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Artículos - Robert Adams (1990, T6)

Los tres vehículos de la realización del ser

por Robert Adams
Robert Adams

Robert: Buenas noches. Es bueno verles de nuevo, ¿quién está aquí otra vez? Por favor, no se sorprendan por algunas de las cosas que pueda decir. Yo no soy un maestro, ni soy un conferenciante, ni soy un sacerdote. No soy más que un espejo para que puedan ver su propio reflejo. Lo que piensan de sí mismos lo ven en mí. Puede que diga ciertas cosas a las que no están acostumbrados. Sed indulgentes conmigo. No deben aceptar nada de lo que diga ni deben creer todo lo que diga, hasta que sean capaces de demostrárselo a sí mismos.

Yo simplemente doy mi confesión, que yo no soy el cuerpo, ni la mente, ni el mundo de los fenómenos, que Yo soy inteligencia pura, realidad absoluta, sat-chit-ananda, mente divina, no-nacido, vacuidad. Cuando utilizo las palabras "Yo soy", no me refiero a Robert. Me refiero a "Yo soy el que soy", omnipresencia, el infinito.

Me llegan muchas llamadas telefónicas de personas que me hacen todo tipo de preguntas. Una pregunta que la mayoría de la gente sigue haciendo una y otra vez es: "¿Qué puedo hacer para resolver mis problemas? ¿Me puede dar alguna afirmación, un mantra, una meditación, ejercicios de respiración, algo que pueda usar?" Estas cosas tienen su lugar, pero no te despiertan a tu verdadero ser. En todas las más elevadas escrituras se ha escrito que el camino del Advaita Vedanta o Jnana Marga es sólo para las almas maduras.

Pero, ¿qué significa eso? Es para aquellos que en una vida anterior ya han practicado sadhana, ejercicios de respiración, técnicas de yoga, etc, y ahora están listos para despertar a través de este tipo de enseñanza. Y las escrituras budistas declaran que aquellos que quieren hacer yoga o ejercicios de respiración son los ingenuos e ignorantes (se ríe).

Entonces, ¿qué quieren decir? No es mi intención ofenderte pero se están refiriendo a aquellos que están apegados al mundo, a los que creen que el mundo es real y que sienten la atracción del mundo. Quieren usar todo tipo de trucos para liberarse de sus problemas pero no para ser totalmente libres.

Entonces, ¿qué enseña el Jnana Marga? Enseñamos simplemente esto:

- No aceptes nada a menos que puedas demostrarlo.
- No creas en nada a menos que puedas utilizarlo por ti mismo, y puedas ver que es verdad.

Hacer afirmaciones, mantras, ejercicios de yoga y demás, no te despertarán. Empieza desde el principio. Sólo tienes que admitirte a ti mismo que existes. Esta es la verdad. Tú existes, ¿no? Así que te dices a ti mismo: "Yo existo. Lo sé a ciencia cierta. Existo. Existo. Eso es todo lo que sé. Soy ignorante de todo lo demás, pero sé que existo porque aquí estoy". Y, mientras sigues diciéndote esto a ti mismo, "yo existo", empiezas a poner más espacio entre "yo" y "existo". "Yo... existo". Decid esto a vosotros mismos: "Yo... existo", yo... existo".

Si haces esto correctamente pronto descubrirás que "yo" y "existo" son dos palabras separadas. En otras palabras, llegarás a la conclusión de que tú existes como yo. Tienes que preguntarte a ti mismo, reflexionar, "¿Quién es este yo que existe? ¿Qué es yo?" Nunca des una respuesta. Vendrá a ti por sí sola. Cuando has dormido y te despiertas dices: "Yo dormía". Cuando has soñado dices: "Yo he tenido un sueño". Y cuando estás despierto, por supuesto, dices: "Yo estoy despierto". Pero ese 'yo' siempre está ahí. Comienzas a indagar dentro de ti mismo: "¿Qué es este yo que existe en todo momento? Existe cuando estoy dormido, cuando estoy despierto, cuando sueño. ¿Quién es este yo?" Y ahora la indagación comienza. "¿De dónde viene este yo? ¿De dónde proviene el yo?" Te preguntas a ti mismo. Las respuestas están dentro de ti. Y sigues preguntándote a ti mismo una y otra vez, "¿De dónde proviene el yo? ¿De dónde viene el yo?" O, "¿Quién soy yo?" Y esperas un poco más, y repites la misma pregunta: "¿De dónde viene el yo?"

Mientras estás haciendo esto, sigue al yo profundamente, más profundamente. Continua siguiendo al yo. Ve más y más profundamente dentro del yo. "¿De dónde viene este yo? ¿Quién es este yo?" Cualquier respuesta que venga a ti es una respuesta equivocada. No la aceptes, pero no la niegues. Simplemente ponla a un lado. Y continua con la auto-indagación. "¿Quién soy yo?" Y espera. Y pregunta de nuevo: "¿Quién soy yo?" No es un mantra. ¿De dónde vino el yo? ¿Cómo llegó hasta ahí? ¿Quien le dio nacimiento? ¿Cuál es la fuente del yo? Continua morando en el yo.

A medida que continúa este proceso algún día algo sucederá. Para algunos vendrá como una explosión interior, en donde todos sus pensamientos se disipan. Mira, el yo es el primer pronombre, y cada pensamiento que tienes en el mundo es agregado al yo. Es secundario. Piensa en eso. Todo lo que tengas que decir acerca de ti mismo tiene el yo incorporado. Todo en el mundo trata de ti. (Yo) voy al cine. (Yo) voy a la bolera. (Yo) tengo ganas de llorar. (Yo) me siento muy mal. (Yo) me siento estupendamente. (Yo) me siento enfermo. (Yo) me siento bien. Siempre hay un yo, yo, yo, ¿Qué es este yo, y de qué va todo esto? Todo se agrega al yo. Posteriormente, cuando el yo es aniquilado, todo lo demás es aniquilado y los problemas han terminado. Todos los pensamientos se van con el yo.

