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Artículos - Robert Adams (1991, T55)

Libertad

por Robert Adams
Robert Adams

Robert: Buenas tardes. Les doy la bienvenida de todo corazón. El canto es conocido por calmar la mente, por calmar los nervios, y por calmar el alma. Esto hace que tu mente se centre en un solo punto. Cuando tu mente está centrada de esta manera se puede practicar atma-vichara o auto-indagación. Y el camino del Jnana se hace más fácil. Así que vamos a unirnos todos en el canto.

[Canto]

Les doy la bienvenida de nuevo. Buena noches. Hmm.., tengo un micrófono Zen esta noche. Ha trascendido.

Estudiante: Está ahí, pero no se ve.

Es apropiado en una ocasión como esta hablar de la libertad. Estamos celebrando la Pascua, la Pascua y el comienzo de la primavera. Durante la época de Moisés, él dirigió al pueblo judío fuera de la tierra de Egipto, y los liberó. Jesús trascendió el cuerpo y fue libre. En la primavera las flores florecen, las hojas comienzan a crecer en los árboles, todo se renueva. Así que de nuevo, es apropiado hablar sobre la libertad.

¿Libertad de qué? Libertad de la mente, libertad del miedo, de la miseria, del sufrimiento de cualquier tipo. Tu verdadera naturaleza es la libertad. No estás confinado en un cuerpo, y no estás confinado en una mente. Parece lo contrario, pero les puedo asegurar, que son totalmente libres.

Es como la historia de un hombre que fue arrojado a una mazmorra. Se quedó allí durante muchos años. Nadie vino a verlo. Su comida era empujada debajo de la puerta todos los días. Estuvo confinado allí durante cuarenta o cincuenta años. Pasó el tiempo. Le creció bastante la barba y el pelo.

Un día estaba disgustado, totalmente deprimido, y se dijo: "Me voy a suicidar, pero ¿cómo voy a hacerlo? Ya lo sé. Voy a golpear mi cabeza contra la puerta de madera". Pero cuando tocó la puerta, ésta se abrió. La puerta nunca había estado cerrada con llave. Salió por la puerta y nadie lo reconoció, y fue libre. Podría haber sido libre desde el principio, pero él optó por estar confinado por no tocar la puerta.

Esto es cierto con la mayoría de nosotros. Creemos que tenemos un problema. Creemos que estamos limitados. Creemos que somos el cuerpo, la mente, que somos finitos. Poco sabemos del poder que realmente tenemos. Poco sabemos que tenemos la capacidad de trascender el universo, y ser totalmente libres. En cambio, nos identificamos con el mundo. Nos identificamos con las condiciones. Nos identificamos con personas, lugares y cosas. Creemos que nacemos y vivimos tantos años, y luego morimos. Entonces ¿cuál es el propósito de la vida? ¿Trabajar duro, sufrir, y luego dejar todo a los hijos, y que salgan a gastarlo todo en una semana?

¿Cuál es el propósito de la vida? Te digo la verdad cuando digo que la vida no tiene ningún propósito, porque ella es. El mundo material relativo no tiene ningún propósito. No tiene ningún propósito porque ni siquiera existe. Puedes decir, "Pero yo lo veo, lo siento, estoy en él", pero ¿y tú? ¿no estás tú también en un sueño? Tú participas en el sueño. Vas a la escuela en el sueño. Te casas con una chica de sueño o un chico de sueño. Tienes hijos de sueño. Tienes un buen trabajo en tu sueño. Te conviertes en presidente de los Estados Unidos en tu sueño. Te conviertes en una reina o un rey, y crees que es real. Incluso nadie puede decirte que no lo sea.

Si yo entrara en tu sueño y te dijera, "No te identifiques con esto, sólo estás soñando", te reirías en mi cara y dirías: "mira, puedo pellizcarte, ¿acaso lo sentirías si esto fuera un sueño?" Y yo digo: "Sí, es un pellizco de sueño. Así que puedo sentir un dolor de sueño". Todo tiene lugar en el sueño. Pero todavía no lo crees porque estás dentro del sueño. Pero entonces un día te despiertas por la mañana. Todo era un sueño.

