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¿Eres la mente?

por Sailor Bob Adamson
Sailor Bob Adamson

Como todos sabréis, estamos hablando de la "no dualidad". La única realidad de la que uno puede estar seguro es del hecho de que existe. Para empezar, sugerimos que simplemente os relajéis. No os esforcéis por comprender con la mente lo que aquí se diga porque, como veis ―como vais a ver― el problema es la mente. Relajaos y manteneos receptivos porque las palabras que ahora salen de aquí provienen de esa inteligencia-energía.

Si la mente no os hace de nube ―de obstrucción―, será esa misma inteligencia-energía la que reciba estas palabras y lo que se capte o se comprenda surgirá en la mente en el momento adecuado ―que será un momento presente―, en el lugar apropiado ―que será aquí y ahora―. Eso hará que entonces se lleve a cabo, a partir de ahí, la acción adecuada. Por tanto, eso es lo que sugerimos que está teniendo lugar aquí.

No hay nadie, aquí mismo, en este preciso instante, que pueda negar su propia existencia. Todos sabemos en qué consiste ese "yo existo". Como ese "yo existo" no es algo consistente a lo que aferramos, recurrimos a todos los sucesos, experiencias y condicionamientos para formar una imagen, una idea que consideramos que es lo que somos en esencia.

De ahí es de donde surgen todos nuestros problemas porque es precisamente esa idea de "mí mismo" la que me separa de "lo que no es yo mismo", del "no-yo". La separación es aislamiento, es soledad, es miedo, es inseguridad, es vulnerabilidad. Pues eso es lo que hacemos continuamente. Lo compartimentamos todo y nos pasamos el tiempo buscando la totalidad, la seguridad o la felicidad. No es culpa nuestra ni de nuestros padres, sino que es el condicionamiento que hemos recibido, es decir, la forma en que nos han condicionado.

Si estoy convencido de que soy un individuo aislado, un ente o una persona aparte, me sentiré inseguro. Entonces, en el primer nivel, a nivel familiar, intentaré forjarme una familia con un ambiente de calidez y cariño que me aporte seguridad. El siguiente nivel es el tribal y, si consigo estar en "sintonía" con la tribu, me sentiré más seguro. A continuación, está el nivel de la nación ―y las naciones se enfrentan entre sí por idénticas razones de egocentrismo o de inseguridad: divisiones y separaciones.

Sin embargo, todos los grandes textos sagrados, todas las grandes religiones y todas las grandes tradiciones nos dicen que solo hay un Dios ―si os apetece utilizar ese término―; nos dicen que no hay dualidad; que no es más que esta consciencia presente, que no es más que esto y nada más.

En algunas escrituras cristianas se dice: "Yo soy el Señor, tu Dios, y no hay ningún otro". Otros términos que se utilizan para nombrar a Dios son "omnipresencia", "omnisciencia" y "omnipotencia" ―presencia total, conocimiento total y potencia total― y eso es precisamente lo que quieren decir: no-dual; único e indivisible, presencia-consciencia.

Entonces, ¿qué cabida hay para un Tú, un Yo o cualquier otra cosa? Si existiera un Tú o un Yo en esta potencia total, presencia total y conocimiento total, querría decir que no es conocimiento total, presencia total ni potencia total. Así que, desde ese punto de vista, toda esta manifestación no puede ser más que Eso, y esa es una de las grandes afirmaciones del hinduismo: "Tú eres Eso" porque no hay nada más que Eso. Otra gran afirmación es: "Yo soy Eso".

