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Shivaísmo de Cachemira, Filosofía y Prácticas

por Jayaram V
Shivaismo

El Shivaísmo de Cachemira se originó en la región transhimaláyica alrededor del siglo IV dC. Como su nombre indica, se desarrolló prominentemente en el área actualmente conocida como Jammu y Cachemira (Kasmhir). El Shivaísmo de Cachemira deriva sus creencias y prácticas principalmente del concepto del monismo o no-dualismo (advaita), pero difiere de este último [el Vedanta advaita] en algunos aspectos fundamentales. Los historiadores generalmente atribuyen a Adi Shankaracharya el papel de protagonista principal de la escuela de pensamiento Advaita, que la hizo popular y contribuyó a su éxito. Si miramos el desarrollo histórico del Shivaísmo de Cachemira, no podemos pasar por alto su contribución en el desarrollo del Advaita como una importante escuela de filosofía hindú.

Desarrollo histórico

Según la tradición, Triambakaditya, un estudiante del sabio Durvasa, es considerado como el primer maestro del Shivaísmo de Cachemira. Sus descendientes continuaron la tradición durante los siglos siguientes. Alrededor del siglo VIII dC, uno de ellos llamado Sangamaditya emigró a la región actualmente conocida como Jammu y Cachemira e introdujo la tradición allí.

Se cree que los Sivasutras de Vasugupta fueron los que inspiraron originalmente el surgimiento del Shivaísmo de Cachemira como una escuela separada. El Shivaísmo de Cachemira también recibe otros nombres como Shivaísmo Trika, Shivaísmo Spanda y Shivaísmo Pratyabhigna. Estos tres representan tres enfoques o perspectivas distintas dentro del Shivaísmo de Cachemira sin estar en desacuerdo con los conceptos fundamentales tales como la unidad del alma y Siva. El Shivaísmo Trika enfatiza los tres principios principales de pati, pasu y pasa o Siva, Shakti y anu, como una sola realidad. El Shivaísmo Spanda se refiere al poder dinámico (Shakti) de Siva, o el primer impulso (spanda), que es responsable de la manifestación de los mundos pluralistas. El Shivaísmo Pratyabhigna se refiere a la realización de un alma individual de su verdadera identidad con el Señor Siva.

Fuentes literarias

El Shivaísmo de Cachemira produjo muchos grandes siddhas, sabios y eruditos. Según la tradición, el conocimiento del Shivaísmo de Cachemira fue transmitido directamente a Vasugupta por el mismo Señor Siva en la forma de Siva-sutras. Vasugupta vivió cerca de las montañas de Mahadeva en la región del actual Srinagar en algún momento entre los siglos VIII y IX. Pasó el conocimiento a sus discípulos. Notable entre ellos era Kallata a quien se le atribuye la autoría del Spanda-karika o Spanda-sarvasya. Otras obras importantes que surgieron de esta escuela de Shivaísmo incluyen:

  1. El Sivadristi de Somananda quien se cree que es un discípulo de Vasugupta
  2. El Pratyabhigna-sutra de Utpaladeva que se creía que era un discípulo de Somananda
  3. El Paramartha-sara, el Pratyabhigna-vimarsini y el Tantraloka de Abhinavagupta a quien también se le atribuyeron otras 40 obras.
  4. El Vartika de Bhaskara
  5. El Sivasutra-vimarsini y el Spanda-sandoha de Kshemaraja (siglos X-XI d. C.)

Las obras mencionadas anteriormente y las obras de Sri Sankaracharya sobre el advaita (monismo) en el contexto de los Agamas constituyen la literatura básica del Shivaísmo de Cachemira. Entre ellas, el Shivaísmo Trika se inspiró en los Siva-sutras de Vasugupta y el Vartika de Bhaskara; el Shivaísmo Spanda en el Spanda-karika o Spanda-sarvasya de Kallata; y el Shivaísmo Pratyabhigna en las obras de Utpala y Abhinavagupta.

