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El valor de vivir sin saber cómo

por Unmani Science and Nonduality
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La verdad es que no lo sé. Cuando no creo ciegamente en mis pensamientos y en las creencias socialmente aceptadas acerca de quién se supone que soy o cómo se supone que debo vivir, caigo en un abismo de no saber. Por lo general, es socialmente inaceptable admitir que no sabemos o que nos sentimos perdidos. Todos anhelamos regresar a casa, a un sentido de Unidad e Inmensidad, pero no sabemos que no saber es el camino. No saber es considerado peligroso, aterrador, amenazador, falto de fortaleza, estúpido, pero debajo de todas esas creencias, la verdad es que nadie sabe. No queremos parecer vulnerables ni desprotegidos. Todos estamos desesperadamente tratando de saber para encubrir la vulnerabilidad y la sensación de estar perdidos.

Tratamos de llenar ese gran vacío con todo lo que sea posible, para no tener que sentir la incomodidad de lo que realmente está aquí. Por tanto tiempo hemos reprimido nuestros sentimientos, nuestros miedos y nuestros anhelos, que podría sentirse como si comenzáramos (apenas) a reconocer todo eso; se siente como un tsunami que podría destruirnos. Pero podría resultar aún más doloroso vivir desesperadamente tratando de mantener todo oculto. Eventualmente el dolor de la represión se hace más grande que el miedo a exponer lo que se ha reprimido. Se puede sentir un gran alivio admitir finalmente lo que sentimos y lo que realmente sabemos o no.

Creemos que no saber es un problema que debe ser arreglado, y un vacío que necesitamos llenar creyendo que sabemos. Nos hemos estado postrando a los pies de la mente creyendo que saber en el pensamiento es la verdad. Pero cuando admitimos que el pensamiento no es confiable, y que es solo una especie de conocimiento superficial, nos quedamos con un amplio espacio abierto. Este espacio abierto es realmente la libertad, la vitalidad y el amor que todos anhelamos, pero tal vez no viene en el paquete que imaginábamos o esperábamos. Puede haber sentimientos incómodos, puede haber temores, puede resultar abrumador a veces, pero al menos hay honestidad para con lo que realmente hay aquí. El esfuerzo de tratar de ocultar todo es una carga demasiado pesada. Desde este amplio espacio abierto de no saber, viene el verdadero conocer y el coraje de vivir como eso. Sin venerar más a la mente, sino más bien sintiendo lo que es real, lo que realmente se conoce más allá del pensamiento. Moviéndonos y navegando desde un conocer mucho más profundo que proviene del no saber.

El coraje viene de no saber. Coraje para reconocer lo que realmente es o está aquí. Se ha creído que no saber es una debilidad, pero en realidad es una fuente de fortaleza, poder y valentía. El verdadero coraje no es fingir ser duro y fuerte, sino reconocer que no sabes y mostrar vulnerabilidad, reconociendo que no se trata de un problema sino de más libertad y apertura. Es el atrevimiento de vivir en línea con la verdad de lo que eres, en lugar de lo que crees ser.

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Vivir valientemente desde el no saber cómo vivir, proviene de la voluntad de sentir y experimentar lo que hay aquí. Para finalmente escuchar las señales inocentes pero sabias que vienen a través de estos sentidos corporales. Sin agregar una interpretación del pensamiento o creer que sabemos más que esas señales, sino realmente escuchando y arriesgándonos a responder a las circunstancias y experiencias de la vida sin necesidad de entender lo que significan. Hay tanta libertad y amor que puede ser sentido y conocido cuando finalmente caemos en lo que siempre ha sido/estado aquí esperando pacientemente ser reconocido.

Cuando estamos dispuestos a arriesgarnos a no encajar con la sociedad, o arriesgarnos a ser heridos o rechazados, nos ponemos en contacto con nuestra propia autoridad para conocerla a través de esta experiencia directa. Nadie más puede decirte cómo es para ti. La verdad es que estás solo con respecto a lo que es real para ti, y tu experiencia nunca puede encajar con lo que otras personas dicen o piensan. Reconocer esto nos libera de tratar de encajar. Entonces somos libres para vivir, expresarnos y sentir lo que es verdadero, no importa lo que eso signifique o lo que los demás puedan pensar. Eso nos trae una sensibilidad más profunda hacia nuestros propios sentimientos pero también hacia los de aquellos que nos rodean. Esto conlleva un conocimiento innato de la Unidad de todos los seres más allá de los límites de nuestras creencias.

Cuando ya no tratamos de forzar la vida para que sea como creemos que debería ser, un flujo comienza a suceder. Cuando soltamos el deseo de encajar lo que somos con las creencias, se abre una gran confianza y relajación. De alguna manera la vida responde a eso trayéndonos regalos sorprendentes. Estos regalos pueden venir de muchas formas, y no necesariamente en las que nos gustan o en las que creemos que deberían ser. La vida continuará interminablemente desafiando nuestras creencias acerca de cómo deberían o podrían ser las cosas. El flujo de estos regalos proviene de la nada. Justo cuando perdemos la esperanza, algo sucede. Justo cuando nos sentimos felices como estamos, una puerta se abre para cambiarlo todo. Justo cuando creemos que estamos perdidos, descubrimos que somos encontrados. Estos regalos siempre están aquí, pero cuando estamos tan inmersos en nuestros pensamientos, pasamos por alto justo lo que está debajo de nuestra nariz. El flujo de la vida siempre está sucediendo, pero muy frecuentemente tratamos de dirigirlo o controlarlo de acuerdo a lo que creemos o tememos. Dejar ir y dejarnos caer libremente en la vida puede dar la sensación de que nos arriesgamos a morir, pero aquí es cuando realmente comenzamos a cobrar vida. Cuando dejamos de buscar amor, libertad, paz, a través de manipularnos a nosotros mismos y a la vida, lo real comienza a desbordarse. Esta siempre ha sido tu naturaleza, siempre has sido la Vida misma, y cuando la Vida por fin es reconocida conscientemente, Ella se celebra a sí misma.