¿Existe alguien aquí, ahora mismo, que no sea esa presencia? Vosotros estáis presentes, aquí mismo y ahora mismo. Pero ¿esa presencia es "vuestra"? ¿Es Mi presencia? ¿Se trata de la presencia "individual" de cada uno de nosotros o se trata de una presencia absoluta? ¿Hay alguien aquí que no sepa eso en este momento? ¿Lo sabéis vosotros? ¿Lo sé yo? ¿Lo sabe alguien distinto de nosotros? ¿Es omnisciencia, conocimiento total? El hecho de saber implica una actividad y toda actividad es energía. Podéis oír los coches que pasan, podéis oír los sonidos que hay en esta habitación, podéis ver los movimientos que hay en la habitación. ¿Todos estos sonidos, todos estos movimientos son tuyos? ¿Son míos? ¿Se trata de la actividad, energía o poder de un tercero? ¿Se trata de omnipotencia, de potencia absoluta?

Fijaos en esto y vedlo con claridad; entonces, preguntaos: ¿Quién soy yo? ¿Qué es este Yo, este "mí mismo" que se cree distinto? ¿Dónde comienza? ¿Dónde acaba? ¿Qué es? Si os fijáis, como os dije antes, la búsqueda siempre se produce "ahí fuera". Ahí fuera es donde se nos ha condicionado para que miremos y encontremos algo que nos aporte seguridad, que nos aporte plenitud, que nos haga felices.

Si no es en la familia, en la tribu o en la nación, entonces se busca en un trabajo mejor, en más dinero, en mejores relaciones, en una buena casa y en todo tipo de cosas que están ahí fuera, convencidos de que cuanto más acumulemos, más seguros nos sentiremos o ―si hablamos de la búsqueda espiritual―, convencidos de que nos iluminaremos, nos liberaremos o alcanzaremos la plenitud, todo esto con la expectativa de conseguirlo en un futuro.

Me puedo pasar la vida entera así, pero si resulta que no lo consigo en esta vida, entonces ¿qué hago? Si soy cristiano, conceptualizo un Dios que está por ahí, en algún sitio y que tiene un cielo en algún lugar del futuro. Si no me van muy bien las cosas "aquí", rezo un poco y hago algunas buenas acciones para poder acabar "allí" en el futuro. ¡Pero todo eso no son más que conceptos! No son más que una idea sobre un tiempo futuro, sobre un lugar en el futuro y sobre una deidad o ente gracias al cual, en un futuro, todo me irá bien. Si practico una religión oriental, entonces me reencarnaré, ¡en algún momento futuro!, ¡tendré otra vida!, pero sin darme cuenta nunca de que lo único que existe es "ahora"; sin pararme a pensar qué es lo que va a experimentar esa otra encarnación, sin pararme a pensar quién es el que disfruta de "esta vida" o el que tiene la sensación de ser dueño de esta vida.

Es muy sencillo. Si os fijáis, lo veréis con claridad y facilidad. ¿De qué está hecho este cuerpo? De la esencia de la comida. ¿De dónde vienen los alimentos? Provienen de la tierra y la tierra proviene del fuego. Fuego, agua, aire y espacio no son más que elementos. ¿De dónde vienen los elementos? En esa vibración, en ese movimiento es donde aparecerán estas cosas, así que no son más que energía, la única energía que existe (omnipotencia).

Con la mente pasa lo mismo. ¿Qué es la mente? ¡La mente no es más que pensamiento! Los pensamientos son una forma sutil del sonido. Las palabras son sonidos. ¿Qué es el sonido? Vibración. ¿Qué son las vibraciones? ¡Energía! Una vez más, es la omnipotencia que aparenta ser algo distinto.

Por lo tanto, jamás me he apartado de ello ni he estado separado de ello; así que es una tontería que intente encontrar la totalidad, la plenitud o lo que sea en un determinado momento futuro. Si me vuelvo a fijar en la mente y me pregunto: "¿Dónde está el pasado a menos que me ponga a pensar en él? ¿Dónde está el futuro a menos que me ponga a pensar en él?" Si me fijo en eso, me daré cuenta, con toda claridad, de que ni el pasado ni el futuro existen, a menos que se piense en ellos.

