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Un mensaje de Gangaji

Gangaji

El primer despertar humano fue antes de Buda, antes de Cristo, antes que cualquiera de quienes hemos oído hablar. Un antiguo despertar en algún lugar desconocido. Aquellos que podían oír lo que este despertar milagroso tenía que decir fueron inflamados, ya sea con el entendimiento directo e inmediato de su propia experiencia verdadera, o el deseo de ese entendimiento. Por supuesto, la mayoría de los que oyeron no estaban interesados. Pero los que estaban interesados fueron atrapados por la llama de la verdad, y se ha ido pasando de ser a ser hasta el momento actual.

Hay exquisitos sutras y escrituras, himnos y testimonios que nos estremecen, que nos hacen caer al suelo cuando los leemos porque están vivos con el espíritu de la verdad, con la certeza de esta llama. Penetran en nuestros corazones con este "sí", porque de alguna manera conocemos esta verdad sin siquiera entender qué es lo que sabemos.

Pero la verdad más sublime de todas, nunca ha sido hablada o escrita o cantada. No porque esté lejos y no pueda ser alcanzada, sino porque está tan íntimamente cerca, más cerca que cualquier cosa de la que se pueda hablar. Está viva como la quietud en el centro de tu ser, demasiado cerca para ser descrita, demasiado cerca para ser objetivada, demasiado cerca para ser conocida en la forma habitual de conocimiento. La verdad de lo que tú eres ya es tuya. Ya está presente, y la única razón por la que he aparecido en tu consciencia es para confirmar simplemente eso.

Yo realmente no tengo nada que enseñar. Ha habido muchos maestros que han enseñado exquisitos y útiles códigos de conducta, métodos de meditación, maneras de vivir y expresarse en el mundo. Simplemente estoy señalando a la quietud que está viva en el centro de tu ser e invitarte a girar tu atención a Eso, a dejar que Eso viva tu vida. Te invito a entregar tus preguntas y respuestas a Eso. Entregar tus fracasos y éxitos, la elección y no elección a Eso. Entregar todo de vuelta a donde vinieron, de vuelta a antes de la creación.

Cuando miramos hacia atrás en la historia a la cantidad de sabios, santos, y mesías, podemos ver que el despertar ha sido raro. Y puesto que ha sido raro, asumimos en nuestras mentes que no es posible para nosotros. Muchas personas hoy en día dicen que es absolutamente inconcebible que una persona común y corriente despierte simplemente a la verdad de lo que uno es. Eso está reservado para los santos o para los que han demostrado una gran pureza o soportado una gran práctica espiritual. Pero esto no es así.

Esto es para ti.

Con todas tus limitaciones que has padecido, esto es para ti, simplemente porque todas tus limitaciones no son lo que tú realmente eres. Quién tú eres ya está en la otra orilla, ya es libre, ya es la fuente de toda sabiduría, claridad y belleza. Lo que tú eres es lo que todo es, la quietud misma.

Despertar no significa que esta forma particular que tú habitas debe ser o será un santo, o un gran artista, o el rey del mundo. Significa que puedes saber sin lugar a dudas que quien tú eres no está limitado a la forma. Quién tú eres es en lo que el mundo aparece, en lo que el cosmos aparece, en lo que el espacio mismo aparece.

Hay una aceleración en la Tierra en este momento. En esta aceleración está la invitación a darte cuenta de dónde estás, quién eres, quién es uno. Si estás totalmente comprometido con esa realización, no hay nada que pueda detenerte. No hay ningún obstáculo.

Mi maestro, Papaji, dijo que el mayor obstáculo, de hecho el obstáculo definitivo, es la creencia de que hay un obstáculo. Tenlo muy en cuenta si estás aferrado a esta creencia, y ten el coraje de dejarla ir para que puedas ver por ti mismo. Entonces nuestro encuentro no ha sido sólo una cosa pasajera que sucedió un día. Será la reunión del Ser con el Ser, una reunión que es más reciente que la primera unión.

Estoy profundamente encantada con nuestro encuentro y el potencial que hay en este encuentro. Te conozco como mi propio Ser.

Te amo como mi propio Ser.

Gangaji