Entonces no hay una respuesta para "¿Quién soy yo?" Cuando alcances la respuesta habrá vacuidad, un vacío. Serás de lo no nacido. Pero no es un vacío como piensas. No es la vacuidad como piensas. A falta de una palabra mejor se le puede llamar santidad, nirvana, sat-chit-ananda, consciencia bienaventuranza, realidad absoluta. No importa el nombre que le damos. Serás eso, y no habrá ninguna explicación. Simplemente te convertirás en eso, y sentirás una paz profunda que nunca antes habías sentido. Sentirás una felicidad incondicional. Tratarás de explicártelo a ti mismo y a tus amigos, pero no se puede, porque lo finito no puede comprender lo infinito. No hay palabras.

Ese es el método que utilizas, la auto-indagación. Sigues al yo-pensamiento hasta su origen. ¿Cuánto tiempo se tarda? Depende de ti mismo. Cuán sincero eres, qué más estás haciendo con tu vida. Si está utilizando esto como haces con todo lo demás... Por ejemplo, si dices: "Bueno hoy voy a practicar el yo pensamiento, luego voy a ver una película, luego voy a ir a jugar a los bolos, luego voy a ver la televisión, además mañana voy a hacer lo mismo". Por supuesto, ¿qué ocurrirá en un caso así? Muy poco, pero si pones tu energía en ello, y practicas cada vez que puedas, y pones esto prioritario en tu vida, verás resultados sorprendentes, resultados sorprendentes. Pero tienes que ponerlo en primer lugar en tu vida.

Piensa ahora mismo, ¿qué es lo primero en tu vida? No me lo digas, sólo piénsalo. ¿Qué es lo primero en tu vida? ¿Puedes llevarlo contigo cuando mueras? ¿No ves ya que vives en un mundo de cambio constante? ¿Que lo único permanente en la vida es el cambio? Todos las circunstancias cambian. Sólo la verdad es real, y la verdad es no-personal. Tienes que encontrarla por ti mismo. Para el sincero devoto o estudiante pondrá esto lo primero en su vida, y entonces comenzarás a ver resultados. Pero si aún estás preocupado y temeroso por algo, y piensas que otros deberes son lo primero, entonces tienes que trabajar en ti mismo.

Por eso, con gran compasión, te doy algunas cosas que puedes hacer antes de llegar a la auto-realización. Justo antes de llegar a ser auto-realizado empiezas a sentir ciertas cosas. Y esas son los cuatro principios que os di la semana pasada. Eso viene a ti de forma automática. Pero, como ya mencioné el pasado domingo y el jueves, tienes que tomar consciencia de estos principios al despertar. No puedes pensar en ellos en tu tiempo libre. Sino que de alguna manera tienes que persuadir a la mente. Tienes que convencer a tu mente para que piense en los cuatro principios tan pronto como abres los ojos por la mañana.

Así que tienes dos cosas que hacer. Cuando abras los ojos puedes o bien preguntarte, "¿De dónde vino el yo? ¿Quién soy yo que dormí anoche? ¿Quién soy yo que acaba de despertar? ¿Quién soy yo que existe ahora?" o puedes pensar en los cuatro principios. Lo que sea conveniente para ti. Pero, por supuesto, si deseas la auto-realización, y quieres llegar a ser libre, y quiere ser libre del océano del samsara, la mundanalidad, y llegar a ser feliz, entonces depende de ti. Puedo compartir estas cosas contigo, pero no puedo hacer que las hagas. Puedo llevarte a la mina de oro, pero tienes que hacer tu propia excavación. ¿Qué es entonces lo primero en tu vida? Sea lo que sea que venga primero en tu vida, en eso es en lo que te conviertes. Al final vas a tener que abandonar tu cuerpo, tus pensamientos, tus posesiones, tus seres queridos. Todo, al final, va a ser abandonado. Así que la persona sabia busca la verdad ahora, y trata de ser libre ahora.

Así que vamos a repasar brevemente los cuatro principios una vez más, porque me parece que son muy importantes. Otra cosa que hago es la siguiente: La mayoría de los sacerdotes, maestros, lo que sea, filósofos, siempre buscan nuevos conocimientos. Ellos investigan, investigan, investigan, y luego comparten con sus congregaciones o estudiantes algo profundo, algo nuevo cada domingo. Y por supuesto, siempre te olvidas del domingo anterior y recoges nuevas palabras. Es un juego de palabras. Puedes aprender acerca de los planos astrales, los planos causales, la reencarnación. Puedes aprender acerca de cómo llegar a ser positivo en tu vida, cómo atraer a la pareja adecuada, la forma de atraer dinero, salud, y todo tipo de cosas. Cómo canalizar, cómo hacer esto, y es muy excitante para el ego. Lo que hacemos aquí es tratar de que elimines tu ego para que no quedes atrapado en el mundo. Esa es la única manera de ser feliz, verdaderamente feliz, y ser auto-realizado. Por ello, reitero, y repito una y otra vez el mismo principio. Para que así pueda empapar profundamente tu mente subconsciente, y puedas convertirte en una encarnación viviente de esta verdad.

[ ...continúa el diálogo recordando los cuatro principios con los asistentes... ]

(Los cuatro principios fueron dados en: Los cuatro principios de la realización del ser de la noble sabiduría.)

Robert Adams, 26 agosto 1990 (Transcripción 6)
Fuente: Robert Adams Satsangs - The Collected Works (eBook version)