Tal vez el mundo sea así. ¿Lo es? Como siempre digo, ¿por qué deberías creerme? Hay métodos para descubrir esta verdad por sí mismo. A medida que avanzamos a través de las vicisitudes de la vida tenemos todo tipo de experiencias, algunas buenas y otras malas. Este es un mundo de dualidad. Por cada avance hay un retroceso. Por cada arriba hay un abajo, y así sucesivamente. Lo que esto significa es que si experimentas una cosa, tienes que experimentar algún día lo contrario.

Esto no significa que sea en una vida determinada. Quizás puedes ver ahora por qué algunos niños nacen en familias empobrecidas, en familias en Camboya, Vietnam, Irak, y nunca encuentran días de paz. Mientras que otros quizás han nacido en los Estados Unidos, en familias ricas. Nunca tienen que trabajar un día en sus vidas. ¿Es esto buena y mala suerte? ¿Hay alguna razón para esto?

No vivimos en un universo caprichoso. Vivimos en un universo de ley y orden. Todo lo que eres, mereces serlo. Esto es duro decirlo. Puedes decir: "Robert, yo no merecía ser atropellado por un coche y quedarme inválido". Tú no sabes eso. ¿Por qué no debería sucederte? Digamos que tal vez en una existencia anterior, atropellaste a alguien con tu coche, y esto es sólo el karma que vuelve a ti.

Entonces el principiante en la vida espiritual pasa por este proceso, se pregunta por qué las cosas suceden, por qué algunas personas sufren y otras no lo hacen, por qué algunas personas enferman y otras son saludables, algunas personas son pobres y otras son ricas, algunas personas son felices y otras son miserables. ¿Por qué? ¿Simplemente sucede? Hay una razón para todo. Y la razón está dentro de ti.

Pero no queremos profundizar más en ese tema. Porque, como he mencionado antes, el mundo no tiene ningún propósito. Así que dices, "¿Es real la reencarnación? ¿Es real el karma? ¿Naceré de nuevo cuando me muera? ¿Existen realmente esos estados, el plano astral, el plano causal, el plano mental?" La respuesta es, "¿Para quién existen?" Ellos existen sólo en la medida en que crees que tú estás relacionado con tu fenómeno cuerpo-mente. Siempre y cuando sientes que eres un cuerpo, entonces habrá muchos cuerpos, y nunca dejarán de venir. Vendrán una y otra vez y otra vez. Pasarás a través de las experiencias kármicas una y otra vez y otra vez. Esta es la gran ilusión llamada maya.

Muchas personas espirituales que entienden maya, creen que sólo se refiere al plano físico. Pero maya es el universo. El universo entero es maya, ilusión. Parece que es real. Parece que es muy real para algunas personas. Entonces ¿cómo salir de su difícil situación? La gente todavía cree que si cambio mi estado, si soy pobre y me hago rico, o si estoy enfermo y me vuelvo sano, si soy miserable y soy feliz, entonces todo estará bien.

Por desgracia, no es así como funciona. Para adquirir la felicidad, la felicidad verdadera, la felicidad pura, la felicidad para siempre ―es tu verdadera naturaleza― tienes que trascender el mundo. Tienes que llegar a desapegarte de este mundo. No estoy diciendo que tienes que renunciar a nada. No estoy diciendo que tienes que ir a vivir a una cueva o vivir en un bosque. Simplemente tienes que renunciar a todo en tu mente. Y cuando renuncias a todo en tu mente, entonces tienes que renunciar a tu mente también. Cuando renuncias a tu mente, ¿qué queda? La conciencia pura, la consciencia, la realidad absoluta, esta es tu verdadera naturaleza.

Por lo cual, tú no eres tu cuerpo. Tú no eres tu mente. Tú no eres el universo. Tú no eres el mundo. Sólo tienes que cambiar tu identificación. ¿Cómo se hace esto? Simplemente adquiriendo el conocimiento para saber qué hacer. Así que es el conocimiento con lo que inicias el verdadero camino espiritual. ¿Qué tipo de conocimiento? El conocimiento de darte cuenta: "Yo soy el que soy." Yo no soy nada con lo que me asocio. Entonces, ¿quién soy yo? Esa pregunta nunca es contestada, debido al hecho de que tú mismo eres la respuesta. Si respondes a la pregunta, tiene que haber un hacedor, tiene que haber un veedor que ve la pregunta, la observa, y la contesta. Mientras haces eso, siempre es la mente o el ego el que responde a la pregunta.