Contacto con el Islam

El Shivaísmo de Cachemira sufrió una reversión durante el gobierno musulmán de Cachemira a partir del siglo XIV dC. Continuó durante los siguientes 500 años, durante los cuales los sucesivos gobernantes musulmanes de Cachemira se entregaron a la destrucción gratuita de los templos hindúes, la represión cruel del hinduismo y la matanza de los hindúes. Durante este período de intolerancia islámica agresiva, la influencia creciente del sufismo fue el único rayo de esperanza para los hindúes.

Entre los devotos del Señor Siva, que vivieron durante este período y contribuyeron al crecimiento del Shivaísmo en Cachemira, se destaca Lallesvari o Lalla. Ella vivió en el siglo 14 dC. Al igual que Mirabai, que destacó por su devoción al Señor Vishnu, Lallesvari representó la forma más elevada de devoción al Señor Siva. Ella compuso varios poemas devocionales de alto nivel sobre el Señor Siva en idioma de Cachemira y contribuyó a la popularidad del Shivaísmo entre las masas. Según Subhash Kak, su poesía formó "la base de gran parte de la cosmovisión de Cachemira que surgió más tarde" y cambió el énfasis "hacia el aspecto devocional del Shivaísmo de Cachemira" y la noción de reconocer el verdadero yo como la base de la sabiduría espiritual. Su poesía llamó también la atención de algunos seguidores del sufismo como Nunda Rishi, que fue contemporáneo de Lalla. Consideraba a Siva como la realidad última y compuso varios versículos sobre Él que reflejan el espíritu de la escuela Pratyabhigna y su creencia de que Siva podría ser realizado como el propio yo de uno a través del amor y la devoción.

El Shivaísmo de Cachemira y el Budismo Mahayana

El Shivaísmo de Cachemira tiene algunos paralelismos con el Budismo Mahayana, que era popular en los reinos adyacentes del Himalaya y con el que entró en contacto durante el período medieval. De acuerdo con B.N. Lalla, el Shivaísmo de Cachemira contribuyó a la integración de diversas culturas en Asia Central e interactuó positivamente con el Budismo Mahayana, a pesar de algunas diferencias fundamentales. En sus palabras:

"El Shivaísmo de Cachemira, como el Budismo Mahayana, ha desempeñado un papel clave en la asimilación de diferentes culturas en Asia Central, al tiempo que adoptó la lógica de los Acharyas budistas; refutó el concepto fundamental de Shunyavad (filosofía del vacío) y consideró la creación del absoluto como real y como la manifestación de la luz de la inteligencia o consciencia universal. Tomó del budismo los principios cardinales de igualdad social, libertad individual y ausencia de dogma y rituales. Al igual que Mahatma Buddha era considerado el salvador de la humanidad, los Saivas consideraban al absoluto Parma Siva como el creador, conservador y absorbedor. En sus diferentes aspectos, él presenta su shakti y la retira cuando lo demanda Su libre albedrío (Swatantrya). El individuo es un mini shiva, quien, cuando reconoce su verdadero ser, se vuelve uno con la consciencia universal. Somananda, el padre de la filosofía de Pratyabhijna, provenía del Tíbet y naturalmente influyó en el pensamiento y la ideología de quienes vivían en Asia Central".

Filosofía - Conceptos principales

Señor Siva

Según el Shivaísmo de Cachemira, Siva es el yo (o Sí mismo) único, indivisible, eterno, último y absoluto, la realidad más elevada, la consciencia infinita y un estado de libertad ilimitada. Él es el yo de todos los seres animados e inanimados, que es a la vez inmanente y trascendente. Él es también la realidad subjetiva e inmutable subyacente al universo del que todo surge y en el que todo se disuelve. Él es el señor absoluto y supremo, más allá del cual no hay nada más. El Shivaísmo de Cachemira no hace hincapié en la necesidad de la adoración devocional a Siva como un dios personal para la autorrealización. La relación entre Siva y el alma individual no es la de un sirviente y su maestro, sino la de igualdad e identidad esencial. La adoración devocional puede ser adecuada para ciertos tipos de personalidades, pero es comparativamente inferior al enfoque devocional de rendición y confianza prescrito para los buscadores más prometedores y avanzados.