Desde la memoria, puedo traer a la mente todo lo que sucedió ayer, pero no son hechos auténticos. Por ejemplo, ayer me encontré con fulano de tal, nos dimos la mano, etcétera. Pero ¿hoy también pasará lo mismo? Puede que me haya olvidado de algunos detalles y que haya añadido otros que no sucedieron. Así que lo que hago es inventarme un concepto o idea en el presente de lo que sucedió ayer. También me puedo anticipar o imaginar el futuro. Me imagino que algo sucede en el futuro y me puede dar miedo o hacerme sentir feliz. Pero fijaos bien. ¿Cuándo sucede todo eso? ¿En el presente? ¿Es que puede existir algún otro momento en que eso suceda y que no sea el presente?

Podéis decir: "¡Claro! ¡Todo eso pasó ayer!", pero ¿cuándo lo decís? ¿Acaso no es ahora mismo? O también podéis decir que mañana será un día distinto. ¿Cuándo lo decís y lo pensáis? ¿Acaso no es ahora mismo? Ahora todo sucede en el presente. ¿Acaso se trata de una presencia distinta de esa otra presencia, la omnipresencia, la presencia absoluta?

Podéis decir que todo es Dios. ¡No! ¡Dios lo es todo! Ese "todo" no es más que un espejismo. "Todo" no existe. "Todo" no es más que una palabra y una palabra no es la realidad. Nunca ha sido real. Agua, agua, agua: la palabra "agua" no se puede beber.

Estas palabras ―¡estas palabras!― tampoco son nada, pero ¿a que tienen omnipotencia, a que tienen esa vibración, ese movimiento de energía? ¿Está sucediendo aquí? ¿Allí? ¿Está sucediendo en algún lugar en particular? Se puede sentir. El hecho de oír las palabras ―en este preciso instante― es una vibración. Lo que se está oyendo, todo esto, está vibrando y palpitando. El corazón late, los pulmones se expanden y se contraen. Siente cómo la energía se mueve por todo ese cuerpo. ¿Hay alguien que no se dé cuenta de eso? La omnipotencia está funcionando. ¿Cuándo sucede todo eso? En el presente. La omnipresencia está en funcionamiento.

 

Por lo tanto, tal y como dije antes, las palabras, el cuerpo, la mente o cualquiera de estos entes no son nada. La presencia es lo que se manifiesta en forma de materia y no se puede independizar de la presencia. Para separarse tiene que haber alguien, y ese alguien no existe. Todo movimiento, toda vibración, todo lo que sucede no es más que esa omnipotencia que aparece en forma de otra cosa, que aparece como materia, con la forma o con el nombre que nosotros queramos ponerle.

La omnisciencia consiste en conocer Eso. Esa omnisciencia es lo único que existe. Esa forma en la que aparece no es ni más ni menos que Eso manifestado como algo distinto.

Aquí mismo, ahora mismo, sigue sin haber nadie que haya negado el hecho de su existencia o esa sensación de presencia. ¿Tiene esa presencia algo de malo a menos que nos pongamos a pensar en ello? Y cuando me pongo a pensar en ello, ¿en qué consiste el hecho de pensar? ¿Pueden los pensamientos pensarse a sí mismos? ¿O no será más bien que el hecho de pensar aparece en esa presencia, en esa percepción consciente? ¿Es que se convierte en algo más que en presencia al aparecer como algo distinto?

 

Recordad lo que dijimos al empezar: no os preocupéis por las palabras. Escuchad y sentid la resonancia de las palabras, su vibración, su energía. ¿Es muy distinto esto del sentido del oído?

Sentid y sed conscientes de la vibración en el nivel donde se produce el fenómeno de la audición. Ese hecho de ser consciente, esa consciencia de Eso, sigue estando en el presente. ¿Acaso ha cambiado alguna vez?

( Extractos de: ¿Qué tiene de malo este momento a no ser que te pares a pensar en ello? )
Fuente: Sailor Bob Adamson, ¿Qué tiene de malo este momento...? - Trompa de Elefante, 2015