Por lo tanto, inicias un procedimiento, y empiezas por la mañana, justo antes de que despiertes. Antes de empezar a decir: "Yo estoy despierto", trata de ver, observa en tu mente, de dónde viene el yo. Entre el despertar, y mientras despiertas, estás en un espacio profundo de consciencia, estás en tu verdadera naturaleza. Tan pronto como dices la palabra yo, lo estropeas. Y no tienes que expresarlo. Automáticamente piensas, sin siquiera saberlo, yo estoy despierto.

Tan pronto como haces eso, debes preguntarte: "¿Quién es este yo que está despierto? ¿Es el cuerpo? ¿Quién está despierto?" Dices: "Yo he dormido". El mismo yo que está despierto es el mismo yo que ha dormido. Y luego dices "yo he soñado". Una vez más es el mismo yo. El yo está siempre presente. Uno se pregunta, "¿Quién es este yo? ¿De dónde viene? ¿Cuál es su fuente?" Te aferras al yo. La forma de aferrarse al yo es planteando la pregunta: "¿Quién es yo?" Sé que no suena como un correcto inglés [o español en este caso]. Eso es si te refieres al yo como un cuerpo. Preguntas, "¿Quién es yo?" o "¿Quién soy yo?" y te quedas en silencio.

Cuando te quedas en silencio al principio, descubrirás que los pensamientos empiezan todos a pasar por tu mente, todo tipo de pensamientos. Haces la pregunta, "¿A quién vienen estos pensamientos?" no importa qué pensamientos sean. Incluso si el pensamiento te dice yo soy Dios, yo soy Brahman, yo soy el nirvana, yo soy el vacío. No hay ninguna diferencia sobre lo que los pensamientos te dicen. Si fueras verdaderamente Brahman, si fueras verdaderamente el nirvana, la consciencia, nunca lo expresarías. El verdadero Sí mismo es el silencio. No se expresa.

De nuevo te preguntas, "¿A quién vienen estos pensamientos? Los pensamientos que tratan de decirme que yo soy Brahman, que yo soy la realidad absoluta, ¿a quién le vienen? Vienen a mí. Yo los pienso. ¿Quién es yo? ¿De dónde viene el yo?" Esto se llama permanecer o morar en el yo. Mientras te aferras al yo, y de nuevo, ¿cómo te aferras al yo? Preguntando, "¿Quién es yo?" o puedes decir, "yo-yo, yo-yo". Cada vez que mencionas la palabra yo a ti mismo, tu ego-mente se vuelve cada vez más débil, y el "yo-yo" va profundizando cada vez más dentro de tu centro del corazón, y te vuelves cada vez más pacífico. Puedes decir, "yo soy". No "yo soy esto" o "yo soy aquello". Eso lo estropea. Sólo "yo soy". Yo soy es la seidad (beingness). La seidad es la realidad absoluta. Es tu verdadera naturaleza. Cuando te planteas esta pregunta una y otra vez, cuando permaneces en la yo-idad (I-ness), comenzará a desaparecer. Se convertirá en el verdadero yo soy, en la seidad. Descubrirás la dicha. Descubrirás la alegría. Descubrirás la felicidad total.

Esta es la mejor manera en nuestro tiempo de despertar a tu auto-realización. Este es el mejor método, el método supremo. Otros métodos son buenos también, pero no te conducen directamente a la trascendencia. Esto no tiene nada que ver con la meditación. No tiene nada que ver con el yoga. Esto no tiene nada que ver con la oración. Se llama auto-indagación, atma-vichara. Es para almas maduras, para la mente que parece ser intelectual hasta cierto punto. Pero sin embargo, si eres demasiado intelectual, no serás capaz de comprenderlo, porque aprenderás la teoría y palabras secas. Y podrás recitar todas las fraseologías, pero nunca tendrás la experiencia.

Para tener la experiencia tiene que haber una entrega o rendición total al yo soy, y esto requiere devoción, amor, bhakti, entrega total, los dos van juntos. Al practicar la auto-indagación, también estás entregando tu cuerpo, tu mente, tus asuntos, tu ego, todo. Un día te despertarás y serás libre. Deja que ese momento sea hoy. Gracias.

Robert Adams, 31 marzo 1991 (Transcripción 55)
Fuente: Robert Adams Satsangs - The Collected Works (eBook version)