el yo, tu cuerpo cuidará de sí mismo. Incluso mejor de lo que nunca podrías hacerlo cuando estás pensando. Así que trata de no pensar demasiado. En vez de eso sigue al yo-pensamiento y cuando lo sigas hasta su fuente, te sorprenderás lo fácil que te despiertas y te vuelves libre y emancipado.

A veces cierro los ojos, a veces no. Así que para aquellos de vosotros que piensan que estoy teniendo alguna experiencia interior maravillosa y que por eso cierro los ojos, olvidadlo. Cierro los ojos porque se cansan. (risas) No hay experiencias que lograr. Tú mismo eres la experiencia. Ahora que he hablado bastante tendremos preguntas y respuestas si queréis. Esto es satsang y yo no debería hablar demasiado. De lo contrario, podría convertirme en un filósofo (risas).

Robert Adams, 30 septiembre 1990 (Transcripción 13)
Fuente: Robert Adams Satsangs - The Collected Works (eBook version)