Shakti

Shakti es el aspecto dinámico o energía de Siva. Ella tiene una infinidad de aspectos tales como chit-Shakti (el poder de la inteligencia), ananda-Shakti (el poder de la libertad), iccha-Shakti (el poder de la voluntad), gnana-Shakti (el poder del conocimiento) y Kriya- Shakti (el poder de la acción creativa). El mundo o universo objetivo que percibimos como nuestro, con todos sus objetos constitutivos y dispares, es una expansión de Shakti. Dado que Siva es la realidad última, Shakti no debe confundirse con algo diferente de él. No hay diferencia entre Siva y Shakti. Shakti es un aspecto indistinguible de Siva realizando un conjunto específico de tareas sin distinción propia. Cualquier distinción que percibamos, existe porque no podemos entender a Siva de otra manera. La dualidad es una ilusión creada por nuestra ignorancia y limitaciones. En el yo absoluto más elevado, todo es uno sin segundo y sin ningún movimiento.

El mundo objetivo

El Shivaísmo de Cachemira difiere del Advaita de Sankara en que no considera el mundo manifiesto como irreal [1]. El mundo en el que vivimos y con el que interactuamos es una proyección del dinamismo de Siva y tan real como el mismo Siva. Si Dios es real, todo lo que emana de él debe ser real. Por su libre albedrío, Siva manifiesta la realidad objetiva dentro de sí mismo utilizándose a sí mismo como las cualidades de la naturaleza, la fuente (tattvas) y el substrato. Siva y su creación son tan inseparables como el reflejo de los objetos en un espejo y el espejo mismo. El reflejo de los objetos y el espejo que los refleja existen dentro del espejo y son inseparables. De manera similar, los mundos manifestados de Siva y sus partes constituyentes no existen fuera de Siva, sino solo como reflejos dentro de él sin ninguna existencia independiente propia. De acuerdo con el Shivaísmo de Cachemira, Siva y su creación son reales e inseparables.

El propósito de la creación

Siva crea los mundos a través de su dinámica Shakti por el puro gozo (ananda) de redescubrirse a sí mismo a través de sus yoes individuales. Él crea este juego de creación y lo juega dentro de sí mismo, repetidamente de un ciclo creativo a otro, utilizándose a sí mismo como el recurso y el patio de recreo, el sujeto y el objeto, el objetivo y los medios para su propio regocijo. Usando su libre albedrío, se esconde a sí mismo u oculta su consciencia de Dios en sus yoes limitados, para redescubrirse a sí mismo o encontrarse a sí mismo y darse cuenta a través de sus yoes limitados de que lo que estaba buscando ya estaba allí y nunca se perdió.

El alma individual

Según el Shivaísmo de Cachemira, no hay diferencia entre Siva y los jivas. Ellos son uno y lo mismo. El alma es de la naturaleza de Siva. Es pura consciencia de Siva. Sin embargo, debido al poder ocultador de Siva, los jivas individuales se vuelven ignorantes de su naturaleza original y no pueden experimentar su verdadera consciencia que permanece oculta en ellos. A través de su shakti dinámico crea una ignorancia temporal en los jivas y los somete a las tres impurezas de anava, karma y maya, por lo cual creen que son finitos y están separados y sujetos a las leyes del karma. El propósito de cada Jiva (alma individual) es, por lo tanto, reconocer su verdadera naturaleza y experimentar su consciencia de Siva original.

Los medios de liberación

El reconocimiento (pratyabighna) de la verdadera consciencia de uno es la puerta a la libertad. Esto se logra ya sea por la intervención directa de un Gurú iluminado o por el auto esfuerzo o por una combinación de ambos. Las escrituras disponibles sugieren tres medios principales para redescubrir la Consciencia de Siva, a saber, por medio de un sambavopaya superior, un saktopaya no tan superior y un anavopaya inferior. Estas prácticas no son secuenciales porque no se espera que un aspirante proceda de forma secuencial desde la primera hasta la tercera. La razón por la cual se enfatiza la ayuda y guía de un gurú en todas las sectas del Shivaísmo es porque solo él tendrá el conocimiento y la experiencia para decidir qué método será el apropiado para cada aspirante dependiendo de la propensión y el esfuerzo previo de este último.

Sambavopaya

Según el Tantraloka de Abhinavagupta, sambavopaya es el mejor y más efectivo medio para obtener la liberación. Sambavopaya significa liberación a través de la gracia de Siva o Sambasiva. En este método, un aspirante tiene que renunciar a todas las formas de esfuerzo personal y egoísta y ponerse a los pies del Señor Siva con completa fe y confianza. Significa que uno debe renunciar a todo tipo de esfuerzo mental y físico, incluida la práctica de cualquier disciplina o técnica, como la meditación, el yoga, el japa o el canto devocional. En cambio uno debe entregarse completamente al Señor Siva o al gurú que lo encarna conscientemente y esperar a que su gracia despierte las energías latentes purificadoras y haga posible la experiencia de Sambhu (Siva) o consciencia suprema.

Saktopaya

Saktopaya significa liberación por medio de shakti o energía. La mayoría de los métodos utilizados para despertar las energías latentes o sublimarlas para lograr estados de consciencia más elevados generalmente se mantienen en secreto para el público en general. La práctica del Kundalini yoga puede ser parte de este método. En el saktopaya, una técnica bien conocida se llama madhyam dhatva o centrarse. Se practica enfocando la atención en el espacio, intersección o silencio que hay entre el final de un pensamiento y el comienzo de otro o el final de una actividad mental como la percepción y el comienzo de otra. Cuando un aspirante aprende a enfocarse (centrarse) constantemente en tales puntos intermitentes, en algún momento durante la práctica, trascenderá sus impurezas y experimentará su verdadera consciencia que se ha estado escondiendo de él todo el tiempo. La experiencia sería similar en algunos aspectos a la experiencia del despertar repentino logrado por los practicantes del Budismo Zen usando algunas expresiones crípticas. Tampoco se prescriben en este método recitaciones de mantras u oraciones ni prácticas de yoga. Lo importante es tomar consciencia de la brecha en nuestra actividad mental y permanecer con ella tan a menudo como sea posible para que, algún día, la puerta se abra y la consciencia de Siva nazca con pleno brillo.

Anavopaya

Anavopaya significa liberación a través de anava (ego) o esfuerzo individual o personal. Se considera que es el inferior y más tedioso de los tres e implica el refinamiento y el avance del alma individual (anu) a través de muchas prácticas mentales y físicas. Algunas de las prácticas más comúnmente usadas son ejercicios de respiración, concentración, meditación y la recitación de mantras y oraciones. Los ejercicios de respiración pueden ayudar al aspirante a limpiar el cuerpo y la mente de las energías impuras. La práctica de la concentración puede ayudar al aspirante a disciplinar la mente y calmar los pensamientos. La práctica de la meditación, contemplación y recitación de mantras y oraciones puede ayudar al aspirante a mantenerse en el sendero y permanecer en un estado espiritual particular por períodos más largos de tiempo, de modo que uno pueda sembrar las semillas para una vida futura mejor y espiritualmente propicia.

Anupaya y Moksha

Anupaya significa un estado donde no se necesita más esfuerzo o técnica. Es el estado de mayor libertad en el que no hay margen para un mayor avance o ninguna necesidad de ganancia o ningún deseo de realización. Es un estado de completa realización, completa liberación y situado dentro de sí mismo y por sí mismo. También es el estado del Jiva que se ha perdido de vista. Cuando nos damos cuenta de que un Jiva siempre ha sido libre y que lo que parece ser esclavitud durante tanto tiempo solo ha sido una ilusión, uno se da cuenta de las dificultades en la expresión del proceso y el camino de la liberación.

Según el Shivaísmo de Cachemira, Siva y el alma individual son una y la misma realidad. Entonces, cuando un Jiva es creado o liberado, no podemos decir que ha perdido o ganado su verdadera consciencia, ya que nunca ha perdido ni ganado su verdadera consciencia, ni siquiera por un segundo. La consciencia de Siva siempre ha estado presente en cada Jiva y nunca se ha perdido ni transformado. Por lo tanto, el uso de cualquier palabra que implica ganancia o pérdida de la consciencia de Siva es un anatema en el Shivaísmo de Cachemira. Denota la dualidad entre Siva y jiva que no es aceptable en el Shivaísmo de Cachemira. Incluso expresiones tales como proceso o viaje o camino para indicar el progreso del jiva en el camino espiritual implicaría el movimiento del alma de un punto a otro en el espacio y el tiempo, lo que significa dualidad y separación en el espacio y tiempo entre Siva y el alma individual. Desde esta perspectiva filosófica, el estado de liberación se describe mejor como estar lleno de gozo por saber de repente lo que uno siempre ha sido todo el tiempo. En la liberación nada se ha ganado o perdido realmente, sino que simplemente uno se da cuenta de lo que siempre ha sido. Como en las palabras de Abhinavagupta, es solo un cambio en el punto de vista o en las palabras de Gaudapada, "un cambio en la visión".

Ser y Devenir

¿Qué sucede cuando un alma individual se da cuenta de este estado mientras está sobre la tierra? ¿Hay algo que hacer? ¿Será capaz de mantener su estado absoluto de consciencia todo el tiempo o solo durante los estados meditativos y contemplativos? ¿Será una alternativa entre las dos realidades o permanecerá siempre en el estado más alto? ¿Y qué sucede cuando deja el cuerpo? Tenemos relatos de las vidas de personas como Utpala que experimentaron estados de éxtasis después de recuperar el estado de Siva y continuaron viviendo en el estado despertado. A partir de estos ejemplos, entendemos que una vez que un individuo se encuentra en el estado más elevado de Siva, su mente y cuerpo pueden continuar realizando sus funciones naturales, pero la consciencia permanece firmemente fija en Siva. Este es el estado de anupaya o ningún esfuerzo. El alma ha recobrado su verdadera consciencia y completa independencia. No hay nada más que hacer ni nada más que realizar. Finalmente, cuando abandona el cuerpo humano, se convierte en el espejo, Siva Mismo.

 
Nota del traductor:
  1. Estoy en desacuerdo con esta afirmación del autor..., ya que según Steve Taylor: "La idea del mundo como una ilusión a veces se asocia específicamente con la filosofía hindú del Vedanta Advaita, pero esta interpretación del Advaita proviene de un malentendido similar. El filósofo del Vedanta Advaita más influyente fue Sankara. Sankara hizo famosas tres declaraciones (más tarde reformuladas por Ramana Maharshi y otros): "El universo es irreal. Brahman es real. El universo es Brahman". Si las dos primeras declaraciones se toman solas y fuera de contexto ―como suele hacerse― sugieren una dualidad entre el mundo y el espíritu: el mundo es una ilusión y sólo el espíritu es real. Pero la tercera afirmación, que a menudo se pasa por alto, invierte completamente esto. La tercera afirmación dice que el universo es espíritu, y por lo tanto el universo es verdaderamente real. Sankara no está diciendo literalmente que el universo es irreal, sólo que no tiene una realidad independiente. Depende de Brahman para su existencia; está impregnado de Brahman, y no puede existir sin él."
    [Steve Taylor: El mundo no es una ilusión]
Fuente: Saivism.net